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viernes, 13 de junio de 2014

Descubren por qué sufrimos el 'apetito emocional'


¿Por qué cuando estamos estresados o deprimidos los alimentos azucarados nos hacen sentir mejor? Un equipo de investigadores del Monell Chemical Senses Center de Filadelfia (EEUU) ha descubierto la posible causa de este “apetito emocional”.

El estudio, publicado en la revista Neuroscience Letters, explica que los responsables son los receptores para la hormona del estrés ubicados en las papilas gustativas, que detectan los sabores dulces, salados, amargos y ácidos. Según los investigadores, el estrés provoca la secreción de hormonas glucocorticoides que activan los receptores de la hormona del estrés situados en las células del cuerpo.

Esta activación influiría en la preferencia de sabor del ser humano. Debido a que han descubierto que las papilas gustativas de la lengua también contienen estos receptores de la hormona del estrés, explicaría por qué nos sentiríamos atraídos a alimentos como el chocolate para olvidar nuestros sentimientos negativos. El estrés, la ansiedad, la insatisfacción... todas estas emociones por sí mismoa activarían los receptores de sabor dulce de las papilas gustativas.

Para llegar a esta conclusión, los científicos realizaron primero un experimento con ratones, donde tras analizar las células gustativas, descubrieron que los niveles más altos de receptores de la hormona del estrés llamados Tas1r3, los específicos del sabor dulce, se encontraban precisamente en las papilas gustativas. Tras observar estos receptores en ratones estresados y no estresados, hallaron que los ratones estresados tenían un 77% más de receptores de la hormona del estrés que los otros roedores.

“Si sufrimos cambios hormonales relacionados con el estrés, nuestra interacción con los alimentos igualmente se verá alterada; el sabor dulce puede verse particularmente afectado por el estrés. Nuestros resultados pueden proporcionar un mecanismo molecular para ayudar a explicar por qué algunas personas comen más alimentos azucarados cuando están experimentando estrés intenso”, afirma M. Rockwell Parker, autor del estudio.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/descubren-por-que-sufrimos-el-apetito-emocional-801401962778?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=140606_Newsletter

viernes, 15 de noviembre de 2013

No sea un blanco de ataques emocionales


Usted puede elegir no ser el blanco de los ataques emocionales de otras personas.

Las confrontaciones dolorosas, con frecuencia nos dejan con una sensación de agotamiento y confusión mental. Cuando alguien nos ataca emocionalmente, solemos preguntarnos qué hicimos para disparar su ira, y lo tomamos de un modo personal. Nos preguntamos qué pudimos haber hecho para que esa persona actúe y nos hable del modo en que lo hizo. Es importante recordar que en los ataques emociones, no existen blancos reales. Por lo general, suele ser la manera en que la persona que ataca a otras redireccione sus sentimientos negativos lejos de sí misma.
Cuando las personas se sienten abrumadas por emociones fuertes, como el dolor o la angustia, es posible que se vean a sí mismas como víctimas de estas emociones y busquen redirigirlas a otras personas como una manera de protegerse o de sentirse mejor.
La manera en que usted puede protegerse a sí mismo de un ataque emocional es no tomando esa conducta de un modo personal. No obstante, en primer lugar, es buena idea cultivar un estado de desapego (poner distancia mental y física) que le pueda brindar protección contra la persona que lo está atacando. Esto le permitirá sentir compasión por ella y le recordará que su comportamiento no está relacionado con usted, sino que esa persona tiene necesidad de expresar su dolor y librarse de las emociones negativas que la acosan.
Si tiene dificultad para lograr que las conductas de otra persona no le afecten, tómese un instante y respire profundamente y recuérdese a usted mismo que usted no hizo nada malo, y que no es responsable por los sentimientos y las acciones de los demás. Si logra ver que esa persona está expresando, indirectamente, una necesidad —ya sea que esté buscando ayuda o que sólo desee que la escuchen— podrá atenuar el ataque permitiéndole a esa persona hablar sobre lo que realmente le está afectando.
Usted no puede controlar las emociones de otras personas, pero sí puede controlar las propias. Si se da cuenta de que está respondiendo a la negatividad de otra persona, intente no responder. Mantenga su mente abierta y es posible que quien lo ataca, deje de hacerlo y se abra a su compasión.

http://equilibrioemocional.com.ar/blanco-de-ataques-emocionales/

viernes, 8 de noviembre de 2013

Las claves de la psicología positiva


Hay una corriente dentro de la psicología que se ocupa de reforzar los aspectos positivos de la persona
Cuando uno va al psicólogo, suele acudir para resolver problemas como la ansiedad, la depresión, las dificultades para dormir... Desde hace poco más de diez años, hay profesionales de la salud mental que intentan trabajar los aspectos positivos de las personas, como la resiliencia, el sentido del humor, la creatividad, la generosidad o el optimismo, entre otras. Es psicología positiva. En este artículo se describe cómo y para qué la psicología positiva se centra en el estudio científico de la felicidad y el bienestar.

Cuando una persona siente una sensación angustiosa de indefensión y tristeza o de nerviosismo extremo, y esta situación se alarga en el tiempo, tiene la opción de acudir al psicólogo para intentar combatir aspectos negativos de su forma de funcionar.
Desde hace una década, hay profesionales de la salud mental que intentan trabajar los aspectos positivos de las personas, como la capacidad de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas (resiliencia), el sentido del humor, la sabiduría, la creatividad y el optimismo, entre otras. El objetivo de la psicología positiva es entender las variables que crean, mantienen y potencian el bienestar de las personas y explicar por qué hay quienes se consideran más felices que otros.
Como explica Gonzalo Hervás, profesor de psicología de la Universidad Complutense de Madrid y cofundador de la Sociedad Española de Psicología Positiva, "había una carencia histórica, porque los psicólogos solo sabían detectar disfunciones y eso, a veces, nos hacía ser más pesimistas incluso que nuestros pacientes. Ahora eso ha cambiado mucho. La población ha acogido con mucho interés la psicología positiva porque había una necesidad de comprender las bases del bienestar".

La psicología positiva: una disciplina muy joven

El objetivo de una terapia enfocada desde la psicología positiva no es solo que el paciente deje de estar mal
La psicología positiva es una corriente muy joven. Se considera que su creador es el psicólogo estadounidense Martin Seligman que, en el año 2000, publicó un importante artículo en el que hablaba de la psicología positiva. Eva Katharina Herber, psicóloga y responsable de formación del Instituto Europeo de Psicología Positiva, señala que "Seligman llegó a la conclusión de que la psicología había conseguido mucho, pero no lo suficiente. Las psicoterapias estaban diseñadas para que las personas superasen episodios negativos y llegaran a la normalidad, pero no necesariamente conseguían crear estados positivos. Seligman quería que la psicología se dedicase a averiguar cómo podemos estar mejor que bien".
Cada vez hay más profesionales que trabajan desde esta corriente que se puede aplicar a personas de cualquier edad. Por eso, un tratamiento enfocado desde la psicología positiva no se centra solo en superar estados negativos, como un problema de depresión o ansiedad. Presenta novedades como trabajar en aspectos positivos desde el comienzo, evalúa las fortalezas de la persona, los aspectos más sanos de su identidad y de su historia, así como las bases de su bienestar (si siente que su vida tiene sentido o se siente competente). Como apunta Hervás, "este tipo de psicología aporta muchas actividades para desarrollar la emocionalidad positiva y rasgos positivos que permiten equilibrar de manera más rápida la personalidad del paciente. Asimismo, intenta comprender, también, el contexto en el que se manifiestan, por ejemplo, los problemas de depresión y ansiedad".
El objetivo de una terapia enfocada desde la psicología positiva no es simplemente que el paciente deje de estar mal. "Se trabaja desde la parte sana de la persona, favoreciendo que se reencuentre con la mejor versión de sí mismo, que pueda volver a sentirse orgulloso, ilusionado y con seguridad", añade el especialista. La salud mental es más que la superación de los problemas psicológicos. Como afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud es "un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de enfermedad".

El tratamiento desde la psicología positiva

Los profesionales que trabajan desde esta corriente no critican las técnicas psicológicas convencionales ya que, en muchos casos, también las emplean. No obstante, hay personas que responden muy bien al enfoque de la psicología positiva y otras para los cuales la psicoterapia convencional es adecuada.
Entonces, ¿quiénes se benefician más de un tratamiento enfocado desde la psicología positiva? "Aquellas que no han aprendido nunca a disfrutar o que no sabían conectar con los demás y se han encerrado en sí mismas y han desarrollado una dinámica negativa (aislamiento, autocrítica...). Estos factores les han llevado a sufrir una depresión o angustiosos miedos irracionales", responde el experto.
Para que la recuperación de estas personas sea completa no basta solo con que superen sus problemas psicológicos. Deben redescubrir aspectos que son básicos para que disfruten de una vida plena, como aprender, sonreír, regalar, admirar, perdonar, confiar, aceptar, agradecer, arriesgar, intuir... "Los ingredientes dependen del caso concreto, cada persona tiene necesidades únicas", concreta Hervás.

La construcción de la felicidad

Uno de los pesos pesados de la psicología positiva es el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi, que ha dedicado buena parte de su vida profesional al estudio de la felicidad. Como defiende en su libro 'Fluir: una psicología de la felicidad', la felicidad depende de cada uno. No es una cuestión de mala o buena suerte. Cada persona puede construir su propia felicidad.

http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2013/10/13/218258.php
Foto: http://depsicologia.com/wp-content/uploads/Optimista_thumb.jpg

viernes, 31 de mayo de 2013

Cómo las emociones te pueden enfermar



A veces, una persona se siente físicamente mal sin un motivo aparente. Tal vez se trata de cansancio, dolores de cabeza, problemas digestivos o cualquier otro síntoma que le impide estar bien y que parece arrastrar día tras día sin que desaparezca.
Mucho más a menudo de lo que creemos, los síntomas físicos y enfermedades tienen su origen en nuestras emociones. Eso no significa que no sean reales o estén solo en nuestra mente. Significa que tus emociones pueden llegar a enfermarte.
Existe un pequeño truco que nos puede ayudar en muchos casos a determinar si una enfermedad o síntoma tiene un origen psicológico. Imagina, por ejemplo, que tienes contracturas o dolores de cabeza. Cuando es de origen físico (por ejemplo, una contractura tras un esfuerzo físico excesivo), el dolor sigue un curso similar al de una enfermedad aguda típica o alguna herida: el cuerpo reacciona y comienza la curación de inmediato, de modo que vas mejorando día tras día hasta que el problema desaparece por completo en poco tiempo. Sin embargo, cuando es de origen emocional, sigue estando ahí hagas lo que hagas. Tu cuerpo intenta curarse pero no lo consigue, porque la causa sigue presente, dentro de ti, en tu propia mente. Y mientras no vayas directamente a esa causa, no lograrás hacer desaparecer los síntomas.

El estrés
Cuando nos enfrentamos a algún tipo de presión, tanto externa como interna, nuestro cuerpo reacciona con la respuesta de estrés. Por ejemplo, empiezas un nuevo trabajo donde tu jefe te trata con desprecio. Ante una situación como esta, sientes una tensión que se produce tanto a nivel emocional como físico.
A nivel psicológico o emocional aparece un estado de preocupación o ansiedad, irritabilidad, ira, problemas para dormir, tristeza, cansancio o problemas para concentrarse. A nivel físico puede producirse un aumento de la frecuencia cardiaca, problemas digestivos, mareos, contracturas, dolor de cabeza o espalda, sensación de falta de aire, sudoración o dolor de cabeza.
El estrés puede ser debido a ciertas circunstancias externas. Por ejemplo, problemas laborales, acoso en el trabajo, relaciones de pareja tormentosas, etc. Pero la forma en que reaccionas ante estas circunstancias es la que, en última instancia, determina cómo vas a sentirte. Por este motivo, lo que pienses y hagas ante una situación estresante es muy importante.
En otros casos, es el propio modo de ser de una persona el que la lleva a estar preocupada por prácticamente todo y reaccionar continuamente con miedo y estrés ante cualquier contratiempo, imprevisto o problema, por pequeño que sea. No es raro que estas personas tengan síntomas crónicos, como dolores de cabeza, migrañas, hipertensión, contracturas, fatiga crónica o incluso enfermedad cardiaca.

¿Cómo el estrés llega a enfermar a una persona?

Los síntomas descritos se producen porque, ante una situación de estrés, nuestro cuerpo se prepara automáticamente para luchar o para huir. Se liberan unas hormonas (las hormonas del estrés) que dan lugar a una serie de cambios fisiológicos:
Para huir o luchar es necesario que los músculos se tensen, de ahí que las contracturas y problemas musculares sean tan típicos en personas estresadas.
El corazón late más deprisa para llevar más sangre y oxígeno a los músculos que van a necesitarla para huir o luchar, y la respiración se acelera.
Nuestro cuerpo considera que debe enviar la mayoría de sus recursos a los órganos que más lo necesitan en ese momento (los encargados de la lucha o huida), de manera que hace que las funciones menos necesarias en ese momento se vuelvan más lentas. Esto es lo que sucede con la digestión. Si sientes miedo, las contracciones y secreciones del duodeno y el estómago se inhiben, mientras que si sientes ira, se aceleran.
El sistema inmunitario también se ve inhibido por el mismo motivo (la energía hace más falta en otros órganos).
Esta es una respuesta diseñada para funcionar a corto plazo, que nos permite afrontar de manera más efectiva una amenaza inmediata. El problema aparece cuando el estrés se hace crónico, y esta respuesta se prolonga en exceso. Cuando esos cambios fisiológicos se prolongan en exceso pueden acabar causando daño y enfermedad.
Por ejemplo:
El estrés hace que aumente la densidad de la sangre, y esto puede aumentar la probabilidad de formación de coágulos.
Al estar disminuida la respuesta inmunitaria, aumenta la probabilidad de padecer infecciones.
Cuando aparece una célula cancerosa, un sistema inmunitario sano la destruye. Si este sistema está inhibido por el estrés, la probabilidad de cáncer es mayor.
Al estar afectado el aparato digestivo por el estrés, pueden aparecer dolor abdominal, estreñimiento, diarrea, acidez de estómago, úlcera, etc.
El estrés puede hacer que la probabilidad de abortar aumente en un 50%.
Los síntomas similares a las alergias que padecen algunos trabajadores de oficina (asma, dolor de cabeza, eczema, sinusitis) y que se ha dado en llamar síndrome del edificio enfermo, puede ser en realidad una consecuencia del estrés.
El dolor de cabeza es un síntoma muy típico asociado al estrés. Es un dolor producido por tensión muscular. Hay personas que tienen una predisposición biológica a convertir el estrés en tensión muscular.
El estrés puede ser también el causante de la migraña, aunque en este caso, el dolor aparece una vez que la causa de estrés ha desaparecido.

http://motivacion.about.com/od/Cuerpo_mente/a/Como-Las-Emociones-Te-Pueden-Enfermar.htm

miércoles, 25 de mayo de 2011

Causas emocionales de las subluxaciones vertebrales

A continuación unas causas emocionales de las subluxaciones vertebrales:


  • Ira
  • Malas noticias
  • Mirando las noticias
  • Vender su casa
  • Estrés
  • Sensación de apuro
  • Frustración
  • Vacaciones (sí, sí... por lo menos la preparación, el viaje, y la vuelta)
  • Pagar las deudas y facturas
  • Llegar tarde
  • Tener una multa
  • Ir al dentista
  • Discutir con su pareja
  • Hablar en público

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