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miércoles, 23 de julio de 2014

El té verde estimula nuestro cerebro


  Aparte de ser bueno para combatir el sobrepeso, el cáncer, las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 o para envejecer mejor, entre las múltiples propiedades beneficiosas del té verde, ahora, un estudio ha concluido que mejora de nuestras funciones cognitivas del cerebro, concretamente de la memoria de trabajo, aquella que implica los procesos usados para la memoria a corto plazo y la manipulación de la información.

Los resultados del trabajo, que han sido publicados en la revista Psychopharmacology, revelan que las propiedades antioxidantes del té verde aumentan la conectividad entre la corteza frontal y parietal del cerebro. Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron un estudio con 12 voluntarios sanos con una edad media de 24 años. La mitad de los participantes recibió una bebida basada en leche que contenía 27,5 gramos de extracto de té verde; la otra mitad recibió la misma bebida, pero sin el té. Ninguno de los participantes sabía qué contenía la bebida que les habían ofrecido para el estudio.

Tras esto, los integrantes del estudio llevaron a cabo una serie de tareas relacionadas con la memoria mientras su actividad cerebral era analizada mediante resonancia magnética. El examen de los resultados determinó que los participantes que habían consumido la bebida con té mostraron una mayor conectividad entre el lóbulo parietal superior derecho y la corteza frontal del cerebro, ambos asociados a un mejor desempeño de las tareas relacionadas con la memoria de trabajo.

Según los expertos, este estudio, llevado a cabo por investigadores del Hospital Universitario de Basilea (Suiza), demuestra que el té verde también podría ser una herramienta prometedora en el tratamiento del deterioro cognitivo asociado a trastornos neuropsiquiátricos como la demencia.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/el-te-verde-estimula-nuestro-cerebro-641397037596?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=140702_Newsletter

viernes, 14 de marzo de 2014

Si estudias, duerme bien



¿Crees que dormir puede convertirse en una pérdida de tiempo mientras estás estudiando? Aquí tienes tres recientes estudios científicos que demuestran la importancia de dormir bien en época de exámenes.


  • Mejor antes de dormir. Una investigación reciente de la Universidad de Notre Dame (Francia) reveló que la información que mejor se recuerda es la que se aprende poco antes de irse a dormir, especialmente si el descanso nocturno dura al menos seis horas. "Si estudiamos antes de irnos a la cama aquello que es más importante memorizar, le estamos diciendo al cerebro qué debe consolidar mientras dormimos", concluía Jessica Payne, coautora del trabajo dado a conocer en la revista PLoS ONE.


  • Más creativos. De acuerdo con un trabajo publicado en Current Directions in Psychological Science, mientras dormimos la memoria no solo se consolida, sino que además nuestro cerebro reorganiza la información de tal manera que selecciona la información más relevante y favorece la producción de nuevas ideas creativas. 


  • Menos fallos. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Michigan (EE UU) publicado en Learning & Memory, dormir bien no solo mejora la memoria sino que reduce el número de fallos que cometemos cuando recordamos lo aprendido. Dicho de otro modo, tras un sueño reparador no solo memorizamos mejor sino que también tenemos menos dudas de cuál es la opción correcta al enfrentarnos a un examen o un test.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/si-estudias-duerme-bien-501370256082

viernes, 17 de enero de 2014

Trabajar después de los 65 años afecta a la memoria


Existen algunos estudios recientes que señalan que trabajar después de los 65 años podría ser beneficioso para el funcionamiento cognitivo (Roberts y cols., 2011), aunque también existen datos que indican lo contrario. En esta situación, Kandauda Wickrama y Catherine Walker, de la Universidad de Georgia en Estados Unidos han publicado un interesante estudio sobre la relación entre el trabajo después de los 65 años y el funcionamiento de la memoria. Evaluaron a una muestra de 8.165 personas mayores de 65 años en tres momentos temporales entre 2002 y 2006, recogiendo información sobre su situación laboral (trabajo a tiempo completo, retirado…), el tipo de trabajo que realizaban (manual, profesional…) y variables como edad o nivel educativo. También evaluaron su memoria inmediata presentándoles una lista de diez palabras que tenían que aprender y pidiendo que los participantes repitiesen en voz alta todas aquellas palabras que pudieran recordar inmediatamente tras acabar su presentación. Después de varios minutos,  evaluaban su memoria demorada pidiéndoles de nuevo que recordasen la misma lista de palabras.

 El resultado del estudio mostró que la situación laboral fue un buen predictor de la tasa de deterioro de la memoria inmediata entre el 2002 y el  2006. Aquellas personas mayores de 65 años que habían mantenido un trabajo a tiempo completo mostraron un menor declive en la memoria inmediata, incluso tras controlar otras variables como la edad.

 Como los propios autores sugieren, es muy posible que estar ‘en activo’ laboralmente hablando, suponga mantener un mayor nivel de ejercicio de la memoria inmediata, y conservar ciertos hábitos de vida intelectual y social en la vida adulta ya ha demostrado favorecer un mejor nivel de rendimiento cognitivo. Queda aún por averiguar el papel que variables como el estrés laboral tienen sobre esta relación entre trabajo y memoria.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/trabajar-despues-de-los-65-anos-afecta-a-la-memoria-391384767966?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=131121_Newsletter
Foto: http://www.saludalia.com/Uploads/saludalia.com/ImagenesGrandes/podemos-mejorar-nuestra-memoria.jpg

viernes, 13 de diciembre de 2013

Las horas de sueño profundo refuerzan la memoria


En la víspera de un examen es común escuchar que es mejor irse a dormir que pasar la noche en vela estudiando, ya que el sueño sirve para consolidar lo aprendido. El refuerzo de la memoria durante la noche ya había sido probado científicamente, pero ha sido una nueva investigación de la Universidad de Brown (EE UU) la que ha revelado que esta actividad cerebral se produce durante la fase del sueño de onda lenta y no durante la fase REM.

La investigación partió del análisis exhaustivo de la actividad cerebral nocturna de nueve participantes para establecer una medición de referencia. Durante la segunda etapa del experimento, los nueve tuvieron que aprender una secuencia concreta de golpes de dedos. A cuatro de ellos se les permitió dormir, mientras que a los otros seis se les mantuvo despiertos como grupo de control. Ambos sectores tuvieron que reproducir la secuencia horas después, resultando los participantes en vela menos habilidosos y precisos a la hora de ejecutarla.

El análisis electromagnético concluyó que los cambios cerebrales se originaban en el área motora suplementaria de la corteza cerebral y que se producían durante la fase de onda lenta, una fase de sueño profundo que precede a la fase REM en la que las ondas cerebrales son amplias y el ritmo respiratorio muy lento.

“El sueño no es sólo una pérdida de tiempo. Es una actividad intensiva para el cerebro que ayuda a consolidar el aprendizaje, porque hay más energía disponible o porque las distracciones son menores”, explicaba Yuka Sasaki, coautor del estudio, a la agencia de noticias SINC.


miércoles, 14 de agosto de 2013

Fósforo y memoria: ¿mito o realidad?


El déficit de fósforo puede ocasionar problemas en el sistema nervioso, pero un exceso de este nutriente no hará que el cerebro funcione al 200% de su capacidad
La memoria juega un papel decisivo en época de exámenes. En estos meses, el principal órgano del sistema nervioso, el cerebro, también se pone a prueba. Como cualquier otra estructura del cuerpo humano, su desarrollo y funcionamiento dependen de los elementos que le llegan a través de la dieta. De ahí que sea tan importante la selección de alimentos y nutrientes. Entre ellos, hay uno más famoso que el resto: se trata del fósforo, un elemento que, según la cultura popular está relacionado con la buena memoria. Pero, ¿es así? ¿Es posible alimentar el cerebro para que sea un "supercerebro"? El siguiente artículo repasa los descubrimientos científicos al respecto: explica cómo se origina el mito del fósforo y la memoria, por qué es importante consumir fósforo en su justa medida, de qué modo influyen el embarazo y la lactancia en la "alimentación" del cerebro y cuáles son los nutrientes esenciales para el sistema nervioso.

Fósforo y memoria: el origen del mito

La nutrición es crucial para el cerebro; no solo para un correcto crecimiento y desarrollo, sino para un adecuado mantenimiento. El ser humano es la especie animal con más masa cerebral en proporción al cuerpo y, también, con más corteza cerebral (la parte donde reside el control de las funciones que nos diferencia del resto de animales, como el lenguaje o el pensamiento abstracto). Entre todos los nutrientes que participan en el desarrollo y el mantenimiento del sistema nervioso, el fósforo es el más reconocido. Una simple búsqueda en Google sobre "fósforo y cerebro" arroja 1.230.000 resultados, lo cual da una idea de hasta qué punto lo relacionamos con las funciones cognitivas; en especial, con la memoria.
La relación entre el fósforo y la memoria comenzó cuando se descubrió que la membrana de las neuronas (mielina) es muy rica en esfingomielina (un fosfolípido o lípido rico en fósforo). El razonamiento clásico siempre fue el mismo: "si es rico en este nutriente, comer mucho del mismo tiene que ser bueno para este órgano". Hoy día, sin embargo, sabemos que este tipo de afirmaciones requieren de estudios que arrojen evidencia científica. Hasta la fecha, no existe evidencia de relación entre este mineral y la capacidad cognitiva. Así, el fósforo es indispensable para el correcto funcionamiento de las neuronas, pero también de todas las demás células ya que forma parte de sus membranas. De hecho, participa en muchas otras estructuras como los huesos o el material genético.

Fósforo en su justa medida

Por otra parte, hay que tener cuidado en no caer en un error repetido durante décadas en las recomendaciones y afirmaciones en torno a los alimentos y los nutrientes: que un déficit de un nutriente genere dificultades para el desempeño de funciones concretas a nuestro organismo no implica que una alta ingesta de ese nutriente suponga poder realizar esas funciones por encima de lo normal. Es decir, que un déficit de fósforo provoque, entre otras cosas, problemas en el sistema nervioso no quiere decir que una ingesta por encima de lo necesario lo haga funcionar a un 200% de su capacidad. La cantidad de un nutriente que exceda la cobertura de los requerimientos específicos o no tiene ningún efecto o puede incluso generar problemas.

Embarazo y lactancia: dos etapas cruciales para alimentar al cerebro

No existe relación alguna entre el fósforo y la memoria. Sin embargo, sí hay aspectos nutricionales importantes con gran impacto en el desarrollo cerebral y, por tanto, en su posterior desempeño de funciones. Durante el crecimiento intrauterino, diversos estudios muestran que deficiencias en ciertos nutrientes en la alimentación de la madre están relacionadas con el riesgo de que el bebé desarrolle una menor capacidad cognitiva e incluso problemas neurológicos. En este periodo resulta crucial -entre otros nutrientes, como el ácido fólico- la ingesta adecuada de ácidos grasos esenciales provenientes de aceites vegetales, alimentos vegetales oleosos (frutos secos, por ejemplo) y algunos pescados.
Estos ácidos grasos son fundamentales para el adecuado desarrollo de la parte funcional más importante de las neuronas: su membrana. Los pescados, además, son ricos en yodo, un mineral cuya ingesta durante el embarazo también ha de ser apropiada para evitar problemas en el desarrollo del sistema nervioso del bebé. De este modo, la ingesta adecuada de pescado durante el embarazo (que incluya pescado blanco o azul pequeño) es crucial por su aporte de ácidos grasos esenciales, omega-3 y yodo. Sin embargo, durante el embarazo y los primeros meses de vida se deben evitar los grandes túnidos o el pez espada, ya que son muy ricos en mercurio. Los niveles de este metal que presentan dichas especies podrías afectar de manera negativa al desarrollo del bebé o del niño.
En los primeros meses de vida, cuando la velocidad de crecimiento corporal es tan vertiginosa (el cerebro alcanza la mitad de su peso final en torno a los 6 meses) es evidente que el alimento ideal y exclusivo, la leche materna, debe cubrir las principales necesidades. Así, si la alimentación de la madre es rica en ácidos grasos esenciales y omega 3, además de yodo, estos nutrientes pasarán al bebé a través de la leche materna, lo que favorecerá un normal y correcto desarrollo del sistema nervioso. Durante todo el crecimiento de un niño o niña, estos importantes nutrientes seguirán relacionados con el adecuado desarrollo físico y cognitivo.

Los nutrientes esenciales para el cerebro

Los ácidos grasos esenciales, el omega 3 y el yodo, junto a otros nutrientes, resultan esenciales durante toda la vida para el normal funcionamiento del sistema nervioso. ¿Sabemos cuáles son? El Registro Europeo de Declaraciones de Propiedades Saludables de los Alimentos ofrece una lista de elementos cuyos efectos en el organismo han sido probados por la evidencia científica. Los relacionados con el cerebro son los siguientes:

  • Fósforo: contribuye al funcionamiento normal de las membranas celulares.
  • Ácido docosahexaenoico: contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro.
  • Yodo: contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y a la función cognitiva normal.
  • Ácido pantotenico: contribuye al rendimiento intelectual normal.
  • Biotina, tiamina, vitamina B6, vitamina C: contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso y a una función psicológica normal.
  • Ácido fólico: contribuye a una función psicológica normal.
  • Calcio: contribuye al funcionamiento normal de la neurotransmisión.
  • Cobre, magnesio, potasio, vitamina B2, vitamina B12, niacina: contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso.
  • Agua: contribuye a mantener las funciones físicas y cognitivas normales.
  • Hierro, zinc: contribuyen a la función cognitiva normal.

Como puede comprobarse, no existe ninguna relación entre el fósforo y la memoria. Es más, es muy revelador fijarse en la palabra que se repite en todas y cada una de las funciones atribuidas a cada nutriente: "normal". Es decir, la ingesta adecuada de numerosos nutrientes ayuda al funcionamiento normal del sistema nervioso y el cerebro o, dicho de otra manera, un déficit puede ser peligroso y consumirlos por encima de lo normal, inefectivo (o también peligroso).

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/alimentos_a_debate/2013/07/01/217151.php

viernes, 17 de mayo de 2013

Cómo mejorar la memoria



Se trata de una importantísima función de nuestro cerebro, y un fenómeno de nuestra propia mente que nos permite codificar, almacenar y evocar la información del pasado. Surge como resultado de las diferentes conexiones sinápticas repetitivas entre neuronas, creando lo que se conoce como redes neuronales (o potenciación a largo plazo). Efectivamente, te estamos hablando de la memoria.
Gracias a ella podemos retener experiencias pasadas, y recordar aquello que nos ha ocurrido en un determinado momento. Es difícil diferenciarla del aprendizaje, ya que la memoria es precisamente la expresión de que ha ocurrido un aprendizaje.
Aunque olvidar es algo absolutamente normal (incluso positivo si tenemos en cuenta que nos evita una acumulación excesiva de datos inútiles), lo cierto es que la edad influye en la pérdida de memoria.
No obstante, determinadas patologías o trastornos pueden afectar negativamente a la memoria. Una de las más conocidas es la enfermedad del Alzheimer (demencia progresiva causada por la aparición de nudos neurofibrilares o placas en diferentes regiones de la corteza cerebral y el hipocampo).

 ¿Cómo mejorar la memoria?
Ejercicios para mejorar la memoria:

  • Pon a prueba tu memoria: coge un folio y un bolígrafo y haz un listado de cosas que tengan relación entre ellas, por ejemplo números de teléfono, comidas que te gustan, tareas… Trata de memorizarlas por orden, y cuando pase una hora haz una prueba con aquellas palabras que te acuerdas. Lo ideal es hacer lo mismo cada día, dos o tres veces, y luego cambiar de listados.
  • Dibuja un mapa: si por ejemplo has llegado a casa después de ir a algún sitio, dibuja en un folio un mapa de esa zona (reforzarás la memoria si lo haces con sitios nuevos que antes no conocías).
  • Resuelve problemas matemáticos: con la mente y sin utilizar calculadora, resolver problemas matemáticos es siempre un ejercicio saludable para mejorar la memoria. Eso sí, tampoco vale hacer el cálculo con ayuda de lápiz y papel.
  • ¿Qué estás comiendo?: cuando comas algo trata de identificar los elementos que conforman el producto o receta, aunque éstos sean sutiles. Es un ejercicio útil, y además te lo pasarás bien.

 Realiza actividades manuales:
Determinadas actividades manuales, además de ayudarte a pasártelo bien, son especialmente útiles para mejorar y reforzar la memoria, incluso de forma sumamente sencilla y fácil.
¿Las mejores? Armar rompecabezas o puzzles, pero también pintar o tejer serán adecuados.

Cuida tu alimentación
La alimentación no solo es fundamental para disfrutar de una buena salud, también incide directamente en tener o no una buena memoria. De ahí que sea imprescindible seguir una dieta sana, variada y lo más equilibrada posible.
Destacan principalmente los siguientes grupos de alimentos:

  • Alimentos ricos en vitaminas del grupo B: es fundamental para la salud mental, y especialmente útil para mejorar y conservar la memoria. Destacan:

                 - Alimentos de origen animal: carnes, pescado, huevos, hígado y vísceras, lácteos y derivados, huevos y levadura de cerveza.
                 - Alimentos de origen vegetal: cereales integrales, frutas, frutas secas, legumbres, verduras y semillas.

  • Alimentos ricos en ácidos grasos omega 3: los omega 3 son ácidos grasos esenciales para la conservación y mantenimiento de capilares y arterias. Destacan el salmón, almendras, nueces, espinacas, pepino y lechuga.

http://www.naturpsico.net/como-mejorar-la-memoria/
Foto: http://www.bootheando.com/wp-content/uploads/2010/10/20080418142433-memoria-1-.gif

viernes, 15 de febrero de 2013

Fallos de memoria



A menudo confundimos los fallos de memoria normales y los olvidos frecuentes, ya sean por falta de atención o porque estamos pasando una mala época a nivel emocional, con una pérdida de memoria o un deterioro en nuestra capacidad mental.
Si le preguntamos a cualquier profesor/a de colegio qué suelen olvidar los niños en clase todos los días, lo más probable es que nos comente que, además de olvidar hechos, instrucciones,  conocimientos nuevos, etc., también olvidan todo tipo de cosas, como libros, bolígrafos, gafas, mochilas, ropa de abrigo, y un sinfín de objetos necesarios en su vida diaria. Sin embargo, no escuchamos a  un solo niño decir: “¿Qué me pasa?, tengo 9 años, ¡estoy perdiendo la memoria!”.
En cambio, desde los 25 años y ante cualquier pequeño olvido, acusamos a nuestra memoria de no funcionar debidamente, de ir en declive, en ocasiones culpando a nuestro nivel de estrés de ello. Y a partir de los 60, ¡peor! Comienza a sonar en nuestras cabezas la temida palabra que empieza por “Al” y termina por “zheimer”. Los olvidos normales se empiezan a asociar con el “cumplir años” y finalmente, la pérdida de memoria acaba por convertirse en una “profecía autocumplida”.
Los neurocientíficos están de acuerdo: con una alimentación adecuada, ejercicio y práctica, la memoria puede, de hecho, mejorar a medida que cumplimos años. Por ejemplo, han descubierto que aprender algo nuevo cada día es una de las mejores maneras de fortalecer la mente. Además, jugar al ajedrez o a otros juegos de “gimnasia mental” pueden disminuir el riesgo de sufrir demencias hasta en un 74% (estudio llevado a cabo por el Albert Einstein College of Medicine).
Los juegos que retan y estimulan la capacidad mental, memoria, concentración, etc. ayudan a mantener y mejorar la salud del cerebro (sudoku, sopa de letras, tarjetas de memoria, puzles, rompecabezas, entre otros). Y no sólo este tipo de juegos, sino también actividades como leer regularmente, aprender cosas nuevas, estudiar, aprender idiomas, bailar, escribir, cocinar, dibujar, aprender a “navegar” por internet, practicar tai chí…  Sólo tenemos que elegir las actividades que más nos gusten. El mejor ejercicio mental es hacer algo nuevo que nos suponga algún reto, ya que ayuda a crear conexiones neuronales nuevas.
En definitiva: ser activos física y mentalmente nos mantiene jóvenes y sanos. Debemos cambiar la creencia de que se nace con una determinada capacidad de memoria que empezará a perderse con los años, y sustituirla por la convicción de que la memoria se puede ejercitar y mejorar a lo largo de nuestra vida.

http://www.serviciodepromociondelasalud.es/articulos/182-fallos-de-memoria

miércoles, 29 de agosto de 2012

Nueces para la memoria



Investigaciones médicas recientes demuestran que el consumo  de alimentos ricos en polifenoles como el aceite de oliva (rico en omega 9) y nueces (rico en omega 3) ayudan a mejorar la memoria y la función cognitiva en las personas y a su vez reducen el riesgo cardiovascular


Un interesante trabajo realizado en Barcelona nos revela que el consumo diario de Nueces, se asocia con una mejor memoria. El sistema que permite el almacenamiento de información a corto plazo, para realizar tareas verbales y no verbales como el razonamiento y la comprensión determina que esten disponibles para el procesamiento de  informaciones posteriores.

El Alzheimer es una enfermedad degenerativa, que afecta  la memoria entre otras cosas, y el consumo de nueces se asociaría a un menor riesgo de padecerla. Un estudio del  Departamento de Neuroquímica del Instituto de Investigación Básica en Discapacidades del Desarrollo del Estado demostro que la utilización de extracto de nuez tendría un efecto protector contra la muerte celular inducida por  el peptido Beta-Amiloide y frente al estres oxidativo de las celulas. Este peptido es el principal componente de las placas seniles y depósitos de amiloide que se observan en el tejido cerebral de las personas con enfermedad de Alzheimer, favoreciendo la producción de radicales libres en las neuronas, y de esta manera generando daño y muerte celular.
El consumo de 15 g de  nueces diarias, tendría efecto antiinflamatoria y antioxidante que previene  el depósito de estas sustancias amiloideas en las neuronas y reduciría el riesgo de padecer Alzheimer.
El mismo hallazago fue confirmado por investigadores del estudio PREDIMED, que evalua el efecto protector de la Dieta Mediterránea en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares , donde el consumo de alimentos ricos en antioxidantes allí presentes, podrían contrarresar el deterioro cognitivo asociado a la edad y reducir la frecuencia de enfermedades degenerativas como el Alzheimer.
Una manera sencilla de incorporar las nueces es, como colacion o bien en las ensaladas, o platos calientes, dandole un toque distinto y atractivo.

http://www.nutricionenlared.com/nueces-para-la-memoria/

viernes, 22 de junio de 2012

Dormir la siesta: muchas ventajas para los niños


Dormir la siesta tiene múltiples ventajas, en especial, para los niños pequeños. Es tan beneficiosa para los menores de tres años que los expertos en la materia se refieren a ella como un hábito imprescindible. En ese descanso -que no debe extenderse demasiado-, los pequeños reponen fuerzas, mejoran el aprendizaje y la memoria a corto plazo. Distintas investigaciones apuntan que esta pausa es fundamental para reactivar el cuerpo y la mente, fijar los conocimientos aprendidos durante el día y distinguir lo que es importante de lo que no lo es. Además, y en contra de la creencia popular, ayuda a que se concilie mejor el sueño por las noches.
Dormir la siesta durante la infancia es fundamental, sobre todo en los tres primeros años de vida. En este periodo, el niño adquiere las bases necesarias para aprender de forma adecuada nuevos conocimientos y relacionarse con el mundo que le rodea. Así lo certifican investigadores del departamento de Psicología de la Universidad de Arizona, en EE.UU., que concluyen que las siestas son una parte integral del aprendizaje de los más pequeños.
Más allá de aliviar el cansancio, el sueño facilita el almacenamiento de la memoria a corto plazo y deja espacio para nueva información. En los niños de uno a tres años, además, una siesta durante el día aumenta las posibilidades de alcanzar un nivel avanzado para discernir lo importante de lo irrelevante. Ésta es una de las conclusiones que se desprenden de un reciente estudio presentado en la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAC). En él, los investigadores analizaron las respuestas (mediante expresiones faciales) de niños de 15 meses de ambos sexos ante frases que habían oído con anterioridad, tras dormir o no unas horas.
Los niños que durmieron una siesta aprendieron una oración o las relaciones entre diferentes frases. Por el contrario, quienes no durmieron no reconocieron las frases que habían escuchado antes. Los pequeños que dormitaron fueron capaces de generalizar su conocimiento de la estructura de la oración y predecir una nueva frase. Esto sugiere que la siesta favorece el aprendizaje abstracto, es decir, la capacidad de detectar el patrón general de una nueva información (después de una frase, viene otra).
Si bien es conocida la importancia de estimular a lactantes y niños pequeños mediante la lectura o la música, también es conveniente hablarles y exponerles a un amplio abanico de palabras. Estos estímulos deben llevarse a cabo, según los científicos, en un contexto bien regulado en el ciclo diario. Los investigadores aseguran que su trabajo es la primera demostración de que los niños, como los adultos, necesitan dormir para transformar el conocimiento en pensamientos abstractos.
Además de estos beneficios neurocognitivos, las siestas proporcionan el tiempo de descanso necesario para reponer fuerzas en esta etapa de acelerado desarrollo físico e intelectual. También ayuda a que los pequeños no lleguen a estados exagerados de agotamiento y tengan dificultades para dormir por la noche. Se ha confirmado que la siesta en la infancia reduce la hiperactividad y la ansiedad en los niños.

Las horas de sueño se reducen a medida que los pequeños crecen: un recién nacido puede dormir de 16 a 20 horas, mientras que a partir del año (y hasta los tres), los bebés duermen entre 10 y 13 horas. Estas necesidades no deben infravalorarse. La siesta diaria es imprescindible en determinadas franjas horarias. Cuando las horas necesarias no se cubren, los más pequeños pueden mostrar signos evidentes de fatiga o, incluso, problemas más sutiles que afectan al comportamiento y al rendimiento escolar.

Ref: http://www.consumer.es/web/es/bebe/bebes/sueno/2012/05/10/209377.php

miércoles, 6 de junio de 2012

Las vitaminas B buenas para la memoria


Los resultados de un nuevo estudio australiano indican que tomar ácido fólico y vitamina B12 durante varios años puede aumentar la memoria en adultos mayores. El estudio examinó a más de 700 personas de 60 a 74 años que presentaban signos leves de depresión. Los participantes recibieron o bien píldoras que contenían 400 microgramos de ácido fólico y 100 microgramos de vitamina B12, o una pastilla de placebo que no contenía vitaminas del grupo B o ingredientes activos. Los participantes no fueron informados de las pastillas que estaban recibiendo. Después de un año no se detectaron diferencias entre los dos grupos en diferentes resultados en las pruebas mentales. Sin embargo, después de dos años los que tomaban las píldoras que contienen las vitaminas del grupo B empezó a mostrar grandes mejoras en sus resultados de prueba de memoria. Aunque se necesita más investigación, este estudio parece sugerir que puede haber algunos beneficios cognitivos relacionados para ciertas personas que toman suplementos de vitamina B a largo plazo.

Author: ChiroPlanet.com
Source: American Journal of Clinical Nutrition, online December 14, 2011.

viernes, 20 de abril de 2012

El dolor de espalda provoca déficits de memoria


Según una investigación,  los que sufren de dolor crónico de espalda experimentan algo más que molestias, pueden también experimentar problemas significativos de memoria a corto plazo. En este estudio, se comparó la memoria a corto plazo de 50 sujetos con dolor crónico de espalda  con la memoria a corto plazo de 50 sujetos sin dolor.  Los resultados mostraron que en los sujetos con dolor crónico se había deteriorado significativamente la memoria a corto plazo comparándolos con los sujetos sin dolor.  Los investigadores creían que el deterioro de la memoria a corto plazo se debía  bien al impacto que el dolor y el estrés tenían sobre la función cognitiva y/o los efectos secundarios del tratamiento con esteroides a los que pueden haber estado expuestos los que sufren de dolor de espalda.  Nosotros alentamos a aquellos con dolor de espalda que busquen los servicios de un quiropráctico licenciado para asegurarse de que su dolor no se vuelva crónico y no comience a afectar a su memoria.

Autor: ChiroPlanet.com
Fuente: Psychosomatic Medicine, February/March 2007.

lunes, 27 de junio de 2011

Seis beneficios de dormir bien

Memoria y creatividad. Dormir ayuda a consolidar la memoria, pero también a reorganizar la información y a extraer los datos más relevantes, según un estudio reciente de la Universidad de Notre Dame (EE UU). De acuerdo con los autores, de este modo el sueño favorece que produzcamos ideas nuevas y más creativas.

Más atractivos. Dormir bien es un eficaz tratamiento de belleza, según un estudio publicado en la revista British Medical Journal. Sus autores, del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), demostraron que las personas que han dormido bien durante la noche resultan más atractivas y más saludables que las personas que han estado privadas de sueño.

Una estrella del Guitar Hero. Un estudio realizado en la Universidad de Ontario (Canadá) el año pasado demostró que, después de una noche de sueño reparador, una persona mejora su habilidad en el aprendizaje de tareas motoras complejas como las que se necesitan para jugar al popular videojuego Guitar Hero III. Concretamente, el número de notas aprendidas aumenta hasta un 7% si descansamos.

Ni más ni menos. Dormir menos de 6-8 horas puede ser fatal para la salud, según revela un reciente estudio publicado en la revista Sleep, que ha estimado que reducir el descanso nocturno aumenta en 12% el riesgo de muerte prematura. Dormir nueve o más horas al día no perjudica la salud, pero suele ser un indicador de alguna enfermedad seria, sugieren los autores. Por su parte, científicos de la Universidad de California, en San Diego (EE UU), han demostrado que el secreto de una vida larga para las mujeres es dormir 6.5 horas.

Contra la obesidad. El descanso nocturno afecta al peso y al índice de masa corporal (IMC), como desmotró Nathaniel Watson, del Instituto del Sueño de la Universidad de Washington (EE UU) en estudios con gemelos. Concretamente, dormir más de la cuenta puede aumentar en 0,2 el IMC, mientras la falta de sueño lo aumenta hasta 1.4, favoreciendo la obesidad y el sobrepeso.

Siesta para el corazón. Echarse una siesta de 45 minutos durante el día puede tener beneficios para el sistema cardiovascular, según demostraron investigadores estadounidenses en un estudio publicado en la revista International Journal of Behavioral Medicine. Concretamente, los experimentos demostraron que la presión arterial se mantiene más baja si dormimos siesta frente a si no lo hacemos, especialmente cuando los sujetos se someten a estrés psicológico. Y que los problemas de hipertensión se reducen.

Ref: http://www.muyinteresante.es/seis-beneficios-de-dormir-bien