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miércoles, 11 de junio de 2014

Comer mal, primer paso hacia las enfermedades crónicas


El origen de muchas enfermedades crónicas está relacionado con una alimentación inadecuada, así como con hábitos poco saludables, entre los que sobresalen el tabaquismo y la vida sedentaria

Las enfermedades crónicas, también denominadas "enfermedades no transmisibles", son dolencias de larga duración que se desarrollan de forma lenta, a medida que pasan los años. Los cuatro tipos principales son, según la Organización Mundial de la Salud, las patologías cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes. Suponen una auténtica pandemia, ya que generan el 63% de todas las muertes anuales en el mundo, una cifra que en España no es muy diferente (un 60%). Por ello, el Ministerio de Sanidad publicó un informe en diciembre de 2013 en el que valora la evolución de los factores más implicados en la génesis de dichas enfermedades: el tabaquismo, la inactividad física, la obesidad, el consumo insuficiente de frutas y verduras y el consumo de alcohol. El siguiente artículo profundiza en estos aspectos, muchos de los cuales están ligados con la alimentación.

Enfermedades crónicas: los cinco factores de riesgo, al detalle

El informe del Ministerio de Sanidad, titulado 'Tendencia de los principales factores de riesgo de enfermedades crónicas', se basa en las Encuestas Nacionales de Salud. Tras monitorizar a muestras representativas de la población española mayor de 16 años en los años 2001, 2003, 2006, 2009, 2011 y 2012, el Ministerio publicó este documento, con la evolución de la prevalencia de los citados factores de riesgo. Supone un muy buen punto de partida para abordar la prevención y el control de las enfermedades crónicas mediante líneas de acción eficaces.

  1.  Tabaquismo. Aunque la proporción de fumadores en España sigue siendo alta, esta ha disminuido, tanto en hombres como en mujeres. En 2001 había un 34,5% de fumadores, mientras que en 2011/12 la cifra era de un 27,1%. No obstante, en el grupo de mujeres de entre 45 y 64 años la tendencia fue ascendente. También disminuyó el porcentaje de grandes fumadores (20 o más cigarrillos al día), que pasó de un 11% a un 8,3%. Es más frecuente que fumen los varones que tienen menores niveles de estudios. En mujeres, el patrón es diferente, ya que depende de la edad: en las menores de 45 años, el porcentaje de fumadoras más bajo se observa en las que tienen más estudios, mientras que en las mayores de 45 años sucede al revés.
  2.  Inactividad física. La inactividad física tiene muy preocupados a los responsables sanitarios, ya que supone el cuarto factor de riesgo de mortalidad, por detrás del tabaquismo, la hipertensión arterial y el exceso de azúcar en la sangre. El informe revela un dato nada esperanzador: más del 40% de la población adulta española (39% en hombres y 49,9% en mujeres) se declara inactiva en su tiempo libre, algo que es más frecuente en individuos con menor nivel de estudios. La tendencia de la inactividad física en la década estudiada fue desigual, ya que aumentó entre 2001 y 2003, se redujo hasta 2006 y volvió a aumentar desde entonces hasta 2011 y 2012.
  3.  Obesidad. No menos preocupante resulta la obesidad. Se estima que al menos una de cada 13 muertes podría estar asociada con el exceso de peso. El informe indica que "la obesidad es responsable del 80% de los casos de diabetes del adulto, del 55% de los de hipertensión arterial en adultos y del 35% de los casos de la enfermedad coronaria". En España, la frecuencia de la obesidad en adultos aumentó en términos absolutos un 3,8% en todos los grupos de edad y sexo estudiados, salvo en las mujeres de 45 a 63 años, en las que la obesidad se redujo un 2,6%. El exceso de peso es más frecuente en personas con un menor nivel de estudios.
  4.  Consumo insuficiente de frutas y verduras. Cada vez más estudios de investigación muestran, según el informe, que el consumo de frutas y verduras podría reducir el riesgo de algunas las principales enfermedades crónicas. De hecho, se indica que la ingesta diaria de 5 o más raciones de frutas y verduras (que corresponde a unos 400 gramos) reduciría el riesgo de enfermedad coronaria en un 17%. Se detalla que la relación entre un mayor consumo de frutas y verduras y la reducción del riesgo de cáncer de boca, faringe, esófago, colon y recto es "probable". Sin embargo, el informe no aporta buenas noticias: casi tres de cada diez españoles (el 28,6% de la población adulta del país) presentan un consumo insuficiente de frutas y verduras, una cifra que arroja pocas variaciones en el decurso de la década analizada por los investigadores. Es más frecuente que los hombres tomen menos frutas y verduras que las mujeres. Como sucede con otros hábitos de salud, el escaso consumo de frutas y verduras es mayor en individuos con menores niveles de estudios.
  5.  Consumo arriesgado de alcohol. Europa es, según la OMS, una de las zonas del mundo con mayores niveles de consumo de alcohol y de daños relacionados con su ingesta. El consumo de alcohol se asocia con diversos riesgos para la salud. El informe detalla que, además de generar diversas enfermedades (el 3% de las muertes por cáncer están relacionadas con el alcohol), tomar alcohol se relaciona con diversos "daños colaterales". Así, entre un 30% y un 50% de los accidentes de tráfico son atribuibles al alcohol, por no hablar del perjuicio que puede ejercer en las personas del entorno del bebedor, ya sea a través de la violencia en la calle, la violencia doméstica o mediante el uso de recursos públicos (se incrementan los costos de la atención sanitaria y de hacer frente a la delincuencia y el desorden). En este caso, el informe revela datos esperanzadores, ya que el porcentaje de consumidores de una cantidad de alcohol que supone un riesgo crónico para la salud ha disminuido: era del 4,1% en 2003, mientras que en 2011 y 2012 se situó en un 1,2%. En cuanto a la relación con niveles de estudios, se observa que en hombres existe una relación inversa (a mayores niveles de estudios, menor consumo arriesgado de alcohol), algo que no se observa en mujeres (no parece haber una asociación).

Controlar los factores de riesgo para prevenir las enfermedades crónicas

Para la OMS, la prevención y el control de los factores de riesgo antes detallados, así como de las enfermedades crónicas que genera, requiere un enfoque integral que fuerce a todos los sectores a impulsar actuaciones eficaces. Ello incluye no solo a los sectores sanitarios, también a los de finanzas, asuntos exteriores, educación, agricultura y planificación. La propia OMS tiene un Plan de acción en el que propone promover intervenciones para reducir los principales factores de riesgo de enfermedades no transmisibles.

Sea como fuere, aunque los responsables sanitarios tienen mucho que decir, no hay duda de que los principales "secretos" de una buena salud no se esconden en las pastillas de vitaminas, en los famosos antioxidantes, en estrafalarios quemagrasas, en complementos dietéticos o en seguir dietas "depurativas" ni dietas "milagrosas", sino que están detrás de los cinco factores detallados en el presente texto y sobre los que, a nivel individual, podemos actuar.

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/enfermedad/2014/03/25/219622.php
Foto: http://blognutricion.com/2012/12/03/los-males-de-comer-mal/

miércoles, 16 de octubre de 2013

Ganas de comer o sensación de hambre: ¿por qué tenemos hambre?


El hambre es un instinto ancestral, motivado por mecanismos biológicos. La necesidad de comer y la influencia de factores psicológicos y culturales.

La relación con la comida se produce desde el nacimiento, a través de los alimentos se establece el primer vínculo afectivo del niño con la madre. De adultos, se le suelen atribuir a los alimentos una función consoladora y tranquilizante.

¿Por qué “se hace agua la boca” al imaginar algo rico?
Existen mecanismos biológicos que regulan, alternadamente, la percepción de hambre y de saciedad. Si con el estómago vacío se piensa en un rico plato de comida, esa imagen mental es la responsable de enviar un mensaje químico, que desde la corteza cerebral llega a las células nerviosas del troncoencéfalo, que a su vez envía un mensaje al estómago y al páncreas estimulando la producción de enzimas, ácidos y jugos gástrico. El troncoencéfalo da la alarma a las glándulas salivares y la boca comienza a humedecerse.

Cómo se prepara el organismo ante la sensación de hambre
Mientras uno se prepara para saborear la comida, las hormonas circulan por el flujo sanguíneo e impulsan a las células a liberar ácidos grasos que serán convertidos en la energía necesaria para digerir el alimento. Al mismo tiempo, el páncreas genera insulina, otra hormona que contribuirá a transformar el alimento digerido en posterior energía.
Antes de dar el primer bocado, el organismo ya está preparado para recibir y digerir la comida. Después de haber comido, el intestino libera oleiletanolamida, un compuesto que actúa sobre ciertos receptores que estimulan la sensación de saciedad. En la práctica es un mecanismo de freno-aceleración, cuyo estudio ayuda a comprender los mecanismos de la obesidad.

Cómo ha cambiado en la historia el sentido de alimentarse
En el pasado se comía sólo con el fin de nutrirse, hoy el placer siempre ronda la mesa. La dieta del hombre prehistórico estaba constituida sólo por el 11% de lípidos, en el inicio del 900 había ascendido al 14% y hoy llega a valores de entre 35-40 %.
Las grasas aumentan el gusto de la comida y llevan a ingerir alimentos hipercalóricos, aún cuando no hay necesidad de comer. La contradicción de la alimentación moderna es que las grasas hacen el alimento más rico al paladar, pero con consecuencias negativas para la salud.

Para saciar el hambre los gustos del hombre y la mujer son distintos
Según un estudio realizado por la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, existen diferencias fisiológicas en la percepción del gusto. La estudiosa Karen L. Teff descubrió que la actividad del nervio vago, que parte del bulbo raquídeo y desciende hasta el tórax y el abdomen, es más fuerte en los hombres, por lo que son más sensibles a algunos sabores.
Existen alimentos de sabores fuertes y simbólicamente ligados a la agresividad: la carne roja, los alimentos picantes, embutidos y quesos. En cambio, las mujeres prefieren otro tipo de alimentos como ensaladas, frutas y pescados.
La cultura y la tradición tienen su peso: al inicio de 1900, los hombres tenían necesidad de alimentos proteicos para afrontar el duro trabajo de campo; mientras las mujeres, que quedaban en casa, se satisfacían con alimentos menos proteicos.

Relación del hambre con el sexo
La sensación de hambre y el deseo sexual tienen la misma localización cerebral, los mismos circuitos neuroendocrinos y las mismas hormonas que los controlan. Tanto el sexo como la comida son elementos de sociabilización, satisfacción personal y supervivencia, propias de la especie animal.
Desde el punto de vista médico, sexo y alimentación encuentran sus puntos de contacto, por ejemplo en la bulimia. Los bulímicos son personas que “sufren” el sexo, así como sufren ataques de hambre, razón por la cual los pacientes bulímicos presentan anorexia sexual. No hay deseo sexual y el acto sexual es vivido como un trauma.
Un poco de hambre, hace bien; la reducción calórica permite mantener el cerebro joven y sano. El organismo del hombre reacciona ante la necesidad de alimentos produciendo grelina, una hormona que sirve para estimular el hambre, aunque su función primaria es la de reducir el estrés.


viernes, 23 de septiembre de 2011

10 Pasos para Vivir con Confianza

Ahorrar dinero


La independencia financiera es un aspecto vital del auto empoderamiento. Cuando usted invierte y administra su dinero sabiamente, usted consigue más dinero que administrar. Cuando usted comienza a obtener ingresos de los intereses de su dinero invertido usted está entrando en una posición donde el dienero ya no le controla. Ahorre al menos el 10% de sus ingresos cada mes. Si es mucho para empezar, empiece con lo que pueda. Según aumenten sus ahorros, sentirá un mayor nivel de autoestima que le guía a la inspiración en vez de a la desesperación.


Saber a donde va


Definir claramente lo que a usted le gustaría hacer en su vida. No redacte sus sueños. Si tiene un mapa claro, es más fácil llegar a algún sitio. Su energía se dispara cuando usted es claro en su objetivo y dirección.


Rodearse de personas que le inspiran y le animan


La gente que piensa en grande le permite desarrollarse. Usted no puede poner su mano en un bote de pegamento sin que se le pegue algo e igualmente no puede interactuar con gente inspirada sin que se le pegue algo de ese roce.


Afirmar la persona que le gustaría ser


Las afirmaciones son un simple título para las “cosas que nos decimos sobre nosotros mismos”. En vez de pensar sobre quien ha sido siempre, empiece a decirse quien es hoy en el momento actual. Ejemplo: Soy seguro, poderoso y decisivo en todo momento.


Leer, leer y leer


Ya se trate de un libro de auto ayuda o una gran novela, leer abre su mente y expande su vocabulario. Leer puede ayudarle a hablar con serenidad y confianza.


Enumerar sus bendiciones


Mantener un diario de gratitud y tomar nota de lo que tiene que agradecer cada día. Se sorprenderá como cambia su punto de vista y sus acciones.


Comer menos, comer regularmente


Comer demasiado le frena y puede hacerle perezoso. Comer moderadamente en tiempos regulares cada día ayuda al cuerpo en la digestión y optimiza la función física.


Sonreir


Sonreir tiende a cambiar su fisiología y crea la impresión de vitalidad y juventud.


Completar cosas


Cuantas más cosas simples hace y completa, mejor se prepara para hacer lo que dice que va a hacer y experimentará una sensación de logro. Empiece con una lista. Dése recompensas. Pídale a alguien que le ayude a rendir cuentas.


Transforme su equipaje


Muchas personas caminan por la vida arrastrando su equipaje emocional a causa de un pasado malinterpretado y sucesos que nunca apreciaron ni quisieron. Solo en el caso de que esté llevando cargas innecesarias, le animo a hacer esto ahora. Haga una lista de cada cosa en su vida que le molesta, o cualquier cosa que nunca ha querido- cualquier cosa que haya hecho y piense que fue un error, cualquier cosa que cree que podría haber hecho “mejor”. Y después repase los puntos, uno por uno, y pregúntese, ¿Cómo me sirvió? ¿Cómo le sirvió a otros? Responda a estas dos preguntas una y otra vez, hasta que descubra los beneficios de estas acciones y sucesos, y vea el equilibrio, el orden, y los regalos que resultaron de ellos en su vida y en la vida de otros.

Ref: http://www.drdemartini.com/writings_and_insights/10_steps_to_living_confidently

miércoles, 17 de agosto de 2011

¿Es malo comer delante de una pantalla?

Comer delante de la pantalla de un videojuego o trabajando con el ordenador puede aumentar nuestro apetito a lo largo del día, según un reciente estudio de la Unidad de Nutrición y Comportamiento de la Escuela de Psicología Experimental de la Universidad de Bristol (Reino Unido).

En el experimento, a la mitad de los participantes se les pidió que jugaran al “Solitario” -un juego de cartas por ordenador-, mientras sus compañeros comían lo mismo pero sin distracciones. Los participantes del primer grupo aseguraron sentirse menos llenos tras el almuerzo, y treinta minutos más tarde tomaron el doble de snacks que sus compañeros. Además, cuando al final de la sesión se les pidió que recordaran qué habían tomado les fallaba la memoria. Los investigadores concluyen que las distracciones mientras comemos pueden provocar un aumento de la cantidad de comida que ingerimos a lo largo del día, algo que ya se había observado en personas que comen mientras ven la televisión. “La memoria y la atención
juegan un papel clave en la regulación del apetito y de la cantidad de comida que consumimos”, concluye Jeff Brunstrom, coautor del trabajo publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition.

Ref:
http://www.muyinteresante.es/ies-malo-comer-delante-de-una-pantalla