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lunes, 11 de julio de 2011

La Inactividad Física, 4º Factor de Riesgo de Mortalidad Mundial

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la inactividad física es el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad mundial, y según un informe publicado este mes de noviembre, está aumentando tanto en los países de ingresos elevados como en los de ingresos bajos y medianos.


Si hay un entorno favorable, el aumento de la actividad física es beneficioso para la salud en todos los grupos de edad. La OMS ha hecho una serie de recomendaciones sobre la cantidad óptima de actividad física, pero hacer alguna actividad siempre será mejor que ninguna.
Es importante tener en cuenta que las personas inactivas deben comenzar con pequeñas cantidades de actividad física e incrementar gradualmente su duración, frecuencia e intensidad, de lo contrario se podrían producir lesiones, especialmente dolores musculares, que abarcan desde las contracturas hasta las distensiones y las lumbalgias, además de otras dolencias frecuentes como son esguinces, dislocaciones o roturas de ligamentos.
Desde la OMS se recuerda que todos los sectores y todos los niveles de gobierno, los asociados internacionales, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado tienen una función esencial que desempeñar en la conformación de entornos saludables y la promoción de la actividad física.


10 datos sobre la actividad física según la OMS:


1. La inactividad física es el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad mundialSe le atribuyen un 6% de las muertes que se producen, al igual que la hiperglucemia, y sólo la superan la hipertensión (13%) y el consumo de tabaco (9%). Además, es la principal causa de aproximadamente un 21–25% de los cánceres de colon y mama, un 27% de los casos de diabetes y un 30% de los casos de cardiopatía isquémica.


2. La actividad física regular ayuda a mantener un cuerpo sano.
Las personas físicamente activas tienen:
  • Menor frecuencia de cardiopatía coronaria, hipertensión arterial, accidentes vasculares cerebrales, diabetes, cáncer de colon y mama, y depresión;
  • Menos riesgo de caídas y fracturas vertebrales o de la cadera;
  • Más probabilidades de mantener un peso saludable.


3. No hay que confundir la actividad física con el deporte.
Se considera actividad física cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía. Ello incluye los deportes, el ejercicio y otras actividades, tales como el juego, el caminar, las tareas domésticas, la jardinería o el baile.


4. La actividad física es beneficiosa, tanto si es de intensidad moderada como si es vigorosaLa intensidad se refiere al ritmo al que se realiza la actividad, es decir, el esfuerzo que uno pone en realizarla. La intensidad de las diferentes formas de actividad física varía según las personas. Dependiendo de la forma física de cada uno, algunos ejemplos de actividad física moderada serían caminar a paso ligero, bailar o realizar las tareas domésticas. En el caso de actividad física vigorosa estarían correr, andar en bicicleta rápido, nadar rápido o mover grandes pesos.


5. El grupo de 5 a 17 años. Este grupo debería realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa. Si se superan esos 60 minutos se obtendrán más beneficios para la salud.


6. El grupo de 18 a 64 años. Los adultos de 18 a 64 años deberían realizar como mínimo 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada, ó 75 minutos de actividad física vigorosa, o alguna combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas. Todas deberían realizarse en periodos de al menos 10 minutos cada uno.


7. Los mayores de 65 años. Las principales recomendaciones para este grupo son las mismas que para el anterior. Además, los ancianos con escasa movilidad deben realizar actividades físicas para mejorar el equilibrio y evitar las caídas, al menos tres días por semana. Cuando no puedan realizar la cantidad recomendada por problemas de salud, deben mantenerse tan activos como se lo permitan sus capacidades y su estado de salud.


8. Estas recomendaciones son pertinentes para todos los adultos sanos.
A no ser que haya afecciones médicas que lo contraindiquen, estas recomendaciones se aplican a todas las personas, independientemente del sexo, raza, etnia o nivel de ingresos. Asimismo, se aplican a las personas con enfermedades no transmisibles crónicas no relacionadas con la movilidad, como la hipertensión o la diabetes, y también pueden ser válidas para los adultos con discapacidad.


9. Siempre será mejor hacer alguna actividad que ningunaLas personas inactivas deben comenzar realizando pequeñas cantidades de actividad física, e incrementar gradualmente su duración, frecuencia e intensidad. Los adultos inactivos, ancianos o con limitaciones impuestas por su enfermedad obtendrán beneficios adicionales al aumentar su actividad. Las embarazadas, las mujeres con partos recientes y las personas con problemas cardíacos pueden necesitar precauciones adicionales y tener que buscar asesoramiento médico antes de intentar alcanzar los niveles recomendados de actividad física.


10. Los entornos favorables y el apoyo de la comunidad pueden contribuir a aumentar la actividad físicaLas políticas urbanas y medioambientales tienen un enorme potencial de incrementar la actividad física de la población. Algunos ejemplos consisten en velar por la accesibilidad y seguridad de la movilidad a pie, en bicicleta y con otras formas de transporte activo, o la existencia en las escuelas de instalaciones y espacios seguros para que los alumnos puedan realizar actividades físicas durante su tiempo libre.


http://prevenir.fundacionmgd.org/inactividad.htm

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