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viernes, 6 de junio de 2014

Procrastinar, el arte de la postergación : Cómo superar el hábito de dejar las cosas para más adelante


¿Cuántas veces te has encontrado diciendo: “Tengo que ingresar este dinero” o “Debería organizar mi armario”, y luego te has olvidado por completo o lo has dejado por otra actividad más apetecible? ¿Y cuántas veces te has enojado contigo mismo por procrastinar? Esta palabra deriva del inglés y significa "dejar algo para más adelante constantemente".

Ante ciertas tareas que repetidamente vamos aparcando y acumulando, no queda otra solución que afrontarlas, puesto que sabemos que tarde o temprano su presencia nos va a pesar o nos va a crear un problema que posteriormente tendremos que solucionar.

Coger al toro por los cuernos

Cuando nos damos cuenta de la cantidad de cosas importantes, unas recientes y otras ya más añejas, que tenemos por resolver, la situación se vuelve inmanejable y no queda otra que dejar de hacer lo que estamos haciendo para atender y resolver las actividades urgentes. O como dicta el dicho popular: "coger al toro por los cuernos".
Cuanto antes nos dediquemos a realizar las tareas que nos suelen pesar, aquellas que vamos acumulando y se convierten en un lastre, antes nos liberaremos de ellas y sentiremos un bienestar y una ligereza que nos permitirán dedicarnos a esos otros asuntos que nos apetecen más.

Cuando lo urgente se convierte en lo prioritario

Según el doctor Timothy Quek, podemos dividir las tareas en tres categorías para decidir cuáles debemos atender antes. Estas son:

  • Lo prioritario/urgente: es importante y lo tienes que hacer ya.
  • Lo prioritario/no urgente: es importante, pero no necesariamente lo tienes que hacer hoy.
  • Lo no prioritario/urgente: no es importante, pero lo tienes que hacer ya.

Mientras el postergador se dedica a hacer las tareas confortables no urgentes y no prioritarias, sigue ocupando su tiempo y tiene la sensación de que está haciendo algo; pero, en realidad, está acrecentando el problema porque las tareas que debería realizar siguen pendientes. El resultado es que al final se convierte en esclavo de lo urgente y del estrés, y no es capaz de establecer las prioridades reales.

Comer el pastel en porciones

Una gran parte de la desorganización por causa de la postergación viene de acumular tareas, en la creencia errónea de que esas actividades conforman una única e indivisible mole, que no puede ser subdividida ni atendida de manera gradual. Un ejemplo de esto lo encarna el adolescente que piensa que “asear su habitación” es una sola tarea gigantesca y desagradable que prefiere postergar, en lugar de pensar que puede subdividirla en varias tareas pequeñas: retirar la ropa sucia, hacer la cama, organizar sus cajones, limpiar su escritorio, colocar sus CD, etc.

Las distracciones son malas consejeras

Relativamente unido a la tendencia a realizar tareas confortables se encuentra el problema de las distracciones. No es raro que uno justifique el haber dejado una tarea pendiente porque “algo ha sucedido que...”. Establecer mejores fronteras emocionales (como por ejemplo, decirse "no" a uno mismo) para centrarse en resolver una tarea, usualmente ayuda a enfocar nuestra atención para no hacer caso a la multitud de estímulos que nos distraen, como la televisión, el partido de fútbol, las noticias o Internet.

La fórmula mágica para liberarte

Cada vez que tu acción o inacción hace que te enfades contigo mismo, estás atrayendo energías no deseables hacia ti, lo que se convierte en un malestar creciente. La forma de conseguir hacer las cosas sin tanta dificultad es creando un hábito, y éste se desarrolla a través de la repetición.
Varios estudios científicos aseguran que la forma de instalar un hábito es crear una acción y repetirla durante 21 días naturales consecutivos. Para automatizar este hábito (hacer que surja sin esfuerzo) se requieren 40 días.
Una cita de William James lo expresa poéticamente: “Siembra una acción y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás un carácter; siembra un carácter y cosecharás un destino”.
Siendo que somos aquello en lo que nuestros hábitos nos convierten, utilizar el mecanismo de "autoarranque" mediante la repetición guiada por nuestro deseo de autoimplantarnos un nuevo comportamiento nos permitirá conseguir aquello que queramos de nosotros mismos. Naturalmente, este mecanismo tiene, como principal ingrediente, el mandato que nos guía a la acción: “Hazlo ahora”. De otro modo, volveríamos a caer en las redes de la postergación.
Si cuando la sugerencia del "hazlo ahora" surja de tu subconsciente, irrumpiendo en tu conciencia e induciéndote a hacer lo que debes, emprendes inmediatamente la acción necesaria, ahí estarás creando el principio de un hábito.

http://suite101.net/article/procrastinar-a7863#.U32k7Pl_t18
Foto: http://laventaonline.net/wp-content/uploads/2013/06/procrastinar.jpg

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Cómo retomar los buenos hábitos dietéticos tras el verano


Volver cuanto antes a los buenos hábitos alimentarios es la fórmula más eficaz para liberarse de la hinchazón abdominal y de los kilos ganados durante el verano

¿Cómo podemos recuperar la rutina de una dieta sana sin que aparezcan o se acentúen los episodios de ansiedad por haber comido aquello que menos conviene? Dejar las patatas fritas y las cañitas tan típicas del verano y volver poco a poco a la comida casera, equilibrada, menos calórica o grasienta es fundamental, tanto para el bienestar físico como para el equilibrio emocional. Los mayores excesos cometidos durante las vacaciones se reflejan con malestares -sobre todo, digestivos-, con unos kilos ganados, e incluso con persistentes y molestas contracturas o dolencias musculares y articulares. Es el momento de cumplir con el refrán "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy"; síntoma de buena salud, seguridad, confianza, buen ánimo y buena disponibilidad. A continuación se detallan los errores alimentarios más comunes que se cometen durante el verano y se brindan ideas para iniciar el cambio alimentario.

Cuatro ideas para iniciar el cambio alimentario

Aunque el objetivo final sea retomar unos buenos hábitos alimentarios tras las transgresiones dietéticas del periodo estival, los cambios radicales de inicio pueden agravar la ansiedad, la angustia y la pereza que acompañan a la vuelta. Así, las dos primeras semanas tras el retorno se pueden dedicar a llevar a cabo el cambio gradual tanto de alimentos como de frecuencia de consumo, horarios de comidas y modos en el comer, con el fin de no pasar de un día a otro del típico "menú de vacaciones" a la comida "de trabajo".
Volver cuanto antes a los buenos hábitos alimentarios es la fórmula más eficaz para sentir los resultados de una dieta sana; para liberarse de la hinchazón abdominal y de los kilos ganados durante el verano. Para ajustar el cambio a las necesidades de cada uno, a continuación se listan los principales errores alimentarios del verano y sus respectivos consejos para erradicarlos.

  • El menú veraniego dulce. Es lo típico de desayunar tostadas untadas con mermelada o crema de cacao azucarada y zumo; tomar postres dulces, un helado diario, refrescos o zumos azucarados entre horas, chocolate, chucherías, etc. El cambio obligado: freno a los azúcares. Además de los típicos alimentos dulces y azucarados, a la hora de frenar el consumo de azúcares cabe considerar y limitar la ingesta de otros productos de presencia habitual en la alimentación como cereales de desayuno, zumos, ciertas bebidas, etc. Los siguientes consejos ayudan a hacer más saludables las tentaciones dulces: usar vajilla pequeña, servir el postre y retirar o sustituir el azúcar de las recetas por otros alimentos más sanos. Un buen comienzo puede ser sustituir las galletas o las tostadas con mermelada por pan tostado con aceite, pan con jamón, o acompañado con queso fresco o con requesón y nueces, con mezcla de frutos secos, un muesli... Y de postre, tras las comidas, una infusión digestiva (las que llevan regaliz tienen un contrapunto dulce muy gustoso).
  • Escasez de frutas. Aunque la oferta de fruta veraniega es la más variada, colorida y dulzona en comparación con el resto de temporadas, para muchas personas queda relegada a un segundo plano cuando aparecen los postres dulces y los helados, o pasan directo al café con hielo. La sequedad de la piel y del cabello y la descamación, más acentuada en codos, rodillas, talones o en el cuero cabelludo, pueden empeorar por un aporte insuficiente de nutrientes (como las vitaminas A y C) que sirven a la regeneración celular. El cambio obligado: fruta fresca, a diario. Las frutas más ricas en los nutrientes dermo-protectores son: naranjas, kiwi, mango, nísperos, caquis y frutos del bosque (grosellas, frambuesas, arándanos). Los orejones de albaricoque concentran hasta diez veces más vitamina A y carotenoides que el resto de frutas secas, y más aún que la fruta fresca. Se puede comenzar la mañana con un bol de copos de avena con orejones y manzana rallada. Comer la fruta antes de las comidas puede ser un hábito fácil de recordar y de repetir hasta que se convierta en una sana costumbre. Después de tanto exceso, tomar en ayunas agua con zumo de limón es un buen complemento.
  • Verano de barbacoas y parrilladas. Las costumbres alimentarias veraniegas predisponen por lo general a un consumo exagerado de proteína animal. A los desayunos de buffet libre colmados de huevos en sus variadas presentaciones (fritos, revueltos, duros...), bacón, jamón, diversidad de quesos, etc., se suman las barbacoas de carnes y embutidos, las parrilladas de pescados y de marisco... Si se hicieran cuentas de la cantidad diaria de proteína ingerida, se superaría con creces la recomendación de consumo de 0,8-1 gramo por kilo de peso y día, con las consecuencias nefastas para la salud de tanto exceso mantenido. El cambio obligado: tope a la proteína animal. Para quienes son muy "carnívoros", el inicio del cambio puede ser limitar la ración de proteína animal (carne, pescado o huevos) en comidas o cenas, y en cantidades razonables; unos 150 gramos de pescado o 120 gramos de carne. A partir de ahí se puede integrar como un hábito saludable el hecho de no tomar carne al menos un día por semana, o siempre que se coman legumbres. En este caso, las legumbres se combinan con cereales (arroz, cuscús, bulgur, mijo...) y se acompañan de un plato de verdura o de ensalada para conformar un menú completo, nutritivo y saludable, y para la cena se reserva el pescado.
  • Refrescos y cervezas a diario. Las bebidas carbonatadas proporcionan sensación de hinchazón, aumentan el volumen y pueden sumarse como causa de hinchazón abdominal, flatulencias y molestias digestivas. El alcohol, aunque provenga de bebidas de baja graduación (cerveza, vino, sidra, cava), lleva asociados riesgos y carga la función hepática, dado que el hígado tiene una capacidad limitada para metabolizarlo. Por ello no conviene excederse tampoco en vacaciones. Las bebidas energéticas, dada su naturaleza excitante, suponen un problema para la salud de quienes tienen hipertensión y cardiopatías, y pueden alterar demasiado a quienes son sensibles a la cafeína. El cambio obligado: adiós a las burbujas. El agua fresca, filtrada o embotellada, debe contemplarse ya como bebida de elección. Si se pretende acentuar el efecto depurativo del agua, se puede tomar como entrante de comidas y cenas un caldo de verduras, y agua con limón en ayunas. El apio, la borraja, la achicoria, la lechuga, la cebolla, la col o el rábano son hortalizas y verduras que añadir al caldo vegetal. Escoger, entre todos los alimentos, los más idóneos para combatir la hinchazón abdominal ayuda a sentirse antes más ligero.

Planificar el menú de la semana

Septiembre, mes de retorno vacacional para la mayoría de la población, coincide también con el comienzo de los niños en la escuela, pero solo hasta mediodía. Esto significa que comen en casa, de modo que se ha de procurar tener planificada toda la semana de menús para improvisar lo menos posible la alimentación familiar. Los niños también sufren los cambios, y les cuesta adaptarse a los ritmos ordenados de las comidas, a las pautas de alimentación más equilibradas, sin tanta permisividad como la que han disfrutado durante las vacaciones.

  • Plan de menús. Para que la organización sea más sencilla, es necesario ser previsores y aprovechar el tiempo libre entre semana o el fin de semana para preparar comidas para los siguientes días. En el frigorífico, las comidas preparadas, guardadas en recipientes cerrados pueden conservarse en perfecto estado entre 2 y 4 días. Para el resto, si se han podido adelantar algunos guisos, estos se pueden congelar y descongelar justo el día anterior.
  • Horarios. Los horarios son importantes y, una vez en casa, conviene retomar de la manera más rápida y natural posible el ritmo de horarios anterior; desde los desayunos hasta las meriendas y las cenas. Hasta conseguir adaptarse a las exigencias del ritmo diario (hogar, laboral, etc.), los desajustes en los horarios de las comidas pueden ser la causa o acentuar el mal humor, la fatiga, la irritabilidad y la labilidad emocional. En el caso de los niños (el consejo también sirve para las personas adultas) conviene que pasen al menos 3 horas desde que han cenado hasta que se acuestan.
  • Rápido y sano. Se puede comenzar la comida casera con platos rápidos y sencillos, que posibilitan tener lista la comida o la cena en tan solo 10 minutos, pero sin comprometer la calidad nutricional.

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/2013/09/05/217776.php
Foto: http://www.buenasalud.net/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/buenos-habitos-alimenticios.jpg

lunes, 8 de octubre de 2012

Inactividad igual a muerte temprana


Ha habido numerosos estudios sobre los efectos negativos del tabaco. Es bien sabido que fumar puede conducir a una muerte temprana a causa de los numerosos efectos negativos para la salud que tiene en el cuerpo.
En estos días, los investigadores están diciendo que fumar no es el único hábito malo que puede conducir a una muerte temprana, también lo es la falta de actividad.
Los investigadores de Harvard encontraron que la inactividad es la causa de una de cada 10 muertes en el mundo. Los resultados publicados en The Lancet son especialmente alarmantes.
El equipo de investigación incluyó a investigadores de 33 países que analizaron los datos recogidos en 2008 sobre las muertes. Ellos encontraron que el "síndrome del teleadicto", agrega hasta un seis por ciento de los casos de enfermedad coronaria, cerca del 7 por ciento de diabetes tipo 2 y el 10 por ciento de los cánceres de mama y de colon.
  Los investigadores estimaron que si sólo el 10 por ciento de los que se encuentran actualmente inactivos comenzaran a hacer ejercicio, 533.000 vidas se salvarían, y si el 25 por ciento comenzara a moverse, 1´3 millones de muertes podrían ser evitadas.
La cantidad recomendada de ejercicio necesario para mantener una cantidad constante de actividad sobre una base diaria se ha recomendado en unos 30 minutos al día.
Es importante reservar tiempo de su día para empezar a moverse, es esencial para su salud en general. Hable con su quiropráctico acerca de las formas que con seguridad puede comenzar a incorporar más actividad en su vida diaria.

http://www.toyourhealth.com/mpacms/tyh/article.php?id=1611
Foto: http://www.ecured.cu/index.php/Actividad_f%C3%ADsica_y_salud

viernes, 29 de junio de 2012

Estrés laboral y conductas poco saludables



Comer mal, beber y fumar más. Son tres señales inequívocas de que se sufre estrés en el lugar de trabajo que, si se alarga en el tiempo, puede causar problemas asociados a estos malos hábitos: sobrepeso, obesidad, hipertensión o problemas cardiovasculares, entre otros. Un estudio reciente, además, afirma que las mujeres estresadas son más propensas a los atracones. A partir de unos sencillos consejos que pretenden eludir las fuentes de estrés, la actitud individual es esencial para intentar poner freno a un problema que representa un alto gasto sanitario.
Las mujeres que sufren estrés laboral tienden a adquirir el hábito de comer por causas emocionales, como ansiedad o depresión, en lugar de hacerlo solo por hambre. Además, son más propensas a comer de forma descontrolada y a los atracones. Esta es una de las conclusiones de un estudio reciente que ha seguido a 230 mujeres de Finlandia. El principal motivo que provoca problemas con la comida -y, en consecuencia, sobrepeso u obesidad- es el estrés crónico y no los momentos puntuales de mucho trabajo, que generan situaciones temporales de estrés.
El 22% de las participantes en el trabajo padecía algún grado de agotamiento laboral y ello les provocaba comer a partir de las emociones y de manera descontrolada. En cambio, las mujeres sin cansancio al inicio del estudio, en un año, tendieron a comer cada vez menos de manera descontrolada. Aunque los investigadores aseguran que estos resultados no indican una relación directa entre el estrés y la obesidad, sí aseguran que el hecho de comer a partir de las emociones es un factor de riesgo potencial.
La "comida emocional" no se asocia con comer fruta o verduras, sino con optar por chocolate o una comida rápida. El trabajo, realizado por investigadores del Instituto Finlandés de Salud Laboral, se ha publicado en la revista 'American Journal of Clinical Nutrition'.
Los investigadores finlandeses señalan que la solución pasa por controlar la fuente de estrés, sobre todo, cuando se está expuesto de manera inevitable y crónica, como en el trabajo. Un buen hábito podría ser eliminar los tentempiés tipo bollería y repostería industrial, snacks salados o bolsas de chucherías, entre otros, o en caso de no poder evitarlo, cambiarlos por aperitivos saludables. Si a pesar de esto es difícil controlar el estrés, una buena solución puede ser salir a caminar en momentos determinados del día. Hacer deporte entre horas (en el tiempo de la comida) también podría ser un buen antídoto.

A largo plazo, el estrés puede provocar deterioro cognitivo
Un estudio publicado en 'Times' lanzaba varios consejos para poner freno a la necesidad de comer bajo la influencia del estrés. En él se citaba una de las necesidades de comer más habituales en el trabajo, la "automática". Uno de los mejores consejos sería, por tanto, el "comer consciente", es decir, desarrollar conductas de alimentación para darse cuenta de la cantidad que se come de más. Cuando uno come de forma automática, se pierde la noción de la cantidad que se ingiere, puesto que se hace sin pensar.

Otro consejo de los especialistas es elaborar una agenda para registrar los hábitos diarios alimentarios. Si se anota la hora del día en la que se realiza la ingesta excesiva y el estado anímico en ese momento, ambos datos pueden ayudar a reconocer si es hambre físico o emocional y, en este caso, los factores emocionales desencadenantes.

Consecuencias del estrés laboral
Según la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), las situaciones de estrés laboral pueden causar consecuencias negativas para la salud. Si bien el estrés intensifica la actividad del individuo e incrementa los recursos (atención, memoria y rendimiento) que aumentan su productividad, su cronificación agota y causa cansancio y pérdida de rendimiento. Asimismo, a largo plazo, el estrés puede provocar deterioro cognitivo.
Las prisas, la falta de tiempo o la tensión aumentan las conductas no saludables, y no solo por comer demasiado, sino por fumar o beber en exceso y reducir el tiempo dedicado a las conductas saludables, como hacer ejercicio físico, seguir una dieta o dormir de forma adecuada. Según afirman desde la SEAS, entre quienes ejercen profesiones altamente estresantes se registran tasas más altas de tabaquismo, alcoholismo y otras adicciones. Además, las personas obesas manifiestan mayores niveles de ansiedad.

Cinco consejos para controlar el estrés
Son muchos los consejos que ofrece la Sociedad para prevenir el estrés, más allá de seguir unos buenos hábitos alimenticios o practicar ejercicio. Descansar es uno de ellos: hay que garantizarse una época para las vacaciones, cuando termine la jornada, dejar el trabajo en la oficina, realizar actividades fuera del trabajo y dormir bien. Una buena organización del trabajo también es importante: establecer horarios fijos, no llegar tarde a las citas o saber seleccionar las actividades más importantes.
Respecto a la toma de decisiones, es recomendable no dejar pasar los problemas, sino analizar bien la forma de afrontarlos (planteamiento, análisis de alternativas, elección de la solución menos mala), sin volver atrás y darle demasiadas vueltas. Hay que aprender a relativizar los problemas y analizarlos de manera objetiva, para no dramatizar y poder actuar con naturalidad. Reforzar la autoestima y las relaciones sociales y, si se hace necesario, realizar entrenamiento específico en técnicas de control de ansiedad y estrés, son otras soluciones.

Ref: http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2012/04/30/209053.php
Foto: http://www.google.es/imgres?hl=es&sa=X&biw=1360&bih=624&tbm=isch&prmd=imvnsbl&tbnid=bEGOI4wmZ14IGM:&imgrefurl=http://www.gruponatanael.es/cms/%3Fp%3D419&docid=N6Cr2xF-k9kf3M&imgurl=http://www.gruponatanael.es/cms/wp-content/uploads/2011/02/estres-laboraaaaal.jpg&w=410&h=305&ei=HtrNT-yfMcjMhAe4uPXvCw&zoom=1&iact=hc&vpx=491&vpy=176&dur=4889&hovh=194&hovw=260&tx=130&ty=122&sig=110259869625684178058&page=1&tbnh=116&tbnw=155&start=0&ndsp=21&ved=1t:429,r:2,s:0,i:101

miércoles, 2 de mayo de 2012

Comer bien para dormir mejor


La composición de algunos alimentos y hábitos dietéticos inadecuados se halla en la raíz de muchos trastornos del sueño
Una de cada cinco personas, según las estadísticas, no disfruta en nuestro país del ansiado sueño reparador al que todas las personas aspiran cuando llega el final del día. Y no lo logran porque padecen insomnio, no duerme bien o no lo suficiente. Aunque hay múltiples causas que pueden provocar alteraciones del sueño, se ha constatado que la dieta, lo que comemos a diario y las condiciones en que lo hacemos, ejerce una influencia notable en la calidad de nuestras horas de sueño.

Hoy sabemos que la síntesis de algunos neurotransmisores, sustancias que actúan a modo de mensajeros químicos entre neuronas, y hormonas relacionadas con el ciclo del sueño, dependen en parte de nutrientes específicos de los alimentos, prueba inequívoca de la asociación entre dieta y sueño.
No hay una única causa que explique por qué el "comer mal" puede desembocar en una alteración del sueño. El estilo de vida, los hábitos alimentarios o el tipo de comida, mezclados en proporciones variadas, pueden estar en el origen de los problemas y de sus posibles soluciones en forma de recomendaciones dietéticas.
 El estrés o la ansiedad alteran el ritmo circadiano, nombre con el que se define el ciclo horario por el que el organismo ajusta la liberación de hormonas y neurotransmisores que regulan los tiempos de sueño y vigilia. Son las situaciones cotidianas como los viajes largos, los horarios laborales, los trabajos a turnos, o la tensión acumulada por un intenso ritmo de vida, las que restan tiempo a las horas de descanso y de sueño, y conducen al cuerpo a una situación de estrés poco saludable. Se come cualquier cosa a cualquier hora, son habituales los precocinados y los embutidos en las cenas, y éstas se hacen tarde. El desajuste de horarios y el desorden de la dieta afectan directamente al sueño y deterioran la salud.
 Las cenas abundantes y ricas en proteínas -carnes, huevos, pescados- y en grasas -embutidos, quesos, salsas o frituras, entre otras- causan una mayor secreción de ácido clorhídrico, lo que produce acidez de estómago, que será mayor si la cena se acompaña de alcohol y de café. Del mismo modo, las proteínas reducen la síntesis de serotonina en el cerebro y aumenta la producción de adrenalina, favoreciendo la alerta. En estas condiciones, la digestión se hace lenta y es más difícil conciliar el sueño. Además, acostarse inmediatamente después de cenar facilita la subida del contenido ácido del estómago al esófago provocando reflujo, ardor, náuseas y ganas de vomitar. Este malestar no deja dormir bien o interrumpe el sueño a media noche.
 Los principios activos que contienen las especias aumentan la temperatura corporal, por lo que cuesta más dormir.
 Las metilxantinas -cafeína en el café; teína y teofilina en el té; teobromina en el chocolate- generan en el organismo sensación de euforia más o menos intensa, por tratarse de compuestos químicos que estimulan las conexiones nerviosas. El ginseng también es excitante y se añade a ciertas bebidas o se toma como complemento a la dieta. El consumo continuado o excesivo de estimulantes provoca desgaste nervioso y dificultad para dormir. Asimismo, las bebidas alcohólicas deterioran el sistema nervioso, ya que son un potente tóxico para las neuronas.

Las causas de no dormir son diversas, así como los tratamientos para combatir este trastorno. Es fundamental identificar cuál es el desencadenante que motiva esta alteración del sueño para entender mejor y valorar algunos consejos populares que se escuchan a menudo, como la recomendación de plantas y alimentos que favorecen el sueño por su efecto relajante . Pero esto no siempre ayuda ni es efectivo si el origen del trastorno del sueño no es nervioso. Por ejemplo, muchas personas "nerviosas" no notan el efecto calmante y relajante de la tila porque la causa de su nerviosismo es consecuencia de la deficiencia de nutrientes equilibrantes del sistema nervioso como el magnesio, el calcio o las vitaminas B1 o B6.
Hay alimentos que por su particular composición nutritiva y según la cantidad ingerida afectan al sistema nervioso y tienen una acción directa sobre el sueño. Los nutrientes que aumentan la síntesis de neurotransmisores y hormonas estimulantes del sistema nervioso central -dopamina, adrenalina y noradrenalina- dificultan el sueño; por el contrario, los que favorecen la liberación de reguladores relacionados con la sensación de relajación -melatonina, serotonina-, inducen al sueño.
 El triptófano es un aminoácido esencial (componente básico de las proteínas) necesario para la formación de melatonina y serotonina. Ambos neurotransmisores participan del ciclo del sueño. En la dieta, el triptófano se encuentra en alimentos tan variados como la leche, los plátanos, la carne o el pescado.
Suficientes hidratos de carbono. Los carbohidratos -pan, arroz, pasta y patatas- estimulan la secreción de insulina, hormona que aumenta la disposición del triptófano para formar serotonina.
Más vitaminas. La B1 y B6, en particular, tienen un papel relevante en el buen funcionamiento del sistema nervioso en su conjunto. La B6 además se precisa para la biosíntesis de serotonina. Comer muchos azúcares y dulces reduce la acción de la vitamina B1 en el sistema nervioso porque esta vitamina se precisa para metabolizar los azúcares. Por ello, en caso de dificultad para dormir conviene evitar estos alimentos.
Más calcio y magnesio. Permite las conexiones nerviosas. Si su aporte dietético es suficiente, se duerme mejor y se descansa más.


http://revista.consumer.es/web/es/20070401/alimentacion/71403.php

lunes, 2 de abril de 2012

Cambiar de hábitos ayuda a conciliar el sueño


Las vacaciones hacen que las personas duerman más y mejor. Según el Instituto Alemán para la Calidad y Eficiencia del Cuidado de la Salud, no solo se duerme mejor estando sin preocupaciones, sino cambiando nuestros hábitos con respecto al sueño.
Las pruebas hechas por el Instituto Alemán demostraron que si las personas aprendieran técnicas de relajación para "desconectar", podrían conciliar más rápido el sueño. Los investigadores sugieren que una combinación de distintos hábitos es lo que puede ayudar a las personas a dormir mejor.
Las recomendaciones son:

  • Acostarse solo cuando se esté cansado
  • Evitar ver la televisión o leer en la cama
  • Si no puede dormir,lo mejor es levantarse y hacer algo
  • Levantarse cada mañana a la misma hora
  • La siesta puede dificultar el descanso nocturno en caso de personas con insomnio crónico

Los especialistas sostienen que la idea de que todos necesitamos 8 horas para dormir no es cierta,los niños pueden necesitar más, pero alrededor de los 40 años solo se necesitan 7 horas o menos para lograr un descanso placentero.

Fuente: Revista "Salud Alternativa" nº89

lunes, 2 de mayo de 2011

Tome un Papel Activo en su Cuidado - 10 Maneras de Ayudarnos a Ayudarle

  1. El conocimiento es poder – entienda su problema y disfrute de mejores resultados
  2. Usar nuestra experiencia – mantenga el rumbo siguiendo nuestras recomendaciones
  3. Ejercicio y masaje – caminar a paso ligero o ejercicios simples pueden ser útiles
  4. Mejore su nutrición – comer materias primas de calidad que su cuerpo necesite
  5. Beba mucha agua – el agua pura es un ingrediente esencial para la buena salud
  6. Descanse lo suficiente – un sueño reparador le permite a su cuerpo hacer las reparaciones necesarias
  7. Adoptar hábitos más saludables – dejar de fumar y conseguir su peso óptimo
  8. Reduzca el estrés emocional – vivir en el presente y aprender a perdonar y olvidar
  9. Atender a los asuntos espirituales – mantenerse en contacto con intereses superiores a uno mismo
  10. Mantenga la esperanza – la curación es un proceso que requiere tiempo. Mantenerse optimista.