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lunes, 9 de junio de 2014

El ejercicio físico puede parar el desarrollo de la DMG a diabetes tipo 2


La DMG o diabetes mellitus gestacional es una forma de diabetes provocada por el embarazo con consecuencia de hiperglucemia, lo que lleva a que el bebé tenga un incremento de peso desproporcionado y una mayor probabilidad de que el bebé desarrolle obesidad o diabetes tipo 2 en su vida adulta, así como la madre. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista JAMA Internal Medicine ha concluido que el aumento de la actividad física puede reducir el riesgo de que la diabetes gestacional progrese a diabetes mellitus tipo 2 o diabetes del adulto.

Para evitar que la DMG progrese a su fase 2 es necesario conocer los factores de riesgo para tratar de evitarlos. Para empezar, los expertos aconsejan que una dieta saludable es la mejor forma de reducir el peligro. Pero, ¿y el ejercicio regular?

Utilizando los datos del Nurses' Health Study II un equipo de investigadores americanos revisaron los casos de 4.554 mujeres con antecedentes de DMG con un seguimiento desde 1991 a 2007. El examen de los datos en cuanto a su actividad física reveló que 635 mujeres con nulo ejercicio o actividad sedentaria (como ver la TV) desarrollaron diabetes mellitus tipo 2 (DMT2).

Además investigaron el efecto del ejercicio físico habitual de intensidad moderada (100 minutos a la semana) en las mujeres que habían sido objeto del estudio. Así, realizar una caminata de unos 100 minutos a la semana o 50 minutos de actividad física intensa semanal fue asociado a una disminución del 9% de riesgo de desarrollar DMT2. Este porcentaje aumentaba cuanto más tiempo se le dedicaba al ejercicio. Así, descubrieron que 150 minutos por semana de ejercicio físico moderado provocaban una reducción del riesgo de un 47%. Por el contrario, las mujeres que habían continuado con su estilo de vida sedentario habían aumentado el riesgo de padecer diabetes tipo 2.

Los autores del estudio concluyen que “nuestros resultados indican que el aumento de la actividad física puede ayudar a reducir el riesgo de progresión de DMG a DM2. Estos hallazgos sugieren un mensaje de esperanza a las mujeres con antecedentes de DMG a pesar de que se encuentran en riesgo excepcionalmente alto para la diabetes tipo 2, la promoción de un estilo de vida activo puede reducir el riesgo”.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Beber alcohol puede dañar el desarrollo del bebé


Las mujeres que beben alcohol en las primeras fases de su embarazo, ya sea a nivel moderado o abundante, pueden dañar el crecimiento y la función de la placenta, el órgano responsable de proveer todo aquello que necesita un bebé en desarrollo hasta el día de su nacimiento. Esta es la conclusión del último estudio de la Universidad de Manchester y publicado en la revista PloS One.

 Los investigadores estudiaron los efectos del alcohol tanto con consumo moderado como alto en mujeres que se encontraban en sus primeras semanas de embarazo y descubrieron que en ambas se produjo una reducción en el crecimiento de las células de la placenta. No se produjo ningún cambio en la placenta de las mujeres que consumieron alcohol en dosis muy bajas.

 El hecho de que un consumo habitual de alcohol tenga efectos específicos en la placenta sugiere, que a la larga, podría tener consecuencias en el niño, respecto al apoyo que el bebé recibe de la placenta durante el resto del embarazo, aunque ya no se consuma alcohol. Uno de esos aportes que se ven reducidos por el alcohol es un aminoácido importante conocido como taurina. La reducción de este aminoácido ha demostrado tener efectos negativos sobre el comportamiento y el desarrollo físico del niño.

 Por tanto, los investigadores aconsejan que si una mujer está intentando concebir debe eliminar por completo el alcohol (ni qué decir tiene que el tabaco) de su ingesta en este periodo; ya que, puede ser que el daño causado por el alcohol se produzca antes incluso de que la mujer sepa que está embarazada y esta falta de prevención tenga por tanto un gran impacto en el desarrollo del bebé.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/beber-alcohol-puede-danar-el-desarrollo-del-bebe-681392905541?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=140224_Newsletter

lunes, 24 de febrero de 2014

El ejercicio durante el embarazo reduce el riesgo de parir por cesárea


 Practicar ejercicio moderado tres veces por semana durante el segundo y el tercer trimestre del embarazo reduce a la mitad el riesgo de tener bebés con alto peso al nacer, esto es más de cuatro kilogramos y, por lo tanto, de tener un parto por cesárea.

Así lo ha demostrado un estudio de investigación liderado por Rubén Barakat de la Universidad Politécnica de Madrid; Alejandro Lucía, de la Universidad Europea de Madrid, y Jonatan Ruiz, de la Universidad de Granada, quienes junto con licenciados en Ciencias del Deporte han aplicado un programa de entrenamiento en una muestra formada por 510 mujeres embarazadas sedentarias.

 Los investigadores contactaron con un total de 780 mujeres españolas encinta, pertenecientes a la consulta de dos centros de salud de Leganés (Madrid), de las que, finalmente, 510 dieron su consentimiento para participar en el estudio.

  Todas ellas reconocieron ser sedentarias, es decir, practicaban menos de 20 minutos de ejercicio tres días a la semana, según informa en un comunicado la Universidad de Granada.

Al grupo de intervención se le aplicó un programa de entrenamiento consistente en 55 minutos de ejercicio aeróbico, estiramiento muscular y ejercicios de flexibilidad, tres días a la semana, desde la semana 10-12 a la 38-39 del embarazo, mientras que el grupo control recibió los cuidados y recomendaciones habituales.

   Los resultados demostraron que el programa no redujo la aparición de diabetes mellitus gestacional, pero sí de dos de los mayores riesgos que van asociados a ella: la macrosomía, que se redujo en un 58 por ciento, y el parto por cesárea, que disminuyó en un 34 por ciento.

  Los resultados de este trabajo "refuerzan la necesidad de promover más intervenciones de ejercicios supervisados durante el embarazo, para combatir los efectos negativos de la diabetes mellitus gestacional", señala Jonatan Ruiz, investigador del departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada y autor principal de este estudio.

http://www.europapress.es/salud/noticia-ejercicio-embarazo-reduce-riesgo-parir-cesarea-20130618124240.html
Foto: http://img.vitonica.com/2008/02/embarazo-deporte.JPG


lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Es bueno hacer deporte durante el embarazo?


Realizar algún tipo de ejercicio físico es una actividad saludable y muy beneficiosa independientemente de la edad o del género, y las embarazadas no están excluidas de esta recomendación. Sin embargo, según el último estudio de la Universidad de Granada, el 68 por ciento de las mujeres en estado no realizan suficiente ejercicio durante el embarazo.

Los autores recopilaron datos sobre la actividad física realizada por 1.175 mujeres sanas antes y durante el embarazo. Las participantes en el estudio fueron entrevistadas cuando se encontraban en las semanas 20 a 22 de gestación. Según los resultados, que se publican en la revista Internacional Journal of Gynecology & Obstetrics, la mayor parte de las mujeres no practicaban, ni antes ni durante el embarazo, el ejercicio recomendado por los expertos: al menos 30 minutos durante 5 días a la semana. Además, el 20 por ciento de las embarazadas confesó no practicar ningún tipo de deporte.

Según el estudio, algunos factores como el nivel de estudios o la presencia de hábitos saludables, al igual que la adquisición de los mismos durante el embarazo, por ejemplo el dejar de fumar, “favorecen una modificación en sentido positivo del nivel de actividad física en el tiempo libre”. Los investigadores afirman, de acuerdo a las conclusiones del trabajo, “la necesidad de intervenir y fomentar unos estilos de vida saludables en el embarazo, en beneficio tanto de la mujer como de su futuro hijo”.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

La alimentación en el embarazo


Si usted está planeando ser mamá o está en periodo de gestación, ¡Felicitaciones! Tal vez sea el momento de informarnos sobre las recomendaciones o consejos de los que a continuación hablaremos en este artículo.
El embarazo es un periodo por el cual el cuerpo de la mujer atraviesa  cambios a nivel corporal y hormonal. Es un proceso de crecimiento y desarrollo, en el cual las necesidades corporales de la mujer aumentan exponencialmente, se caracteriza por el aumento de la demanda de nutrientes, proteínas, calcio, etc. Y esto no es para menos cuando nos ponemos a pensar que debe alimentarse por dos, pues el bebé se alimenta de la mamá y depende de ésta para su desarrollo y formación. La nutrición de la madre influye desde un principio en el futuro bebé, debido a que el mismo se encuentra en pleno desarrollo de sus órganos y tejidos desde que es gestado, para que esto ocurra de manera normal el mismo debe tener el medio propicio para su desarrollo fetal.
Si bien hay un aumento del porcionado en la dieta, esto no significa que tengamos que comer el doble de lo que comíamos antes. El hecho de decir que “se come por dos” no implica que se coma literalmente el doble, de hecho lo que es recomendable es un aumento del 300 kcal diarias a partir del segundo trimestre de gestación.

Anticiparse a los cuidados

Para aquellos que están buscando formar una familia y quieren comenzar a preparar su organismo para el embarazo, es recomendable que si ya lo saben comiencen a tomar ácido fólico (vitamina B9) en forma de suplemento alimentario desde 3 meses de la concepción y hasta la semana N° 12 de gestación .

Cambios corporales

Como lo mencionamos antes, la producción de hormonas proliferan en los meses del embarazo, esto dependiendo de cada organismo puede provocar síntomas como: náuseas y vómitos. Los vómitos en general pueden provocar pérdida de minerales y nutrientes, por lo cual hay que prestar especial atención y mantenerse bien hidratada.  En principio se recomienda comer pequeñas porciones de comida de tanto en tanto, en lugar de comer platos abundantes e hipercalóricos, muchas mujeres sufren de acidez o “ardores estomacales” y/o reflujo.

http://www.nutri-salud.com.ar/articulos/embarazo_alimentacion.php

viernes, 16 de agosto de 2013

Estrés durante el embarazo, ¿cómo afecta al bebé?


Los estados de ansiedad en la gestación se relacionan con el bajo peso al nacer del bebé y aumentan el riesgo de parto prematuro

Estrés en la gestación, riesgo para el bebé

La pérdida de un familiar, una mala racha económica, un problema de pareja o una situación laboral complicada. Distintas situaciones y sucesos que transcurren en la vida son difíciles de afrontar y pueden provocar en las personas que los sufren un estado continuo de ansiedad y nerviosismo. Las mujeres embarazadas no son inmunes a esta situación de estrés.
El estrés durante el embarazo no solo repercute sobre el estado de salud de la mujer, sino que también afecta al bebé
Además, las preocupaciones propias de la gestación, como el temor por el parto, las pruebas médicas o saber si el bebé está bien, son a veces por sí mismas generadoras de un estado inusual de excitación.
El estrés durante el embarazo puede ser puntual y no tener consecuencias relevantes, pero si se prolonga y se presenta en niveles muy elevados, no solo repercute en la salud de la mujer, sino que también afecta al desarrollo de su hijo.

Parto prematuro por estrés

El parto prematuro (antes de la semana número 37) es una de las principales consecuencias del estrés durante el embarazo. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia señala que este factor está presente en el 30-50% de los alumbramientos antes de tiempo.
Varias investigaciones verifican esta relación entre la ansiedad materna y el nacimiento antes de término. Las más recientes, como la liderada por el doctor Peng Zhu, de la Universidad de Anhui (China), publicada en 'American Journal of Obstetrics and Ginecology', especifican además que el riesgo se duplica si las experiencias estresantes tienen lugar en el primer trimestre del embarazo.
Algunos factores que crean ansiedad, como la muerte o enfermedad de un ser querido, pueden provocar el parto prematuro incluso si tienen lugar en los seis meses anteriores a la gestación, concluye un estudio realizado entre más de un millón de mujeres por especialistas de la Universidad de Manchester (Reino Unido). El riesgo de parto pretérmino puede aumentar hasta en un 59% en estas circunstancias.

Los bebés de las madres estresadas pesan menos

Más estrés, menos peso. Esta es la relación que se da entre la ansiedad materna en la gestación y el peso del recién nacido. Hasta 72 gramos menos puede pesar un niño de las embarazadas con un elevado nivel de estrés laboral en los primeros meses, concluye un sondeo publicado en 'American Journal of Public Health' y realizado entre más de 8.000 mujeres.
El riesgo de bajo peso, según los investigadores, se "eleva todavía más si a la situación de estrés se le añade una jornada laboral superior a 32 horas semanales". En estos casos, el bebé puede llegar a alcanzar un peso inferior a su edad gestacional de hasta 150 gramos menos.

Muerte fetal cuando el estrés es muy elevado

El estrés elevado durante el embarazo también puede ocasionar la pérdida del niño. Una de las investigaciones más amplias en este sentido (con más de 19.000 gestantes) se recogía en 'International Journal of Obstetrics and Gynaecology'. Los científicos concluyeron que las mujeres con un nivel muy alto de estrés en la semana 30 tienen un 80% más de probabilidades de sufrir un aborto.
Las embarazadas con un nivel muy alto de estrés tienen un 80% más de probabilidades de sufrir un aborto
Carol Rowland, científica estadounidense de la Emory University, aporta nuevos datos sobre esta relación en un reciente estudio, divulgado en 'American Journal of Epidemiology'. Rowland ha analizado la asociación entre la muerte fetal y la presencia de distintos factores estresantes (emocionales, económicos, de salud, traumas) durante el embarazo. Ha precisado que las mujeres que experimentan cinco o más eventos que le provocan ansiedad en este periodo tienen más del doble de posibilidades de perder a su hijo después de las 20 semanas de gestación.

Ansiedad de la madre e impacto en el desarrollo intelectual del bebé

A medida que el bebé crece, los investigadores han encontrado que el estrés de las madres en el embarazo puede dejar también secuelas a nivel cognitivo en los pequeños. Un trabajo realizado entre casi 60 niños de dos años de madres que habían sufrido una situación de estrés concreta en la gestación determinó que los altos niveles de ansiedad afectaban tanto a las habilidades intelectuales como del lenguaje en los pequeños.
Algunos trastornos de conducta como el déficit de atención, la hiperactividad o impulsividad se han relacionado también con la ansiedad gestacional. Un estudio de seguimiento en Reino Unido (Avon longitudinal study of parents and children) ha incluido en sus análisis la influencia de la ansiedad materna prenatal en el desarrollo del niño y la señala como un factor predictor de estos problemas conductuales, puesto que el estrés incrementa en un 60% el riesgo de padecerlos en el futuro.

Otros efectos: obesidad y asma

Recientes investigaciones apuntan otros efectos adicionales del estrés materno durante la gestación en la salud de los niños.
En España, científicos de la Universidad de Navarra apuntan que el estrés prenatal sufrido por el bebé puede inducir a desórdenes alimentarios en la vida adulta. Los pequeños que han experimentado esta circunstancia en el vientre materno tienen mayor riesgo de padecer obesidad, ya que son más propensos a ingerir dietas hipocalóricas.
Otros estudios relacionan asimismo el estrés prenatal con el asma infantil y sugieren que los hijos de las gestantes con un nivel elevado de ansiedad en el embarazo tienen un 65% más de probabilidades de desarrollar esta enfermedad. En concreto, el asma afecta a casi el 13% de los pequeños cuyas madres padecieron estrés.


miércoles, 14 de agosto de 2013

Fósforo y memoria: ¿mito o realidad?


El déficit de fósforo puede ocasionar problemas en el sistema nervioso, pero un exceso de este nutriente no hará que el cerebro funcione al 200% de su capacidad
La memoria juega un papel decisivo en época de exámenes. En estos meses, el principal órgano del sistema nervioso, el cerebro, también se pone a prueba. Como cualquier otra estructura del cuerpo humano, su desarrollo y funcionamiento dependen de los elementos que le llegan a través de la dieta. De ahí que sea tan importante la selección de alimentos y nutrientes. Entre ellos, hay uno más famoso que el resto: se trata del fósforo, un elemento que, según la cultura popular está relacionado con la buena memoria. Pero, ¿es así? ¿Es posible alimentar el cerebro para que sea un "supercerebro"? El siguiente artículo repasa los descubrimientos científicos al respecto: explica cómo se origina el mito del fósforo y la memoria, por qué es importante consumir fósforo en su justa medida, de qué modo influyen el embarazo y la lactancia en la "alimentación" del cerebro y cuáles son los nutrientes esenciales para el sistema nervioso.

Fósforo y memoria: el origen del mito

La nutrición es crucial para el cerebro; no solo para un correcto crecimiento y desarrollo, sino para un adecuado mantenimiento. El ser humano es la especie animal con más masa cerebral en proporción al cuerpo y, también, con más corteza cerebral (la parte donde reside el control de las funciones que nos diferencia del resto de animales, como el lenguaje o el pensamiento abstracto). Entre todos los nutrientes que participan en el desarrollo y el mantenimiento del sistema nervioso, el fósforo es el más reconocido. Una simple búsqueda en Google sobre "fósforo y cerebro" arroja 1.230.000 resultados, lo cual da una idea de hasta qué punto lo relacionamos con las funciones cognitivas; en especial, con la memoria.
La relación entre el fósforo y la memoria comenzó cuando se descubrió que la membrana de las neuronas (mielina) es muy rica en esfingomielina (un fosfolípido o lípido rico en fósforo). El razonamiento clásico siempre fue el mismo: "si es rico en este nutriente, comer mucho del mismo tiene que ser bueno para este órgano". Hoy día, sin embargo, sabemos que este tipo de afirmaciones requieren de estudios que arrojen evidencia científica. Hasta la fecha, no existe evidencia de relación entre este mineral y la capacidad cognitiva. Así, el fósforo es indispensable para el correcto funcionamiento de las neuronas, pero también de todas las demás células ya que forma parte de sus membranas. De hecho, participa en muchas otras estructuras como los huesos o el material genético.

Fósforo en su justa medida

Por otra parte, hay que tener cuidado en no caer en un error repetido durante décadas en las recomendaciones y afirmaciones en torno a los alimentos y los nutrientes: que un déficit de un nutriente genere dificultades para el desempeño de funciones concretas a nuestro organismo no implica que una alta ingesta de ese nutriente suponga poder realizar esas funciones por encima de lo normal. Es decir, que un déficit de fósforo provoque, entre otras cosas, problemas en el sistema nervioso no quiere decir que una ingesta por encima de lo necesario lo haga funcionar a un 200% de su capacidad. La cantidad de un nutriente que exceda la cobertura de los requerimientos específicos o no tiene ningún efecto o puede incluso generar problemas.

Embarazo y lactancia: dos etapas cruciales para alimentar al cerebro

No existe relación alguna entre el fósforo y la memoria. Sin embargo, sí hay aspectos nutricionales importantes con gran impacto en el desarrollo cerebral y, por tanto, en su posterior desempeño de funciones. Durante el crecimiento intrauterino, diversos estudios muestran que deficiencias en ciertos nutrientes en la alimentación de la madre están relacionadas con el riesgo de que el bebé desarrolle una menor capacidad cognitiva e incluso problemas neurológicos. En este periodo resulta crucial -entre otros nutrientes, como el ácido fólico- la ingesta adecuada de ácidos grasos esenciales provenientes de aceites vegetales, alimentos vegetales oleosos (frutos secos, por ejemplo) y algunos pescados.
Estos ácidos grasos son fundamentales para el adecuado desarrollo de la parte funcional más importante de las neuronas: su membrana. Los pescados, además, son ricos en yodo, un mineral cuya ingesta durante el embarazo también ha de ser apropiada para evitar problemas en el desarrollo del sistema nervioso del bebé. De este modo, la ingesta adecuada de pescado durante el embarazo (que incluya pescado blanco o azul pequeño) es crucial por su aporte de ácidos grasos esenciales, omega-3 y yodo. Sin embargo, durante el embarazo y los primeros meses de vida se deben evitar los grandes túnidos o el pez espada, ya que son muy ricos en mercurio. Los niveles de este metal que presentan dichas especies podrías afectar de manera negativa al desarrollo del bebé o del niño.
En los primeros meses de vida, cuando la velocidad de crecimiento corporal es tan vertiginosa (el cerebro alcanza la mitad de su peso final en torno a los 6 meses) es evidente que el alimento ideal y exclusivo, la leche materna, debe cubrir las principales necesidades. Así, si la alimentación de la madre es rica en ácidos grasos esenciales y omega 3, además de yodo, estos nutrientes pasarán al bebé a través de la leche materna, lo que favorecerá un normal y correcto desarrollo del sistema nervioso. Durante todo el crecimiento de un niño o niña, estos importantes nutrientes seguirán relacionados con el adecuado desarrollo físico y cognitivo.

Los nutrientes esenciales para el cerebro

Los ácidos grasos esenciales, el omega 3 y el yodo, junto a otros nutrientes, resultan esenciales durante toda la vida para el normal funcionamiento del sistema nervioso. ¿Sabemos cuáles son? El Registro Europeo de Declaraciones de Propiedades Saludables de los Alimentos ofrece una lista de elementos cuyos efectos en el organismo han sido probados por la evidencia científica. Los relacionados con el cerebro son los siguientes:

  • Fósforo: contribuye al funcionamiento normal de las membranas celulares.
  • Ácido docosahexaenoico: contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro.
  • Yodo: contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y a la función cognitiva normal.
  • Ácido pantotenico: contribuye al rendimiento intelectual normal.
  • Biotina, tiamina, vitamina B6, vitamina C: contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso y a una función psicológica normal.
  • Ácido fólico: contribuye a una función psicológica normal.
  • Calcio: contribuye al funcionamiento normal de la neurotransmisión.
  • Cobre, magnesio, potasio, vitamina B2, vitamina B12, niacina: contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso.
  • Agua: contribuye a mantener las funciones físicas y cognitivas normales.
  • Hierro, zinc: contribuyen a la función cognitiva normal.

Como puede comprobarse, no existe ninguna relación entre el fósforo y la memoria. Es más, es muy revelador fijarse en la palabra que se repite en todas y cada una de las funciones atribuidas a cada nutriente: "normal". Es decir, la ingesta adecuada de numerosos nutrientes ayuda al funcionamiento normal del sistema nervioso y el cerebro o, dicho de otra manera, un déficit puede ser peligroso y consumirlos por encima de lo normal, inefectivo (o también peligroso).

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/alimentos_a_debate/2013/07/01/217151.php

martes, 30 de julio de 2013

¿Qué tipo de personas acuden a la consulta del quiropráctico?

El tipo de pacientes que recibimos en consulta es bastante universal. Suelen presentarse por problemas de espalda, ya que nuestro enfoque principal es el de mejorar la mecánica de la columna vertebral. Los problemas de espalda suponen en la Unión Europea un 90% de las bajas laborales, así que nuestros pacientes pueden representar igualmente a esa globalidad de la sociedad.
Los pacientes que nos vienen a ver con sus problemas de espalda, de cuello… notan que a través de los ajustes quiroprácticos pueden mejorar en otros aspectos de su salud. Aparte está el factor preventivo, cada vez más pacientes van entendiendo más la Quiropráctica a medida que se va haciendo más conocida o reconocida nuestra profesión, o que visitan nuestras consultas. De esta manera, vemos consultas que están llenas de familias, donde vienen cada vez más niños, mujeres embarazadas… Una mujer embarazada no tiene una enfermedad pero pasa por un proceso donde la fisiología es más compleja y en el cuál la mecánica de la columna cambia. De hecho hemos observado que los cuidados regulares que reciben pacientes durante el embarazo pueden influir en tener un parto más fácil, saludable y dar a luz bebés más sanos. Vienen a la consulta cada vez más niños. Niños que no necesariamente tienen un problema de espalda y se está haciendo común que sean cada vez más pequeños. Uno de los problemas que presentan más a menudo es la otitis media. No quiere decir que la quiropráctica sea capaz de curarlo pero suelen mejorar. Hay algunos estudios científicos que concluyen que el drenaje del oído tiene que ver con el cuello, las cervicales. El hecho de que sus niños puedan mejorar de la otitis acudiendo al quiropráctico es un hecho sorprendente que a mucha gente le llama la atención, pero es algo que a menudo vemos en consulta.
Aparte, cada vez hay más deportistas amateurs o de élite que acuden al Quiropráctico para mejorar su rendimiento. Entre otras cosas porque han visto ejemplos en revistas de deporte o en la televisión. Por ejemplo, en las últimas olimpiadas Usain Bolt fue ajustado por un Quiropráctico en la misma pista antes de entrar en carrera. Por supuesto, hasta qué punto esto influye en su rendimiento no lo sabremos a menos que se hagan estudios clínicos realmente bien diseñados. Otros deportistas que históricamente han sido buenos abogados de la Quiropráctica, han promocionado sus servicios y destacado la mejora de rendimiento son Evander Holyfield, Michael Jordan, Tiger Woods o Lance Armstrong.

Ref: entrevista a Carlos GEVERS DC, presidente de la Asociación Española de Quiropráctica, http://www.laquiropractica.info/?p=190

miércoles, 20 de febrero de 2013

Cómo aliviar el estreñimiento en el embarazo



El estreñimiento se caracteriza por una reducción del número y el peso de las deposiciones que, a menudo, se acompaña de un endurecimiento de la textura de las mismas. Además, se asocia a síntomas molestos como dolor de cabeza, pesadez de estómago, flatulencias y gases, dolor al evacuar, hemorroides o fisuras anales. Hay muchos factores que pueden causar estreñimiento: escasa ingesta de líquidos, inactividad física, poco aporte de fibra en la dieta, algunos medicamentos e, incluso, el uso de laxantes.
El embarazo es un estado en el que se registran cambios que afectan a la mayoría de los órganos, entre ellos, al intestino. Estas alteraciones tienen como consecuencia una reducción de los movimientos peristálticos intestinales, que son los encargados de permitir el avance de su contenido. El desarrollo de estreñimiento durante la gestación puede deberse a cambios hormonales o al aumento del tamaño del feto. Una de las hormonas implicadas es la progesterona, que provoca un efecto relajante en los músculos de la parte intestinal y trastornos durante la digestión y causa debilidad de la mujer embarazada para expulsar las heces.
Los niveles de otra hormona, la motilina, que se encarga de estimular el movimiento del estómago y del intestino, también disminuyen durante la gestación. Esta escasa motilidad gastrointestinal también puede surgir como consecuencia de la presión del útero. Por esta razón, los movimientos intestinales disminuyen para proteger al feto, lo que provoca un retraso en el vaciado intestinal y causa o acentúa el estreñimiento.
La falta de fibra en la dieta, la insuficiente ingesta de líquidos, la falta de ejercicio físico, el estrés, la existencia de hemorroides e, incluso, los suplementos de hierro que deben tomar algunas embarazadas para tratar la anemia, son otros de los factores que favorecen el estreñimiento durante el embarazo.
La manera de mantener a raya el estreñimiento es modificar los hábitos de vida, sobre todo, en lo que a alimentación se refiere. Seguir una dieta equilibrada con una cantidad suficiente de fibra (de 25 a 30 gramos al día) es el modo más natural y eficaz de conseguir aliviar los molestos síntomas del estreñimiento. Para ello, es aconsejable aumentar de forma progresiva la cantidad y frecuencia del consumo de alimentos ricos en fibra. Hay que tener en cuenta que el incremento en el aporte de fibra tiene que ser progresivo para favorecer la adaptación del aparato digestivo y evitar otras molestias intestinales, como flatulencia o hinchazón.
Para prevenir y aliviar el estreñimiento, hay que tomar más fibra, beber más agua y realizar 30 minutos de ejercicio físico cada día
También es importante aumentar la ingesta de líquidos (de 1,5 a 2 litros al día en forma de agua, infusiones suaves, caldos de verduras o zumos naturales con pulpa). Asimismo, es recomendable hacer ejercicio para estimular el movimiento intestinal y fortalecer la musculatura que interviene en el reflejo de la defecación. Se puede nadar o caminar durante media hora al día, al menos tres días a la semana, lo que además aportará beneficios en el momento del parto.

De la misma manera, conviene crear un buen hábito intestinal, con un horario fijo para ir al baño, para intentar educar el intestino. Es bueno también comer despacio, masticar bien los alimentos y ser regular con los horarios de las comidas.
Antes de utilizar laxantes, hay que comentarlo con el especialista. A pesar de que las sustancias que aumentan el volumen de las heces -como los suplementos de fibra- son seguras, deben usarse con prudencia, ya que su uso continuado puede provocar dependencia. No obstante, los agentes que contienen aceite de ricino, parafina y sales de magnesio están contraindicados en el embarazo.
Entre los alimentos ricos en fibra figuran las hortalizas y las verduras, las frutas frescas y desecadas, las legumbres, los cereales integrales y sus derivados y los frutos secos. Se aconseja su consumo, a excepción de los que provocan más flatulencia, como las alcachofas, col, coliflor, coles de Bruselas, pimiento, pepino, rábanos, cebolla, puerros, o los astringentes como el membrillo, el pomelo y el plátano. No obstante, hay que valorar la tolerancia de cada embarazada para no hacer la dieta más estricta de lo necesario. Es preferible la opción integral de la pasta, el pan, las galletas y los cereales, y el arroz -alimento astringente- comerlo combinado con verduras, hortalizas y/o legumbres.

También hay algunos remedios caseros que pueden ser útiles:
Ingerir kiwi o zumo de naranja en ayunas.
Comer ciruelas pasas rehidratadas -puestas la noche anterior en un vaso con agua- en ayunas.
Tomar un vaso de agua tibia en ayunas.
Comer compota de manzana y ciruelas pasas por las mañanas.
Añadir salvado de avena o una cucharada de semillas de lino a los yogures.
Tomar infusiones de manzanilla, cilantro o poleo.

http://www.consumer.es/web/es/bebe/embarazo/tercer-trimestre/2012/05/08/208960.php
Foto: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj9nYM4YXTL7UWEPR1OdbHQGuONgHaSRCbvbFPBHerXahOWlednLnxVkVYc632u2X747XFSKOWP0gihtu4JqWPGxnn3-XAmumexoXhyphenhyphen_vTUuliFnlpexvmL6IS4paf5mPurTMeMh47a8t3k/s1600/estre%C3%B1imiento-embarazadas.jpg

lunes, 28 de mayo de 2012

Embarazo, quiropráctica, dolor de espalda y parto



Alrededor de la mitad de las mujeres embarazadas se quejan a su médico de dolor de espalda.
En un estudio llevado a cabo por Joan M. Fallen en la Universidad de Yeshiva, se emplearon
como sujetos a 65 mujeres. Todas ellas recibieron ajustes quiroprácticos desde al menos la
semana 10 de su embarazo, durante el parto y hasta el nacimiento. Se registró la duración media
de sus partos y se comparó con las medias estadísticas de al menos 4 fuentes, así como con los
datos de una consulta obstétrica o una comadrona locales. En la segunda parte del estudio se
repartió un cuestionario sobre niveles de dolor de espalda para determinar si se había dado
algún cambio gracias a los ajustes quiroprácticos.
El estudió averiguó que “el cuidado quiropráctico reduce de manera significativa la duración del
parto”. La duración se redujo un 24-39% (en comparación con las medias nacionales). También
se reveló una reducción importante del dolor de espalda gracias a los ajustes. Todas las mujeres
declararon una reducción del dolor de espalda de al menos un 50%, algunas incluso del 100%.
Si estás embarazada, o algún ser querido lo está, ¿no preferirías sufrir menos dolores e
incomodidades durante tu embarazo? ¿No te gustaría reducir las horas de duración de tu parto?
La quiropráctica es la mejor opción, ya que prácticamente todos los medicamentos pueden ser
dañinos para la salud de tu bebé. La quiropráctica es la opción natural para un parto rápido y
menos doloroso. Utilizamos material y camillas adaptadas a las mujeres embarazadas. Es
seguro y eficaz.

http://www.echevestequiropractica.com/pdf/6embarazo.pdf
foto: http://www.marbellaquiropractica.com/la-quiropractica-me-puede-ayudar/la-quiropractica-y-las-embarazadas/

lunes, 12 de diciembre de 2011

Embarazo


El cuidado quiropráctico puede ayudar a la columna y la pelvis a hacer frente a los efectos del embarazo y restaurar un estado de equilibrio.
Durante el embarazo, el centro de gravedad de la mujer se desplaza hacia delante de su pelvis. Este peso adicional, provoca estrés en las articulaciones de la pelvis y las lumbares. Según va creciendo el bebé, el peso añadido provoca el aumento de la curvatura de su zona lumbar, imponiendo una carga extra en las frágiles articulaciones de la parte posterior de la columna vertebral. Cualquier problema pre-existente en la columna de la mujer tiende a exagerarse según la pelvis y la columna se van sobrecargando, a menudo provocando dolor y dificultad para realizar las actividades diarias normales.

Los estudios han encontrado que alrededor de la mitad de las embarazadas desarrollan dolor lumbar en el mismo punto durante sus embarazos. Especialmente durante el tercer trimestre cuando el bebé gana más peso. El cuidado quiropráctico durante el embarazo puede aliviar la incomodidad frecuentemente experimentada en el embarazo, y crear un entorno para un parto más fácil y seguro. Es un modo eficaz y seguro de ayudar a la pelvis y la columna con el rápido aumento de estrés físico, restaurando un estado de equilibrio. De hecho, la mayoría de las mujeres han encontrado que el cuidado quiropráctico las ayudó a evitar el uso de analgésicos durante su embarazo, y los estudios han demostrado que los ajustes quiroprácticos ayudan a reducir el tiempo de parto. ¡No dude en ver a su quiropráctico durante su embarazo! Le puede proporcionar ajustes así como ofrecer consejo nutricional, ejercicios y consejos ergonómicos para ayudarle a afrontar las necesidades especiales.

Consejos quiroprácticos para mujeres embarazadas:
  • Asegúrese de ajustarse regularmente. El cuidado quiropráctico es importante para ayudar a mantener las estructura y la función del sistema neuro-musculo-esquelético durante el embarazo y el parto.
  • Hacer algún ejercicio suave cada día. Caminar, nadar o bici estática son ejercicios cardiovascular relativamente sano para mujeres embarazadas. Evitar cualquier actividad que implique movimientos bruscos y/o impactos. Deje inmediatamente el ejercicio si nota cualquier síntoma inusual, como nauseas, mareos o debilidad.
  • Llevar zapatos planos con apoyo en el puente. Sus pies se vuelven más susceptibles a lesionarse durante el embarazo, parcialmente debido al rápido aumento del peso, pero también porque los ligamentos - incluso los que soportan los pies - se vuelven más lasos.
  • Cuando levante a sus hijos, doble desde las rodillas no desde la cintura. Sus lumbares son más propensas a lesionarse durante el embarazo.
  • Al dormir, túmbese de lado con una almohada entre las rodillas para quitar presión en las lumbares. Las almohadas de cuerpo entero o las cuñas son muy populares y pueden ser muy útiles.
  • Comer varias comidas pequeñas o tentempies (frutas, verduras, frutos secos, humus...) cada pocas horas, en vez de tres grandes comidas al día. Esto ayudará a aliviar las náuseas, estabilizar el azúcar en sangre y permite a su cuerpo extraer la máxima cantidad de nutrientes de los alimentos que coma.
  • Tome una vitamina prenatal con al menos 400 microgramos de ácido fólico a diario; 800 microgramos sería incluso mejor. Se ha demostrado que el ácido fólico reduce el riesgo de defectos neuronales en el desarrollo del feto. Asegúrese de preguntar a su doctor antes de tomar cualquier vitamina o suplemento para asegurarse de que es seguro para usted y su bebé.