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lunes, 31 de marzo de 2014

En ciertas enfermedades, el ejercicio es más efectivo que las pastillas.



Realizar una actividad física protege de desarrollar hipertensión. Correr, nadar o caminar puede reducir un 25% el riesgo de cáncer de mama.

 Mucho se habla del deporte y del ejercicio como manera de establecer unos hábitos saludables. De hecho, son numerosos los estudios que muestran los beneficios de la actividad física sobre la salud pero, ¿hasta qué punto es así? Varios estudios publicados esta semana apuntan cómo realizar algún tipo de ejercicio puede reducir algunos de los problemas de salud más frecuentes como la diabetes, el cáncer de mama, la hipertensión o los infartos. Su efecto es igual o superior al de algunos fármacos que se recetan para estos trastornos.

 Accesible, barata y eficaz, el ejercicio es una de las mejores herramientas para prevenir y tratar ciertas enfermedades. Una de ellas es la hipertensión, un trastorno que afecta a unos 78 millones de adultos en EEUU y a unos 14 millones en España, lo que representa en nuestro país algo más del 40% de la población general adulta.

 Un análisis de 13 estudios, publicado por la revista de la Asociación Americana del Corazón, 'Circulation', ha valorado su efecto en más de 136.000 personas de Estados Unidos, Europa y Asia que fueron evaluados a lo largo de un periodo mínimo de dos años y máximo de 45. Según este trabajo, cuanta más actividad física se tenga, más protegido se está de desarrollar hipertensión.

 De esta manera, se comprobó que aquellas personas que practicaban más de cuatro horas a la semana de ejercicio en su tiempo libre tenían una reducción del 19% en su riesgo de tener hipertensión. "Ésta es un factor de riesgo cardiovascular y de enfermedad renal -por lo que es importante prevenir y controlar la hipertensión", afirma Wei Ma, experto en Salud Pública de la Universidad de Shandong, en Jinan, China. "Por este motivo, para intentar bajar tu tensión arterial, deberías hacer más ejercicio en tu tiempo libre".
 En la misma línea va otra revisión de 12 meta-análisis (un tipo de estudios científicos), publicada en la revista 'British Medical Journal', en la que se comparaban dos estrategias, ejercicio frente a fármacos, en la prevención de un segundo infarto de miocardio, para la rehabilitación tras un ictus, en el tratamiento de una insuficiencia cardiaca y como prevención de la diabetes.

 Según este trabajo, tanto en la prevención de la diabetes como en la de un segundo infarto, la actividad física es tan eficaz como la medicación correspondiente. Por otro lado, en aquellas personas que habían sufrido un ictus, o accidente cerebrovascular, el ejercicio es más beneficioso que los fármacos. Sólo los diuréticos, administrados en la insuficiencia cardiaca, superan en eficacia a alguna forma de gimnasia.
 "El ejercicio y los medicamentos no difieren en términos de beneficios sobre la mortalidad en ninguna de las patologías evaluadas salvo en la rehabilitación tras un ictus, donde las intervenciones físicas son asociadas a una reducción de los riesgos de mortalidad mucho mayores que la detectada con los fármacos", afirman los autores de este trabajo.

 - A partir de los 40

 Pero no quedan ahí los beneficios. Porque correr, nadar, jugar al tenis o caminar cada día ayuda a prevenir la aparición de cáncer de mama, según un tercer estudio publicado en la revista 'Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention'.

 Tras analizar los datos de unas 73.000 mujeres posmenopáusicas de 50 a 74 años, los investigadores observaron que aquellas que realizaban al menos una hora diaria de ejercicio intenso tenían un riesgo un 25% menor de cáncer de mama, comparadas con aquellas que sólo caminaban dos horas por semana. No obstante, si se caminaba una hora o más cada día también tenían un riesgo un 14% menor de este tumor en comparación con aquellas que lo hacían sólo tres horas o menos a la semana.

"Nuestros resultados claramente apoyan una asociación entre actividad física y cáncer de mama tras la menopausia, además cuanto más vigoroso es el ejercicio mayor es el efecto", afirma Alpa Patel, epidemiólogo de la Sociedad Americana del Cáncer en Atlanta. No obstante, "hemos comprobado que aquellas mujeres que sólo caminaban una hora al día, sin hacer ninguna otra actividad, también tenían un menor riesgo de este cáncer".

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/10/04/noticias/1380910589.html
Foto: http://nutrafit.com.mx/images/sabias/pastillas-para-bajar-de-peso.jpg

miércoles, 29 de enero de 2014

Las pastillas efervescentes aumentan el riesgo de sufrir infarto


El consumo excesivo de medicamentos solubles en agua podría tener consecuencias nefastas para nuestra salud cardiovascular, según una investigación de la Universidad de Dundee (Reino Unido). El alto contenido en bicarbonato de sodio de las pastillas efervescentes nos lleva a exceder la cantidad diaria de sal recomendada, lo que se traduce en un aumento del 20% en el riesgo de sufrir un infarto.

El bicarbonato de sodio presente en los fármacos efervescentes ayuda a que se produzca el burbujeo y la disolución, pero su alta concentración en sal es peligrosa para la salud. En este trabajo se analizó el efecto de la ingesta a diario de más de veinte tipos diferentes de medicinas efervescentes, incluyendo los analgésicos comunes como paracetamol y aspirina, así como suplementos.

Los resultados observados en más de un millón de pacientes mostraron un vínculo entre la cantidad de pastillas efervescentes ingeridas y el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. En comparación a los tratamientos sin sal, los pacientes que tomaban pastillas solubles eran siete veces más propensos a desarrollar presión arterial alta o hipertensión, lo que a su vez provocaba un aumento del 20% el riesgo de infarto.

Según los autores del estudio, la mayoría de los consumidores desconoce el contenido de este tipo de fármacos y no tiene en cuenta este añadido en la cantidad de sal ingerida a diario, de forma que pone en peligro la salud de su corazón.

http://www.vanguardia.com.mx/medicamentosefervescentesaumentanriesgodesufririnfarto-1897811.html
Foto: http://p1.trrsf.com/image/fget/cf/301/401/images.terra.com/2013/11/28/108724216.jpg

viernes, 3 de enero de 2014

Ansiedad en las personas mayores


Hasta un 11% de los mayores de 65 años sufre algún trastorno de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada o las fobias.

La ansiedad también atrapa a las personas de la tercera edad. Numerosos estudios señalan que su incidencia es menor entre los mayores de 65 años que entre los adultos hasta esa edad. Pero, aun así, según los datos más optimistas, se considera que como mínimo el 11% de estas personas sufre algún trastorno de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada, las fobias o el trastorno obsesivo compulsivo.

Diferentes causas de la ansiedad

La ansiedad en sí no es un problema; es una reacción ante determinadas situaciones. Sin embargo, cuando se genera sin una causa clara o cuando se mantiene durante demasiado tiempo, puede convertirse en un problema de salud.
Es habitual que las personas mayores que padecen ansiedad a cualquier edad tengan dolores de barriga, musculares, de cabeza e, incluso, palpitaciones
Las causas de la ansiedad en la tercera edad pueden ser muy variadas. Por un lado, hay personas que arrastran sus problemas ansiosos desde años atrás, que pueden agravarse a edades avanzadas. Pero hay otras específicas propias de los cambios vitales que se producen a partir de los 65 años. La jubilación, el progresivo deterioro de la salud y las capacidades, la pérdida de la autonomía personal, la necesidad de tener que mudarse a una residencia ante la incapacidad de desenvolverse en la vida cotidiana, el aislamiento social, la reducción de los ingresos económicos o la cada vez más cercana presencia de la muerte pueden provocar signos depresivos y ansiosos en muchas personas.

Dificultades en el diagnóstico de ansiedad

Una dificultad para su diagnóstico en los mayores es que, en muchos casos, los síntomas son más físicos que mentales. Es habitual que las personas que padecen ansiedad a cualquier edad tengan dolores de barriga, musculares, de cabeza e, incluso, palpitaciones. Pero como es tan frecuente que los afectados tengan otros problemas físicos típicos de la edad, estos indicios quedan enmascarados.
Por otro lado, señales cognitivas propias de los trastornos de ansiedad, como la irritabilidad o la falta de concentración, también pueden pasar desapercibidos, porque muchas veces se consideran que se deben al envejecimiento.
Otra de las particularidades en las personas mayores es que es frecuente que se presente junto con patologías como las demencias. La apatía, la depresión y la ansiedad son síntomas muy habituales en quienes sufren la enfermedad de Alzheimer (un tipo de demencia que afecta a más de medio millón de personas en España), sobre todo, durante las primeras fases de este trastorno. Cuando empieza a manifestarse el Alzheimer, el paciente puede sentirse angustiado por sus problemas de memoria o dificultades para orientarse.

El tratamiento de la ansiedad en los mayores

En el abordaje del tratamiento de la ansiedad en las personas mayores es fundamental que el especialista establezca cuáles son las causas que explican el desarrollo de este problema de salud. El tratamiento no será el mismo si el motivo es una demencia o el hecho de que la persona se acaba de trasladar a una residencia. En ocasiones, será necesario realizar una terapia psicológica para que el paciente aprenda a identificar y controlar sus síntomas, que quizás haya que complementar con un tratamiento farmacológico.
De todos modos, los expertos aconsejan que, para combatir y prevenir los problemas de ansiedad en las personas de la tercera edad, es fundamental evitar el aislamiento social. Para ellos, es importante que los mayores puedan tomar decisiones sobre su vida y estén en contacto con sus familiares y amigos.

Ansiedad y salud cardiovascular

Según un estudio publicado en el año 2007 en el 'Journal of the American Collage of Cardiology', la ansiedad incrementa el riesgo de sufrir un infarto. Son numerosos los estudios que señalan que, en general, aumenta el riesgo cardiovascular. Así, agrava la hipertensión en las personas que la padecen. Por tanto, es importante que las personas mayores hagan lo posible por sortearla ya que, con el paso del tiempo, el corazón funciona peor y las arterias pierden elasticidad. Y sufrir ansiedad aumenta todavía más el riesgo de que tengan un problema cardiovascular importante.

http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2013/11/18/218619.php
Foto: http://vivirsinbarreras.es/blog/wp-content/uploads/2013/01/esp.jpg

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Magnesio contra la hipertensión



Los suplementos de magnesio pueden ser una buena forma para controlar la hipertensión arterial (HTA), de acuerdo con un estudio que publica European Journal of Clinical Nutrition.

Las enfermedades cardiovasculares causan cerca del 50% de las muertes en Europa y contribuyen al aumento de los costes sanitarios. Una presión arterial elevada o hipertensión es un factor de riesgo para la mortalidad por enfermedad cardiovascular y renal.

En España, se calcula que el menos el 33% de la población tiene problemas de hipertensión y un tercio de ellos no conoce que lo es, según los datos del Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España (ENRICA), realizado sobre más de 12.000 personas. «Hablamos de que alrededor de 15 millones de personas en España son hipertensas, de los cuales sólo el 20% están bien controladas», señala José Ramón Banegas, de la Facultad de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid.

Tabaco y dieta

Sus causas incluyen el tabaquismo, sedentarismo, una dieta alta en sodio y una ingesta inadecuada de otros minerales como el potasio, calcio y magnesio. Según el estudio ENRICA, en España el 28% de la población fuma, y en cuanto al sedentarismo, -sólo el 14% de los españoles puede considerarse activo-. Además, la ingesta de grasas saturadas, o los cambios en las conductas alimentarias están incrementando seriamente nuestro riesgo cardiovascular.
En el trabajo que publica European Journal of Clinical Nutrition, llevado a cabo en 1.173 personas, se ha visto que el uso de dosis de suplementos de magnesio  reducía tanto la presión sistólica como la diastólica. Los mejores resultados se observaban en las dosis más altas.

Los frutos secos son una buena fuente de magnesio, en especial las almendras, las avellanas, los pistachos o las nueces. Las verduras son también una buena fuente para cubrir las necesidades de magnesio, especialmente las espinacas y todas las verduras de la misma familia como la acelga, pero también la remolacha, el tomate y el perejil.

Según los autores de este trabajo, «la relevancia clínica de estas reducciones puede ser importante para ayudar a prevenir la hipertensión y sus riesgos asociados con la enfermedad cardiovascular».

http://www.abc.es/salud/noticias/hipertension-magnesio-hipertensos-11555.html
Foto: http://unavidaconsalud.blogspot.com.es/2010/07/magnesio-beneficios-alimentacion.html