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miércoles, 6 de agosto de 2014

Confirmado: los alimentos ecológicos son más sanos que los otros


 Esta ha sido la conclusión del estudio publicado en la revista British Journal of Nutrition y que ha sido llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad del Estado de Washington (EEUU).

La agricultura ecológica u orgánica, que abandera el cultivo de alimentos sin emplear productos químicos sintéticos para abonar el suelo, ni pesticidas para combatir las plagas, tiene unos costes de producción más elevados de lo normal, por lo que el precio de mercado por obtener un producto sano y rico suele ser superior.

Los investigadores analizaron 343 estudios anteriores sobre agricultura ecológica con objeto de averiguar si los cultivos orgánicos son nutricionalmente superiores y beneficiosos para la salud que los cultivados en la agricultura tradicional. Las conclusiones hablan por sí mismas: los productos orgánicos tienen más antioxidantes (entre un 18 y un 69% más), menos pesticidas (entre un 10 y un 100% menos) y menos cadmio (aproximadamente la mitad). El cadmio, al igual que los residuos de pesticidas, pueden acumularse en el organismo del consumidor y ser perjudiciales para la salud.

Según los autores de este estudio que defiende los beneficios de los productos ecológicos, ya existen suficientes datos como para asegurar que las diferencias en la cantidad de antioxidantes, pesticidas y cadmio se deben al tipo de técnica agrícola.

http://www.elpinerodelacuenca.com.mx/epc/index.php/salud/77213--inicio-salud-confirmado-los-alimentos-ecologicos-son-mas-sanos-que-los-otros-todos-articulos-pyr-fotos-videos-confirmado-los-alimentos-ecologicos-son-mas-sanos-que-los-otros

miércoles, 30 de julio de 2014

Los alimentos más difíciles de digerir


A los alimentos grasos y muy azucarados se suman otros que, pese a su perfil saludable, también pueden resultar indigestos

Muchas veces hablamos de comidas o cenas "pesadas", de ciertos alimentos que nos resultan irresistibles pero que a la vez nos sientan fatal al estómago, dan dolor de tripa o generan muchos gases y una incómoda hinchazón abdominal, incluso ardor y reflujo. Más allá de que cada persona es un mundo y de que hay intolerancias específicas, en este artículo se listan los alimentos más difíciles de digerir en términos generales y se explica por qué ciertas comidas tardan más tiempo en digerirse que otras.

Hinchazón abdominal, dispepsia, digestiones pesadas y lentas. Dolor abdominal, gases, reflujo, estreñimiento o diarrea. Estos síntomas nos advierten de alguna alteración digestiva. Puede tratarse de una intolerancia alimentaria sin diagnosticar (o sin una adecuada pauta dietética), o puede indicar debilidad funcional de algún órgano digestivo. Y es que en una lenta o mala digestión está implicada la disfunción de alguno (o varios) de los distintos órganos que participan en el proceso: desde la dentadura y el estómago, hasta el páncreas, el hígado, la vesícula o los intestinos.

Seis alimentos de naturaleza indigesta

A continuación se enumera una serie de alimentos de consumo cotidiano que, por lo general, resultan más indigestos que otros. Más allá de los de naturaleza grasa o en exceso azucarada -fáciles de asociar a un carácter indigesto-, sorprenden en este listado algunos alimentos considerados muy saludables que, pese a serlo, están contraindicados en determinadas dolencias digestivas mientras estas persistan.


  1.  El huevo duro y en tortilla. En ambas preparaciones, la yema (la parte que concentra las grasas, es decir, los componentes más indigestos) está coagulada. Así, cuajada, es más difícil de digerir, ya que requiere más trabajo enzimático y biliar que si no lo está. Una alternativa más liviana es optar por el huevo pasado por agua, escalfado o incluso frito en aceite de oliva, siempre que se sirva bien escurrido.
  2.  Bechamel y productos elaborados con mezcla de harinas, mantequilla y leche, como croquetas, rellenos o bases de repostería y bollería. La mantequilla, al cocinarse, resulta muy indigesta, algo que ocurre en este tipo de recetas de uso y consumo demasiado frecuente en muchos hogares. Esta materia grasa no es idónea para cocinar, dado que por encima de 90 ºC, la mantequilla se quema y se forma acroleína, una sustancia que se asocia a irritación de la mucosa gástrica.
  3.  Alimentos fritos en aceites recalentados, viejos, estropeados o de mala calidad. En estos casos se generan potentes sustancias irritantes de la mucosa gástrica, como la acroleína. Por eso se debe evitar tomar fritos o pinchos en bares y restaurantes en los que, al entrar o al acercarse a la puerta de la cocina, se desprende cierto olor a fritanga, a aceite recalentado. Además, las frituras y los alimentos fritos con aceites recalentados pueden ser fuente de grasas trans en la dieta. No obstante, también durante el proceso de fritura, al calentar cualquier aceite vegetal, se produce acroleína, pero el impacto será menor cuanto más se cuide la elaboración de una buena fritura, si bien es aconsejable un consumo puntual y comedido de todo tipo de alimentos fritos, desde croquetas y empanados, hasta rebozados, patatas fritas y demás snacks fritos.
  4.  Conservas de pescado azul en aceite, tipo sardinillas, anchoas o caballa. Son alimentos de naturaleza grasa, además de ricos en histamina, y están conservados en un líquido graso, por lo que su digestión es más exigente. Conviene tenerlo en cuenta en caso de estómagos delicados, gases o hinchazón abdominal, o entre quienes sufren migrañas o cefaleas. En estos casos, puede ser recomendable reducir la cantidad de la ración, o reservarla para las comidas matutinas, pero no para las cenas, ya que puede resultar más pesado.
  5.  Zumo de naranja, en ayunas. La naranja, y de manera especial si se toma en zumo por las mañanas, es de naturaleza colagoga: puede provocar un vaciamiento brusco de la vesícula biliar que se acompaña de molestias más o menos intensas como náuseas o pesadez abdominal, e incluso dolor. Esta sintomatología manifiesta debilidad o lentitud en el trabajo digestivo de hígado y vesícula biliar.
  6.  Leche y productos lácteos. Muchas son las personas que sufren intolerancia a la lactosa (o azúcar de la leche), o no toleran alguna de sus proteínas, en caso de histaminosis alimentaria a la leche. El resultado es un cuadro de malestar digestivo (como las náuseas matutinas, ya que es costumbre tomar un lácteo en el desayuno, gases o hinchazón abdominal) que, en muchos casos, condiciona la calidad de vida.Tiempos de digestión: entre 2 y 10 horas


En cuestión de digestión lenta, hay alimentos que, por su particular composición, el organismo los digiere en unos tiempos más pausados. De ese modo, se evita una liberación brusca de histamina por parte de las células corporales, que puede provocar molestias, en particular a personas sensibilizadas a ciertos alimentos.

Si hablamos de tiempos de digestión, hay notable diferencia entre unos y otros en términos generales: un alimento puede tardar en digerirse desde 2 hasta 10 horas, e incluso días. En este proceso complejo de atravesar los nueve metros de conducto digestivo, desde la boca hasta el ano, influyen muchos factores: desde la cantidad de alimento ingerida, su estado -líquido o sólido-, su composición -proteínas, grasas, hidratos, fibra- o el modo de preparación previa y cocinado, pero también incide la edad de quien lo come o su estado de salud digestiva (boca, estómago, páncreas, hígado, vesícula, y no solo los intestinos).

Así, un pescado cocido, un arroz blanco o un huevo pasado por agua se digieren rápido, en menos de 2 horas. El doble de tiempo (entre 3 y 5 horas) debe trabajar el digestivo para digerir un bocadillo de jamón, unas patatas fritas, un trozo de queso curado o un plato de lentejas. Y hasta 7 o 9 horas pueden tardar en descomponerse en sus nutrientes elementales (aminoácidos, ácidos grasos libres, vitaminas, minerales) las partes más grasas del cerdo o unas sardinillas en conserva de aceite.

El desconocimiento de este dato hace confuso interpretar un síntoma de malestar digestivo, en particular a quienes sufren intolerancias alimentarias o histaminosis alimentaria, que suelen acusar de manera más persistente e intensa las molestias digestivas. Si los síntomas aparecen por la tarde, no solo hay que pensar en qué se ha comido que pueda explicar el malestar, sino en qué se ha ingerido desde el desayuno. De igual modo, si la sensación de pesadez o hartazgo aparece a lo largo de la mañana, más que reparar en los desayunos, cabe pensar en la cena del día anterior, e incluso en la merienda.

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/curiosidades/2014/02/12/219337.php
Foto: http://www.fuentesaludable.com/zwnwcdlscm1/zimg/wp-content/uploads/2012/nov/alimentos1.jpg

miércoles, 23 de julio de 2014

El té verde estimula nuestro cerebro


  Aparte de ser bueno para combatir el sobrepeso, el cáncer, las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 o para envejecer mejor, entre las múltiples propiedades beneficiosas del té verde, ahora, un estudio ha concluido que mejora de nuestras funciones cognitivas del cerebro, concretamente de la memoria de trabajo, aquella que implica los procesos usados para la memoria a corto plazo y la manipulación de la información.

Los resultados del trabajo, que han sido publicados en la revista Psychopharmacology, revelan que las propiedades antioxidantes del té verde aumentan la conectividad entre la corteza frontal y parietal del cerebro. Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron un estudio con 12 voluntarios sanos con una edad media de 24 años. La mitad de los participantes recibió una bebida basada en leche que contenía 27,5 gramos de extracto de té verde; la otra mitad recibió la misma bebida, pero sin el té. Ninguno de los participantes sabía qué contenía la bebida que les habían ofrecido para el estudio.

Tras esto, los integrantes del estudio llevaron a cabo una serie de tareas relacionadas con la memoria mientras su actividad cerebral era analizada mediante resonancia magnética. El examen de los resultados determinó que los participantes que habían consumido la bebida con té mostraron una mayor conectividad entre el lóbulo parietal superior derecho y la corteza frontal del cerebro, ambos asociados a un mejor desempeño de las tareas relacionadas con la memoria de trabajo.

Según los expertos, este estudio, llevado a cabo por investigadores del Hospital Universitario de Basilea (Suiza), demuestra que el té verde también podría ser una herramienta prometedora en el tratamiento del deterioro cognitivo asociado a trastornos neuropsiquiátricos como la demencia.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/el-te-verde-estimula-nuestro-cerebro-641397037596?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=140702_Newsletter

miércoles, 16 de julio de 2014

Sin vitamina B12, el cerebro encoge


El pescado, la carne, la leche y los huevos son las principales fuentes de vitamina B12, también conocida como cobalamina. Una falta de esta sustancia en la dieta puede hacer que el cerebro pierda células cerebrales y desarrolle problemas cognitivos, según un estudio publicado en Neurology, la revista de la Academia Americana de Neurología.
En la investigación participaron 121 personas mayores de 65 años a las que se midieron los niveles de vitamina B12 y los metabolitos que pueden indicar una deficiencia de vitamina B12. Los participantes también pasaron por pruebas de memoria y otras habilidades cognitivas. Cuatro años y medio más tarde, imágenes por resonancia magnética de los cerebros de los sujetos midieron el volumen cerebral total y otros signos de daño cerebral . De este modo los científicos comprobaron que niveles altos de los marcadores de deficiencia de vitamina B12 estaban asociados a menores puntuaciones en los tests cognitivos y a un menor volumen cerebral total.
Es demasiado pronto para decir si el aumento de los niveles de vitamina B12 en personas mayores a través de la dieta o los suplementos podrían prevenir estos problemas ", ha advertido Christine C. Tangney del Centro Médico Universitario Rush, en Chicago (EE UU), coautora del estudio.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/sin-vitamina-b12-el-cerebro-encoge?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=131118_Newsletter

miércoles, 9 de julio de 2014

Grasas trans, ¿dónde se esconden?


La bollería industrial para niños, las galletas rellenas de chocolate y los cereales chocolateados encabezan la lista de alimentos que pueden contener ácidos grasos trans

El consumo elevado de grasas trans tiene efectos negativos en el organismo. Ninguna entidad implicada en la salud pública lo discute. El incremento que generan este tipo de ácidos grasos (AGT) en el riesgo de padecer cardiopatías se ha observado una y otra vez en estudios clínicos bien diseñados, según ha detallado en enero de 2014 la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos. Si bien es cierto que bajas dosis de ingesta de AGT supondrán un riesgo inferior, cualquier dosis aumenta el riesgo. Aunque algunas empresas han decidido de forma voluntaria eliminarlos de sus productos de marca propia, los AGT aún siguen en el mercado, por lo que es conveniente saber por qué son preocupantes y dónde suelen estar. El siguiente artículo explica qué son las grasas trans, por qué son peligrosas y en qué alimentos es más probable encontrarlas.

¿Qué son los ácidos grasos trans?

Los AGT son un tipo de ácidos grasos con una configuración especial, que pueden producirse tanto de forma natural (fermentación en el rumen de los rumiantes), y que encontramos en cárnicos o lácteos, como mediante determinados procesos de hidrogenación llevados a cabo por la industria alimentaria. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) consideró en 2010 que el efecto negativo de los AGT sobre los lípidos sanguíneos es similar tanto si provienen de alimentos naturales, como si lo hacen de alimentos procesados. No obstante, mientras que está bien establecido que la ingesta de AGT de alimentos transformados se asocia a un incremento en el riesgo cardiovascular, las actuales pruebas científicas no permiten determinar si este efecto se produce con AGT de origen natural.

¿Por qué son peligrosas las grasas trans?

La configuración de los AGT es muy similar a la de los ácidos grasos saturados. Estos últimos, pese a que no es preciso ingerirlos a través de la dieta, son necesarios en el ser humano, ya que, entre otras funciones, protegen a las células de la oxidación, y es por ello que tenemos mecanismos para sintetizarlos. Sin embargo, los AGT no son en absoluto necesarios: nuestro cuerpo no los sintetiza y su ingesta está desaconsejada. ¿Por qué?

En primer lugar, porque aparentan ser algo que no son: la configuración de los AGT es similar a la de los ácidos grasos saturados, y ahí radica uno de los problemas asociados a su consumo. Nuestro organismo los "confunde" y los incorpora en las membranas biológicas de las células, en el lugar donde irían los saturados. Ello altera la permeabilidad de la célula y hace que se oxide con más facilidad (proceso relacionado con el envejecimiento celular). Se podría comparar con utilizar en verano una crema solar que, en vez de proteger de los rayos ultravioleta perjudiciales, hiciera que fuera más fácil que estos quemasen nuestra piel.

Pero además, los AGT, una vez ingeridos, alteran el equilibrio del colesterol sanguíneo: entre otros efectos adversos, disminuyen las concentraciones de colesterol HDL (conocido como "colesterol bueno"). La EFSA considera que una alta ingesta de AGT se relaciona de manera "consistente" con un mayor riesgo de enfermedad coronaria.

¿En qué tipo de alimentos podemos encontrar grasas trans?

La mayoría de los AGT presentes en los alimentos se genera mediante la hidrogenación, un proceso que permite obtener grasas semisólidas con características interesantes para la elaboración de alimentos, pero que a su vez despiertan gran preocupación en el ámbito sanitario. Aunque muchos fabricantes de alimentos han reducido la presencia de AGT, todavía es posible ingerir altas cantidades de estas sustancias, tal y como mostraron Stender y colaboradores en la revista BMJ Open en septiembre de 2012. Salvo excepciones, las etiquetas no suelen declarar su contenido en AGT, lo que dificulta su identificación.
Una pista para detectar los AGT consiste en revisar si la etiqueta del producto detalla que contiene grasas "parcialmente hidrogenadas". En tal caso es casi seguro que tendrá también AGT. La siguiente lista, elaborada en base a datos aportados por la Academia de Nutrición y Dietética y la Asociación Británica de Dietética, apunta dónde es posible que se "escondan" hoy los AGT:
  • Bollería industrial.
  • Comida para llevar.
  • Cremas.
  • Comida rápida o fast food.
  • Fritos.
  • Galletas o pasteles.
  • Palomitas de maíz para el microondas.
  • Pastelería.
  • Patatas fritas de bolsa u otros aperitivos similares.
  • Pizza congelada.
  • Postres o helados.
  • Precocinados (empanadas, croquetas, etc.).

El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), por su parte, detalló en 2010 que de entre los alimentos más arriesgados por su contenido en AGT destacan las galletas rellenas de chocolate, la bollería infantil y los cereales con chocolate.


miércoles, 2 de julio de 2014

¿Practicas deporte? Mejor comer bien que tomar suplementos


Algo falla en la elección de la dieta si un deportista aficionado o semiprofesional consume más suplementos nutricionales que alimentos habituales de la cesta de compra

El desgaste energético que resulta de una actividad deportiva habitual condiciona la alimentación, al igual que la alimentación fija el óptimo resultado del ejercicio. Esto se evidencia cuando se logra adquirir y mantener en el tiempo el hábito saludable de practicar deporte. No hay duda de que se mejora la calidad de vida, aunque también aparece la necesidad de adoptar unas nuevas pautas dietéticas que fortalezcan el bienestar logrado. Éstas van mucho más allá de rehidratarse con bebidas isotónicas o aumentar el consumo de hidratos y proteínas. Además, conviene no utilizar atajos que se limitan a llenar la despensa de suplementos nutricionales comerciales en forma de barritas, píldoras o batidos, o alimentos procesados. El siguiente artículo ofrece una buena elección de alimentos y fórmulas gastronómicas que sean útiles para la persona que cumple con el ejercicio físico.

La cesta de la compra del deportista

El frigorífico rebosante de alimentos naturales y la alacena llena de ingredientes básicos es un espejo de una buena elección de alimentos -que no productos- y de nutrientes -que no suplementos-. Cumplido este requisito, toca aprender a optimizar su valor y elegir soluciones domésticas con las que conformar recetas y menús para un deportista.
Cuando hablamos de deportista aficionado o semiprofesional nos referimos a aquel que destina varios días (3-5) a la semana a hacer más de una hora de deporte y que participa de manera ocasional en pruebas atléticas. Estas personas necesitan llevar una dieta rica proteínas para que aumente rápidamente la concentración de aminoácidos en sangre y se dispare la reconstrucción muscular. También debe dotarse de glucógeno (reserva de la glucosa) en el músculo y en el hígado, para estar en predisposición de retrasar la fatiga y proporcionar fondo físico. Y además, el consumo de hidratos debe prevalecer para compensar la exigencia extra de energía. Asimismo, debe atender al aumento de necesidades de algunas vitaminas y minerales que participan en el proceso metabólico de obtención de energía a partir de los macronutrientes (hidratos, proteínas, grasas).
Todo esto no deviene de ingerir una barrita de suplementos proteicos, que puede ser una opción extraordinaria al término de una jornada de practicar esquí de fondo, pero no debe ser un hábito, y mucho menos la pauta dietética. Además, estos comestibles aportan un número nada desdeñable de calorías que son innecesarias y sólo sirven para aumentar el cómputo general. Del mismo modo, no siempre es necesario ingerir un batido de proteínas preparado después de un desgaste físico ni elegir una bebida con sales para hidratar. Hay que tener muy claro que no supone ninguna mejora extra en el rendimiento físico y sí puede conducir a desatender la verdadera fuente de nutrientes a través de una dieta equilibrada.

Alimentos y fórmulas caseras para deportistas

Los alimentos habituales de cualquier cesta de la compra son los ingredientes que definen los menús sanos. Si además se es deportista, no deben faltar nunca yogures desnatados (las grasas retardan la digestión), los huevos (sobre todo la clara), frutos secos, queso fresco o requesón o alternativas vegetales como el tofu, carnes magras, verduras de hoja verde, chocolate puro, arroz y pasta (integral mejor, para lograr un aporte de fibra y asegurar un mejor perfil nutricional).
Si se quiere suplementar la ingesta de proteína, lo más natural es dar una mayor presencia a la clara del huevo frente a la yema. Y así, optar por tortillas de 2 claras y una yema. También se puede añadir clara a las sopas, a caldos desgrasados o incluso a platos de legumbre, como los guisantes. Si un mayor compromiso deportivo indica que convendría optar por cumplimentar la dieta con un batido de proteína, mejor si es casero. A un batido de leche (mejor desnatada para que se digiera antes, o vegetal) se puede añadir unos frutos secos y un poco de chocolate, y una cucharada sopera de leche en polvo, o batir un yogur con trozos de frutas, incluso a un batido de cereales con queso y miel. Si existe intolerancia a la lactosa o a los lácteos, la leche en polvo puede sustituirse por otras bebidas vegetales que conviene alternar (de arroz, avena, soja, almendras...).
La creencia de que faltan alternativas lleva en ocasiones a abusar de las carnes y de los pescados cuando se busca una riqueza proteica en la dieta. No debemos olvidar que las nueces, otros frutos secos, las semillas de calabaza, de girasol o el sésamo son fuentes de proteína vegetal que, combinada con hidratos, refuerzan la acción de los nutrientes.
Precisamente, para que la ingesta de hidratos de carbono sea más eficiente, conviene optar por guarniciones de arroz, pasta o cuscús y limitar las patatas, que tienen la mitad de carbohidratos y más del doble de calorías (si son fritas). Arroz con leche para desayunar, cuscús con verduras o platos diversos de pasta son opciones muy útiles. Con los hidratos hay que vigilar las cantidades. No se trata de saciarse sino de lograr el aporte de energía saludable en cantidad saludable.

¿Qué llevar en la cantimplora?

El agua es el mejor aliado para reponer la pérdida de líquido tras el ejercicio. Pero no se trata sólo de beber agua durante y después del deporte, se trata de hidratar el cuerpo de manera constante a lo largo de todo el día. El litro y medio de agua se estima la cantidad básica para todas las personas, también para los deportistas. A partir de ahí, durante la práctica del ejercicio, si es posible, conviene beber agua, aunque no se tenga sed, y al término, sin duda.
La opción de bebidas isotónicas tiene su razón como prevención de hipoglucemia (descenso de los niveles de glucosa en sangre) o para compensar electrolitos si el esfuerzo es mayor, más intenso, más duradero o el ambiente es caluroso y húmedo. Puede ser también una alternativa para el día en que el deportista realiza una prueba extraordinaria, pero una vez más, no hay que perder de vista que el deportista es quien practica deporte, no quien usa suplementos para deportistas.

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/deporte/2013/11/20/218603.php
Foto: http://dietas.guiafitness.com/wp-content/uploads/sites/8/dieta-culturistas-top.gif

miércoles, 18 de junio de 2014

Los zumos de frutas son 'tan malos' como los refrescos


Esta es la conclusión a la que han llegado dos investigadores de la Universidad de Glasgow (Escocia), y cuyo estudio ha sido publicado en la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology.

 El alto contenido en azúcar es el responsable de que los zumos de frutas envasados hayan sido equiparados a los refrescos o bebidas carbonatadas, por tanto, se recomienda limitar su ingesta al igual que con el resto de alimentos poco saludables.

Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron un experimento en el que los participantes bebieron medio litro de zumo de uva todos los días durante tres meses. Al finalizar este tiempo, los participantes pasaron a tener una creciente resistencia a la insulina y una cintura más grande.

 Los investigadores solicitan a las empresas que distribuyen los zumos de frutas que informen más exhaustivamente a los consumidores de los componentes de los mismos y que se recomiende no tomar más de 150 ml al día de zumo envasado.

 “Existe una percepción errónea al respecto de que los zumos de frutas envasados y los batidos son alternativas bajas en azúcar con respecto a las bebidas endulzadas con azúcar”, afirma Jason Gill, profesor del Instituto de Ciencias Médicas y Cardiovasculares de la Universidad de Glasglow.

 Un vaso de zumo de fruta contiene sustancialmente más azúcar que una pieza de fruta y, una de las cualidades positivas que encontramos en la fruta fresca, como es la fibra, no se encuentra en los zumos envasados, o existe en cantidades mínimas.

http://www.vanguardia.com.mx/jugosdefrutastanmaloscomolosrefrescos-1948008.html
http://www.besana.es/sites/default/files/images/1._botellas_de_zumo_y_vasos_7566.jpg

miércoles, 11 de junio de 2014

Comer mal, primer paso hacia las enfermedades crónicas


El origen de muchas enfermedades crónicas está relacionado con una alimentación inadecuada, así como con hábitos poco saludables, entre los que sobresalen el tabaquismo y la vida sedentaria

Las enfermedades crónicas, también denominadas "enfermedades no transmisibles", son dolencias de larga duración que se desarrollan de forma lenta, a medida que pasan los años. Los cuatro tipos principales son, según la Organización Mundial de la Salud, las patologías cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes. Suponen una auténtica pandemia, ya que generan el 63% de todas las muertes anuales en el mundo, una cifra que en España no es muy diferente (un 60%). Por ello, el Ministerio de Sanidad publicó un informe en diciembre de 2013 en el que valora la evolución de los factores más implicados en la génesis de dichas enfermedades: el tabaquismo, la inactividad física, la obesidad, el consumo insuficiente de frutas y verduras y el consumo de alcohol. El siguiente artículo profundiza en estos aspectos, muchos de los cuales están ligados con la alimentación.

Enfermedades crónicas: los cinco factores de riesgo, al detalle

El informe del Ministerio de Sanidad, titulado 'Tendencia de los principales factores de riesgo de enfermedades crónicas', se basa en las Encuestas Nacionales de Salud. Tras monitorizar a muestras representativas de la población española mayor de 16 años en los años 2001, 2003, 2006, 2009, 2011 y 2012, el Ministerio publicó este documento, con la evolución de la prevalencia de los citados factores de riesgo. Supone un muy buen punto de partida para abordar la prevención y el control de las enfermedades crónicas mediante líneas de acción eficaces.

  1.  Tabaquismo. Aunque la proporción de fumadores en España sigue siendo alta, esta ha disminuido, tanto en hombres como en mujeres. En 2001 había un 34,5% de fumadores, mientras que en 2011/12 la cifra era de un 27,1%. No obstante, en el grupo de mujeres de entre 45 y 64 años la tendencia fue ascendente. También disminuyó el porcentaje de grandes fumadores (20 o más cigarrillos al día), que pasó de un 11% a un 8,3%. Es más frecuente que fumen los varones que tienen menores niveles de estudios. En mujeres, el patrón es diferente, ya que depende de la edad: en las menores de 45 años, el porcentaje de fumadoras más bajo se observa en las que tienen más estudios, mientras que en las mayores de 45 años sucede al revés.
  2.  Inactividad física. La inactividad física tiene muy preocupados a los responsables sanitarios, ya que supone el cuarto factor de riesgo de mortalidad, por detrás del tabaquismo, la hipertensión arterial y el exceso de azúcar en la sangre. El informe revela un dato nada esperanzador: más del 40% de la población adulta española (39% en hombres y 49,9% en mujeres) se declara inactiva en su tiempo libre, algo que es más frecuente en individuos con menor nivel de estudios. La tendencia de la inactividad física en la década estudiada fue desigual, ya que aumentó entre 2001 y 2003, se redujo hasta 2006 y volvió a aumentar desde entonces hasta 2011 y 2012.
  3.  Obesidad. No menos preocupante resulta la obesidad. Se estima que al menos una de cada 13 muertes podría estar asociada con el exceso de peso. El informe indica que "la obesidad es responsable del 80% de los casos de diabetes del adulto, del 55% de los de hipertensión arterial en adultos y del 35% de los casos de la enfermedad coronaria". En España, la frecuencia de la obesidad en adultos aumentó en términos absolutos un 3,8% en todos los grupos de edad y sexo estudiados, salvo en las mujeres de 45 a 63 años, en las que la obesidad se redujo un 2,6%. El exceso de peso es más frecuente en personas con un menor nivel de estudios.
  4.  Consumo insuficiente de frutas y verduras. Cada vez más estudios de investigación muestran, según el informe, que el consumo de frutas y verduras podría reducir el riesgo de algunas las principales enfermedades crónicas. De hecho, se indica que la ingesta diaria de 5 o más raciones de frutas y verduras (que corresponde a unos 400 gramos) reduciría el riesgo de enfermedad coronaria en un 17%. Se detalla que la relación entre un mayor consumo de frutas y verduras y la reducción del riesgo de cáncer de boca, faringe, esófago, colon y recto es "probable". Sin embargo, el informe no aporta buenas noticias: casi tres de cada diez españoles (el 28,6% de la población adulta del país) presentan un consumo insuficiente de frutas y verduras, una cifra que arroja pocas variaciones en el decurso de la década analizada por los investigadores. Es más frecuente que los hombres tomen menos frutas y verduras que las mujeres. Como sucede con otros hábitos de salud, el escaso consumo de frutas y verduras es mayor en individuos con menores niveles de estudios.
  5.  Consumo arriesgado de alcohol. Europa es, según la OMS, una de las zonas del mundo con mayores niveles de consumo de alcohol y de daños relacionados con su ingesta. El consumo de alcohol se asocia con diversos riesgos para la salud. El informe detalla que, además de generar diversas enfermedades (el 3% de las muertes por cáncer están relacionadas con el alcohol), tomar alcohol se relaciona con diversos "daños colaterales". Así, entre un 30% y un 50% de los accidentes de tráfico son atribuibles al alcohol, por no hablar del perjuicio que puede ejercer en las personas del entorno del bebedor, ya sea a través de la violencia en la calle, la violencia doméstica o mediante el uso de recursos públicos (se incrementan los costos de la atención sanitaria y de hacer frente a la delincuencia y el desorden). En este caso, el informe revela datos esperanzadores, ya que el porcentaje de consumidores de una cantidad de alcohol que supone un riesgo crónico para la salud ha disminuido: era del 4,1% en 2003, mientras que en 2011 y 2012 se situó en un 1,2%. En cuanto a la relación con niveles de estudios, se observa que en hombres existe una relación inversa (a mayores niveles de estudios, menor consumo arriesgado de alcohol), algo que no se observa en mujeres (no parece haber una asociación).

Controlar los factores de riesgo para prevenir las enfermedades crónicas

Para la OMS, la prevención y el control de los factores de riesgo antes detallados, así como de las enfermedades crónicas que genera, requiere un enfoque integral que fuerce a todos los sectores a impulsar actuaciones eficaces. Ello incluye no solo a los sectores sanitarios, también a los de finanzas, asuntos exteriores, educación, agricultura y planificación. La propia OMS tiene un Plan de acción en el que propone promover intervenciones para reducir los principales factores de riesgo de enfermedades no transmisibles.

Sea como fuere, aunque los responsables sanitarios tienen mucho que decir, no hay duda de que los principales "secretos" de una buena salud no se esconden en las pastillas de vitaminas, en los famosos antioxidantes, en estrafalarios quemagrasas, en complementos dietéticos o en seguir dietas "depurativas" ni dietas "milagrosas", sino que están detrás de los cinco factores detallados en el presente texto y sobre los que, a nivel individual, podemos actuar.

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/enfermedad/2014/03/25/219622.php
Foto: http://blognutricion.com/2012/12/03/los-males-de-comer-mal/

miércoles, 4 de junio de 2014

Vegetarianos y deportistas


La alimentación vegetariana es compatible con la práctica de ejercicio a todos los niveles y en las distintas disciplinas, incluso a nivel competitivo

Una nutrición óptima refuerza la actividad física, el rendimiento deportivo y la recuperación muscular tras el ejercicio. En la actualidad, se le presta mucha importancia a las proteínas en el mundo del deporte. Entonces, ¿es posible prescindir de la proteína animal cuando se es deportista? ¿La alimentación vegetariana puede satisfacer los requerimientos físicos en caso de competición deportiva? Según numerosas investigaciones científicas y médicas, es posible seguir una dieta vegetariana y rendir físicamente al máximo nivel. El siguiente artículo fundamenta por qué es posible ser vegetariano y deportista y repasa las principales recomendaciones nutricionales que deben tenerse en cuenta para garantizar el aporte de aquellos nutrientes que pudieran estar comprometidos ante la ausencia de proteína animal.

Practicar deporte y ser vegetariano

Es posible seguir una dieta vegetariana y practicar deporte, también de manera profesional. Hay deportistas de élite vegetarianos, incluso en disciplinas tan exigentes como el culturismo o el triatlón. La clave está en atender las recomendaciones nutricionales específicas para garantizar una alimentación óptima. Así lo aseguran la Asociación Americana de Dietética, los Dietistas de Canadá y el Colegio Americano de Medicina del Deporte en su documento de posicionamiento conjunto.
Algunos atletas eligen seguir una dieta vegetariana. En el documento citado -sobre Nutrición y Rendimiento Atlético- se comenta que con una dieta vegetariana la disponibilidad de energía podría reducirse ligeramente, si la alimentación es muy rica en fibra. El seguimiento del peso y los análisis periódicos de la composición corporal son dos métodos que nos permiten determinar si se satisfacen los requerimientos energéticos, pero no deben utilizarse como único criterio para discernir la buena o mala nutrición.
Si la dieta vegetariana no está bien planteada, existen riesgos de deficiencia de vitaminas B12 y D, hierro, calcio y zinc
Ciertos nutrientes tienen mayor presencia o presencia exclusiva en los alimentos de origen animal, como es el caso de las vitaminas B12 y D, hierro, calcio y zinc, por lo que si la dieta vegetariana no está bien planteada se puede estar en riesgo de deficiencia. Casos de déficits de algunos de estos nutrientes (hierro, vitamina D, calcio) también pueden darse al seguir dietas omnívoras si estas son desequilibradas. Por tanto, la falta de nutrientes reguladores no es exclusivo de seguir dietas vegetarianas. En caso de duda o de sospecha de alguna deficiencia, la consulta con un dietista-nutricionista especializado en nutrición deportiva ayudará a evitar estos problemas de nutrición.
Las necesidades de energía y macronutrientes, en especial hidratos de carbono y proteínas, se deben cumplir de forma rigurosa durante los periodos de alta actividad física, con el fin de mantener el peso corporal, reponer las reservas de glucógeno y proporcionar las proteínas adecuadas para construir y reparar el tejido.

Dieta vegetariana y deporte: cinco puntos clave


  1.  Energía suficiente. Cualquier disciplina deportiva exige un mayor aporte energético, y este será mayor durante los tiempos de entrenamiento de alta intensidad y la competición. Centrarse solo en verduras, hortalizas y frutas, y no tener un menú estructurado con presencia diaria de cereales, legumbres, frutos secos y semillas, puede dar lugar a ingestas bajas de energía que tienen consecuencias: pérdida de masa muscular, disfunción menstrual, pérdida o falta de aumento de la densidad ósea, mayor riesgo de fatiga, de lesiones, de contracturas y de tendinitis recidivantes.
  2.  Carbohidratos. Los carbohidratos son importantes para mantener los niveles de glucosa en sangre durante el ejercicio y para reemplazar el glucógeno muscular tras el esfuerzo. En nutrición deportiva, las recomendaciones oscilan de 6 a 10 gramos por kg de peso corporal y día. La cantidad requerida depende del gasto energético total diario, el tipo de deporte realizado, el sexo y las condiciones ambientales.Para tener en cuenta. En sendos puntos, en caso de seguir una dieta vegetariana, los cereales en grano deben ser la base de la alimentación diaria en todas las comidas principales. Alimentos como el arroz (integral y semiintegral preferentemente), cuscús, bulgur, avena, cebada u otros cereales con un perfil nutricional muy interesante y destacado para la práctica deportiva, como el mijo, la quinoa -rica en proteínas- y el trigo sarraceno, no deberían faltar.
  3.  Grasa y deporte. La ingesta de grasa no debe restringirse, dado que no hay ninguna ventaja de rendimiento en el consumo de una dieta con menos del 15% de la energía proveniente de la grasa, en comparación con la recomendación general de 25%-30%. La grasa es un nutriente esencial en la dieta del deportista, ya que además de energía, proporciona vitaminas liposolubles (A, D, E, K) y ácidos grasos esenciales, como el DHA con carácter antiinflamatorio. Para tener en cuenta. En la dieta vegetariana deben estar presentes en cantidad moderada, pero diaria, los frutos secos y las semillas (anacardos, castañas, pipas de calabaza, sésamo, macadamia, lino) y los aceites (de oliva virgen extra sobre todo), como fuente natural de grasas saludables.
  4.  Proteínas. Se estima que los atletas que practican disciplinas de resistencia tienen unas necesidades proteicas de entre 1,2 y 1,4 gramos por kg de peso corporal, mientras que en las disciplinas de fuerza, las necesidades pueden aumentar en momentos de máximo desarrollo a 1,6-1,7 gramos por kg de peso corporal. Desde la perspectiva vegetariana, hay estudios que informan de que las personas vegetarianas tienen ingestas proteicas más bajas en comparación con quienes siguen una dieta omnívora. Esto puede explicarse porque, aunque la calidad de la proteína vegetal puede ser adecuada para las personas adultas, las proteínas vegetales no son tan digeridas como las proteínas animales, tal y como explican Vernon R. Young y Peter L. Pellett en su 'Evaluación nutricional de alimentos ricos en proteínas', para la Universidad de las Naciones Unidas. Es por ello que para ajustarse a la digestión incompleta, se sugiere un aumento del 10% en la cantidad consumida, que podría plantearse como base un aporte de 1,3 a 1,8 gramos por kg de peso corporal. Para tener en cuenta. Las dietas vegetarianas bien planteadas, con un aporte variado de alimentos proteicos vegetales (soja y sus derivados fermentados, leguminosas, granos integrales, frutos secos y semillas), pueden asegurar una cantidad suficiente de proteína sin necesidad de recurrir a alimentos especiales o a suplementos hiperproteicos. A la hora de garantizar el aporte diario proteico, no es preciso que las proteínas presentes en los vegetales de distinta naturaleza se combinen necesariamente y a diario en la misma comida. El balance de aminoácidos de más de un día es lo más importante. 
  5.  Calcio y hierro. El hierro es un nutriente que puede ser de especial interés para los atletas vegetarianos. Debido a la menor biodisponibilidad de hierro en la dieta a base de vegetales, los depósitos de hierro en los vegetarianos pueden ser más bajos que los de los omnívoros, a pesar de que la ingesta total de hierro sea similar o incluso superior. Esto no significa que tenga que derivar en anemia ni que merme el rendimiento físico del atleta vegetariano, pero conforman un grupo de población que ha de tener en cuenta este aspecto dietético, en particular las mujeres atletas vegetarianas. Una analítica periódica, según lo estime el médico deportivo, puede ser suficiente para controlar estos parámetros. Para tener en cuenta. Además de alimentos germinados y fermentados en los que se aumenta la biodisponibilidad de estos minerales, la dieta vegetariana debe combinar los siguientes alimentos para evitar un compromiso nutricional: frutos secos (almendras, piñones), semillas de sésamo, legumbres (soja, lentejas),

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/deporte/2014/03/13/219547.php
Foto: http://www.thewangconnection.com/images/wangs/coral/el-deporte-verde-coral-aja.jpg

miércoles, 21 de mayo de 2014

Comer legumbres diariamente mantiene a raya el colesterol malo


  Garbanzos, alubias, lentejas o guisantes pueden mantenernos alejados del colesterol malo (LDL) con sólo una porción al día, según un nuevo estudio publicado en la revista Canadian Medical Association Journal.

 El trabajo, desarrollado por un equipo de expertos del Centro de Nutrición Clínica y Modificación de Factores de Riesgo del Hospital St. Michael (Canadá) afirma que comer unos 130 gramos de legumbres diarias nos ayudarán a reducir en un 5% el colesterol malo y, por tanto, a minimizar también el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

 Los investigadores analizaron 26 ensayos controlados aleatorios con una muestra total de 1.037 personas. Los resultados determinaron el papel positivo de las legumbres en la dieta diaria de cara a la disminución del LDL, así como una diferencia palpable en la reducción del colesterol malo entre hombres y mujeres. Los hombres registraron una mayor reducción que las mujeres, probablemente porque éstos suelen llevar una dieta más pobre y alta en colesterol que las féminas.

 “Las legumbres ya desempeñan un papel importante en muchas cocinas tradicionales, incluyendo la del Mediterráneo y del sur de Asia. Además, son de bajo costo. Dado que muchas legumbres se cultivan en América del Norte, es también una oportunidad comprarlas en la zona y apoyar a los agricultores”, afirma John Sievenpiper, coautor del estudio.

http://www.cambiodigital.com.mx/mosno.php?nota=193947#.U0zcDfl_s8o
Foto: http://blog.casapia.com/wp-content/uploads/2014/02/legumbres-1.jpg

miércoles, 14 de mayo de 2014

Primer estudio que vincula una dieta ácida con riesgo de diabetes


Nota: Tal como concluye el estudio dirigido por Guy Fagherazzi y Françoise Clavel-Chapelon, “las recomendaciones dieteticas no deberían solamente involucrar grupos específicos de alimentos sino también incluir recomendaciones sobre la calidad global de la dieta, principalmente la necesidad de mantener un adecuado equilibrio ácido/base”. Nuevamente la investigación científica aporta datos sobre la importancia de mantener un equilibrio óptimo entre alimentos ácidos y alcalinos en nuestra dieta, para preservar la salud. 

 Las dietas ácidas son ricas en productos de origen animal y pobres en verduras

Este régimen podría originar una acidosis metabólica crónica que favorece la diabetes
Que la dieta está vinculada con el desarrollo de diabetes es un hecho que se viene confirmando desde hace años y en el que los médicos insisten cada vez que alguien con sobrepeso acude a su consulta. Sin embargo, cada vez son más los estudios científicos que tratan de afinar cuáles son las características nutricionales que más se asocian con este trastorno metabólico. El más reciente, publicado en la revista Diabetologia, relaciona la acidez de los alimentos con el mayor riesgo de desarrollar diabetes.

La acidez de los alimentos se determina en función del pH que puede oscilar entre el 0 y el 14. Por encima de 7 se considera alcalino y por debajo ácido. Las dietas más occidentalizadas, con un contenido alto en productos de origen animal, pueden inducir una carga ácida elevada que no se ve compensada con la ingesta de frutas y verduras, lo que podría originar una acidosis metabólica crónica. Algunos estudios han vinculado esa carga ácida con mayores anomalías cardiometabólicas, sin embargo, otras investigaciones no han podido constatar ese vínculo.

 El trabajo que ahora se publica, dirigido por los doctores Guy Fagherazzi y Françoise Clavel-Chapelon, del Centro de Investigación, Epidemiología y Salud Pública de París ha analizado los datos de más de 60.000 mujeres que participaban en otro estudio prospectivo, iniciado en 1990, con una cohorte de 98.995 profesoras francesas.

A lo largo de 14 años de seguimiento, 1.372 mujeres desarrollaron diabetes tipo 2. Tras evaluar la dieta de cada una de ellas y compararla con la del resto de participantes, los investigadores comprobaron que las mujeres con una dieta con mayor carga ácida fueron más propensas a desarrollar diabetes. Es decir, que un mayor consumo de alimentos proteícos (principalmente de origen animal) y grasos, y una menor ingesta de hidratos de carbono se asoció al trastorno metabólico.

Cautela

Para Andreu Palou, catedrático y director del Laboratorio de Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología de la Universidad de Islas Baleares, “el tema es controvertido sobre todo porque no había evidencia directa de lo que ahora esta investigación nos muestra. Aquí se demuestra, en un estudio con garantías, que una dieta con una carga ácida más elevada se asocia al desarrollo de diabetes tipo 2. Es un trabajo bien hecho, los resultados son fiables y se demuestra de forma más contundente lo que se presumía en estudios anteriores menos sólidos”.

En cuanto al mecanismo biológico por el que una dieta acidificada puede generar una diabetes, los investigadores franceses recuerdan que “un estudio reciente mostró que mayor niveles en plasma de bicarbonato se correlacionaron con un menor riesgo de diabetes tipo 2 en mujeres. Una dieta acidificante puede causar acidosis metabólica crónica con el tiempo, lo que puede conducir a una resistencia a la insulina y al síndrome metabólico”.

Por este motivo, los investigadores concluyen que “las recomendaciones dietéticas no deberían solamente involucrar grupos específicos de alimentos sino también incluir recomendaciones sobre la calidad global de la dieta, principalmente la necesidad de mantener un adecuado equilibrio ácido/base“.

Como apunta Palou, la información de este estudio “señala la importancia de optimizar la alimentación para reducir el riesgo de enfermedades, mejorar funciones corporales y el bienestar, y no podemos obviar que más de la mitad de los problemas de salud tienen que ver con la dieta, de forma que a medida que vayamos conociendo causas y factores aumentan nuestras posibilidades de introducir mejoras en nuestra alimentación. Creo que hoy puede admitirse que una dieta con baja carga ácida es más saludable, en general; lo que traducido a la práctica conduciría a recomendar menos ingesta de proteínas y grasas y mayor consumo de frutas y verduras, consejos que, además, encajan bien en las recomendaciones generales”.

No obstante, el investigador español hace una señal de advertencia: “El riesgo de entrar alegremente en recomendaciones es que a poblaciones diferentes les pueden corresponder pautas recomendables diferentes; en el caso de la población estudiada, la carga ácida provenía sobre todo de la ingesta de más carne, pescado y queso, mientras que la dieta de menor carga ácida era debida a un consumo relativamente mayor de frutas, verduras, productos lácteos y café. Y esto es lo que conviene ajustar en esta población aunque, cuidado, no es lo mismo una fuente de proteínas que otra y en cuanto a grasas, las hay buenas, malas y regulares; reducir la ingesta excesiva de grasas está bien en general si no se reduce excesivamente el consumo de grasas insaturadas y de algunas de ellas que son muy esenciales para funciones importantes de nuestro organismo. Por otra parte, futuros estudios nos dirán si lo descubierto puede generalizarse a otros tipos de poblaciones”.

http://blog.alkalinecare.com/2013/12/05/primer-estudio-que-vincula-una-dieta-acida-con-riesgo-de-diabetes/
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miércoles, 30 de abril de 2014

Comer legumbres diariamente mantiene a raya el colesterol malo


  Garbanzos, alubias, lentejas o guisantes pueden mantenernos alejados del colesterol malo (LDL) con sólo una porción al día, según un nuevo estudio publicado en la revista Canadian Medical Association Journal.

 El trabajo, desarrollado por un equipo de expertos del Centro de Nutrición Clínica y Modificación de Factores de Riesgo del Hospital St. Michael (Canadá) afirma que comer unos 130 gramos de legumbres diarias nos ayudarán a reducir en un 5% el colesterol malo y, por tanto, a minimizar también el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

 Los investigadores analizaron 26 ensayos controlados aleatorios con una muestra total de 1.037 personas. Los resultados determinaron el papel positivo de las legumbres en la dieta diaria de cara a la disminución del LDL, así como una diferencia palpable en la reducción del colesterol malo entre hombres y mujeres. Los hombres registraron una mayor reducción que las mujeres, probablemente porque éstos suelen llevar una dieta más pobre y alta en colesterol que las féminas.

 “Las legumbres ya desempeñan un papel importante en muchas cocinas tradicionales, incluyendo la del Mediterráneo y del sur de Asia. Además, son de bajo costo. Dado que muchas legumbres se cultivan en América del Norte, es también una oportunidad comprarlas en la zona y apoyar a los agricultores”, afirma John Sievenpiper, coautor del estudio.

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miércoles, 9 de abril de 2014

Comer mucha proteína es tan malo como fumar


Un estudio publicado por la revista estadounidense, Cell Metabolism revela que seguir una dieta con un consumo excesivo de proteínas de origen animal como carnes, leche y queso, puede ser tan dañina como fumar, específicamente para las personas de mediana edad.

Según la investigación, las personas que sobrepasan los 65 años de edad deben mantener un consumo moderado de este tipo de proteínas para estar saludables.

Los expertos que participaron en la investigación hicieron un seguimiento de la dieta y las condiciones de salud de una amplia muestra de adultos durante dos décadas y encontraron que el consumo continuado y abundante de proteínas animales hace que una persona tenga cuatro veces más probabilidades de morir de cáncer que alguien con una dieta baja en proteínas.

El consumo excesivo de proteína no sólo aparece vinculado a un incremento t en la mortalidad por cáncer, sino que las personas de mediana edad que comen mucha proteína de origen animal, incluidas carnes, leche y queso, son más susceptibles a una muerte temprana en general, según esta investigación.
De hecho los amantes de la dieta con alto contenido en proteínas fueron un 74 por ciento más propensos a morir dentro del período de estudio que los que consumían menos proteínas y también fueron varias veces más propensos a morir como consecuencia de la diabetes.

El asunto de cuánta proteína debe incluirse en una dieta saludable ha sido controvertido por mucho tiempo, agitado ocasionalmente por la popularidad de las dietas con alto contenido proteico como las de las marcas Paleo , Atkins o Dukan.

El estudio de la USC encontró que la edad adulta no es una fase monolítica de la vida, ya que la biología cambia a medida que las personas envejecen.

La proteína controla la hormona del crecimiento IGF-I, que ayuda en la etapa de crecimiento del cuerpo, pero se ha vinculado con la propensión al cáncer. Los niveles de IGF-I caen sustancialmente después de los 65 años de edad y eso contribuye a un debilitamiento y pérdida de músculo.

El estudio lleva a la conclusión de que, si bien la ingesta elevada de proteínas puede ser dañina en la mediana edad, una dieta con niveles moderados o altos de proteína después de los 65 años de edad puede hacer que las personas sean menos propensas a las enfermedades.

http://www.almomento360.com/portal/comer-mucha-proteina-es-tan-malo-como-fumar/
Foto: http://www.elpuntocritico.com/images/fotos2014/0305/salud-dieta_proteinada.jpeg

miércoles, 2 de abril de 2014

4 consejos para prevenir el colesterol malo


Mientras que el llamado colesterol “bueno” o HDL ayuda a limpiar las arterias, el colesterol “malo” o LDL puede obstruirlas y provocar enfermedades cardiovasculares. La Fundación Española del Corazón (FEC) ofrece algunos consejos para mejorar tus hábitos alimentarios y ganar la batalla contra el temido colesterol.

Los alimentos ricos en  grasas trans, muy usadas en bollería industrial, favorecen la formación de placas en las arterias y, por tanto, no son recomendables si queremos reducir el colesterol. Estas grasas se forman en el proceso de hidrogenación, por el cual se introducen átomos de hidrógeno en un aceite vegetal, líquido a temperatura ambiente, para darle textura. Esto sucede, por ejemplo, al hacer margarinas y mantequillas. Se puede reconocer si una grasa es saturada, y por tanto perjudicial, si son sólidas a temperatura ambiente. Mientras que la margarina y la mantequilla son sólidas, el aceite de oliva a temperatura ambiente es líquido, así que su consumo es preferible al de la mantequilla.

Los embutidos, las grasas de origen animal, la leche entera, y los quesos suelen contener grasas saturadas, al igual que el aceite de coco y palma, que aunque son de origen vegetal, también contribuyen a elevar el colesterol. Se utilizan con frecuencia en alimentos pre-cocinados y en bollería. En resumen, es conveniente llevar una dieta baja en grasas, especialmente las de origen animal.

Por otro lado, las grasas poli-insaturadas y mono-insaturadas se conocen como grasas “saludables”, y hay que incluirlas en la dieta. Las grasas poli-insaturadas y los omega 3 se encuentran en pescados azules: salmón y sardinas, aunque sean en conserva, y los omega 6 en aceites de semilla. Las nueces y otros frutos secos también contienen este tipo de grasas.

La avena y las semillas de lino tienen fibras solubles que arrastran el colesterol y reducen sus niveles en el organismo. Se pueden añadir a las ensaladas o tomarlas acompañado de zumo. Otro alimento saludable es la lecitina de soja, que ayuda a metabolizar las grasas, y se disuelve en yogurt o leche. Y, por supuesto, la FEC recomienda consumir mucha fruta y verdura, que aportan fibra a la dieta.

http://entremujeres.clarin.com/vida-sana/nutricion/colesterol-salud-colesterol_bueno-colesterol_malo-hdl-ldl-comida-alimentacion-dieta-cuidados-enfermedades_coronarias-corazon-grasas-grasas_trans-grasas_saturadas-alimentos_0_920308032.html
foto: http://ecocosas.com/wp-content/uploads/2012/06/colesterol.jpg

miércoles, 26 de marzo de 2014

Sin vitamina B12, el cerebro encoge


El pescado, la carne, la leche y los huevos son las principales fuentes de vitamina B12, también conocida como cobalamina. Una falta de esta sustancia en la dieta puede hacer que el cerebro pierda células cerebrales y desarrolle problemas cognitivos, según un estudio publicado en Neurology, la revista de la Academia Americana de Neurología.

En la investigación participaron 121 personas mayores de 65 años a las que se midieron los niveles de vitamina B12 y los metabolitos que pueden indicar una deficiencia de vitamina B12. Los participantes también pasaron por pruebas de memoria y otras habilidades cognitivas. Cuatro años y medio más tarde, imágenes por resonancia magnética de los cerebros de los sujetos midieron el volumen cerebral total y otros signos de daño cerebral . De este modo los científicos comprobaron que niveles altos de los marcadores de deficiencia de vitamina B12 estaban asociados a menores puntuaciones en los tests cognitivos y a un menor volumen cerebral total.

Es demasiado pronto para decir si el aumento de los niveles de vitamina B12 en personas mayores a través de la dieta o los suplementos podrían prevenir estos problemas ", ha advertido Christine C. Tangney del Centro Médico Universitario Rush, en Chicago (EE UU), coautora del estudio.

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miércoles, 19 de marzo de 2014

El trigo podría ser una grave amenaza para su salud


Las dietas sin gluten podrían pronto dejar de ser una moda y convertirse en una necesidad, advierte un estudio que revela que las proteínas del trigo pueden ser perjudiciales para todos los seres humanos.

Millones de personas siguen una dieta libre de gluten. Algunas lo hacen porque son celíacas, es decir, intolerantes a esta sustancia, pero la mayoría ha eliminado el gluten porque asegura que ayuda a perder peso y a ganar energía. De hecho, únicamente una pequeña fracción de los estadounidenses padece en realidad una enfermedad agravada por el consumo de gluten, señala un artículo del portal The Daily Beast.
Además, quienes no padecen enfermedad celíaca señalan que han notado una mejoría en su salud, asegurando que esta dieta ayuda a tratar problemas médicos como los dolores de cabeza y articulaciones, trastornos de piel, epilepsia, depresión o insomnio.

De acuerdo con la investigación, el trigo moderno es capaz de producir más de 23.000 variedades diferentes de proteínas potencialmente dañinas. Una de las proteínas que se halla en el trigo y culpable de dañar la salud es la Aglutinina de Germen de Trigo (WGA, por sus siglas en inglés), que forma parte de la categoría de las lectinas. Estas son capaces de acabar con las vellosidades en el tracto intestinal, causando, entre otros problemas, una inflamación permanente. Además, la WGA es neurotóxica y puede inhibir el funcionamiento de los nervios, lo que supone una importante preocupación para quienes sufren de enfermedades neurológicas degenerativas como Alzheimer o esclerosis múltiple.

Dado que existe una fuerte conexión entre el intestino y el cerebro a través del nervio vago, los problemas intestinales pueden afectar a su vez el estado de ánimo de las personas e incluso a su comportamiento.
La preocupación no es sólo para un pequeño segmento de la población sensible al gluten. Es un asunto que afecta a todos los seres humanos, resalta el artículo.

"Lo que convierte a la WGA en única es que puede hacer daño directo a la mayoría de los tejidos del cuerpo humano sin necesidad de que haya predisposición genética", explicó el investigador médico Sayer Ji.
Según el experto, esto podría explicar "por qué las condiciones inflamatorias y degenerativas crónicas son endémicas en poblaciones que consumen trigo, incluso en las que no se manifiestan con frecuencia alergias o intolerancia al gluten".

http://actualidad.rt.com/ciencias/view/113863-trigo-amenaza-salud-humanos
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miércoles, 5 de marzo de 2014

¿Cuáles son los peces que más metales tóxicos acumulan?



El mercurio, el cadmio o el plomo son algunos de los metales tóxicos más persistentes dentro de la cadena trófica, lo que puede llegar a suponer un riesgo para la salud de quienes se alimentan de animales que los acumulan. Ahora, un trabajo llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Granada (UGR) ha comprobado cuáles son los peces y mariscos que más acumulan dichas sustancias.
 Para saberlo los investigadores analizaron 485 muestras de 43 especies distintas, de las que 25 eran pescados frescos, 12 eran pescados en conserva y 6 eran pescados congelados. De las especies analizadas, el 18 por ciento procedía de caladeros de Andalucía; el 42 por ciento, del resto de España; el 10 por ciento, de Europa, y el 30 por ciento del resto del mundo (ya que especies como la panga, la perca o el calamar congelado que consumimos procedía de países como Vietnam, Tanzania o Argentina, respectivamente).
 El análisis comprobó que la concentración media de mercurio, cadmio, plomo, estaño y arsénico (los metales más tóxicos, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y nutrición) hallados en las especies analizadas estaban por debajo de los límites admitidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). De hecho, solo 6 de las 485 muestras analizadas (el 1,24%) superaron los límites máximos permitidos, mientras que en 174 (el 36%) los niveles de metales tóxicos fueron incluso inferiores a valores detectables.
En definitiva los científicos observaron que la pintarroja, el pez espada, los mejillones y los berberechos son las especies de pescado y marisco que acumulan una mayor cantidad de metales tóxicos, como mercurio y plomo. Por el contrario, la panga (tradicionalmente considerada como una de las especies más contaminadas) y el bacalao congelado son los dos tipos de pescado más seguros para ser consumidos.
 Sobre la seguridad alimentaria el autor principal de esta investigación, el catedrático de Toxicología de la UGR Fernando Gil Hernández, recomienda, sobre todo a las mujeres embarazadas y los niños, “diversificar el consumo de pescado y marisco, y no restringir el consumo de ninguna especie concreta”. Igualmente Gil apunta que es muy importante “tener en cuenta la presencia de selenio, un antioxidante que previene enfermedades cardiovasculares, y que está presente en el salmón y la sardina, lo que los convierte en dos especies muy recomendadas para su consumo”, al contener una cantidad muy baja de mercurio y una proporción notable de ácidos grasos omega 3 cuyos efectos beneficiosos para el organismo han sido demostrados en múltiples ocasiones.
 Se trata del estudio más amplio realizado hasta la fecha en España que analiza los niveles de metales tóxicos en mariscos y pescados, y el único realizado en Andalucía. Sus conclusiones han sido publicadas recientemente en la revista especializada Environment Internacional.

http://www.muyinteresante.es/salud/preguntas-respuestas/cuales-son-los-peces-que-mas-metales-toxicos-acumulan-431389699055?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=140116_Newsletter

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Qué le sucede a nuestro organismo cuando bebemos Coca-Cola?


Después de 10 minutos 
Las diez cucharadas de azúcar contenidas en un vaso de Cola suponen un golpe devastador para el organismo. Sin embargo, después de beber una lata de Coca-Cola una persona no vomita inmediatamente, ya que el ácido fosfórico suprime el efecto del azúcar.

Después de 20 minutos
Se produce un aumento de los niveles de insulina en el torrente sanguíneo. El hígado transforma todo el azúcar en grasa.

Después de 40 minutos 
La ingestión de la cafeína ya se ha completado. Las pupilas se dilatan. La presión arterial aumenta, ya que el hígado libera más azúcar a la corriente sanguínea. Los receptores de adenosina se bloquean impidiendo así la somnolencia.

Después de 45 minutos 
El cuerpo incrementa la producción de dopamina, una hormona que estimula el centro de placer del cerebro y que tiene el mismo principio de funcionamiento que la heroína.

Después de 1 hora 
El ácido fosfórico se une al calcio, al magnesio y al zinc en el tracto gastrointestinal, sobrealimentando así el metabolismo. Aumenta la eliminación de calcio a través de la orina.

Después de más de 1 hora
Se hace sentir el efecto diurético de la bebida. El organismo elimina calcio, magnesio y zinc, componentes de los huesos, así como el sodio. En este momento la persona se siente irritable o débil. En este contexto True Activist se pregunta si los consumidores son conscientes del ‘cóctel’ que están ingiriendo cuando beben una botella de Coca-Cola y disfrutan de su innegable efecto refrescante.

El ingrediente activo de la Coca-Cola es el ácido ortofosfórico. Debido a su alta acidez, las cisternas en las que se transporta el concentrado tienen que ser resistentes a materiales altamente corrosivos. En general, la composición de uno de los productos más promocionados de la compañía Coca-Cola, la Coca-Cola Light sin cafeína, deja mucho que desear.

Esta bebida contiene agua carbonatada, E150d, E952, E950, E951, E338, E330, E211 y aromas.

  • El agua carbonatada es agua con gas. Provoca secreción gástrica, incrementa la acidez del jugo gástrico y causa flatulencia. Además, no se utiliza agua mineral, sino agua convencional filtrada.
  • E150d: es un colorante alimenticio obtenido al procesar azúcar a determinadas temperaturas, con o sin adición de reactivos químicos. En el caso de la Coca-Cola, se le agrega sulfato de amonio.
  • E952: es ciclamato sódico, un sustituto del azúcar. El ciclamato es un producto químico sintético con un sabor 200 veces más dulce que el azúcar y que se utiliza como edulcorante artificial. En 1969 fue prohibido por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA), ya que esta substancia, igual que la sacarina y el aspartamo, causó cáncer en la vejiga urinaria de ratas. En 1975 empezó a prohibirse también en Japón, Corea del Sur y Singapur. En 1979 la OMS (Organización Mundial de la Salud) volvió a permitir el uso de ciclamatos.
  • E950: es acesulfamo de potasio, un compuesto 200 veces más dulce que el azúcar que contiene éter de metilo y agrava el funcionamiento del sistema cardiovascular. Asimismo, contiene ácido aspártico, una sustancia que también puede excitar el sistema nervioso y con el tiempo puede crear adicción. El acesulfamo se disuelve de mal y no se recomienda que lo consuman niños ni mujeres embarazadas.
  • E951: es aspartamo, utilizado como sustituto del azúcar en productos para diabéticos. Es químicamente inestable, ya que a temperaturas elevadas se descompone en metanol y fenilalanina. El metanol es muy peligroso: entre 5 y 10 mililitros son suficientes para destruir el nervio óptico y causar ceguera irreversible. Cuando los refrescos se calientan el aspartamo se transforma en formaldehído, un potente carcinógeno.
  • E338: es ácido ortofosfórico. Puede causar irritación de la piel y los ojos. Se utiliza para la producción de sales de ácido fosfórico de amoníaco, sodio, calcio, aluminio y también en la síntesis orgánica para la producción de carbón vegetal y cintas de película, de materiales refractarios, cerámica, vidrio, fertilizantes, detergentes sintéticos, y en la industria médica, metalúrgica, textil y del petróleo.
  • E330: ácido cítrico. Está muy extendido en la naturaleza y se utiliza en la industria farmacéutica y en la alimentaria. Las sales de ácido cítrico (los citratos) se usan en la industria alimentaria y, en medicina, para conservar la sangre.
  • E211: es benzoato de sodio, utilizado como agente antiséptico y antifúngico en productos alimenticios como confituras, zumos y yogures de frutas. No se recomienda que lo consuman los asmáticos y las personas que son sensibles a la aspirina. Un estudio realizado por Peter Piper, de la británica Universidad de Sheffield, desveló que este compuesto causa un daño significativo al desactivar el ADN. Esto puede derivar en cirrosis y en enfermedades degenerativas como el párkinson.
  • Los aromas son aditivos aromáticos desconocidos.

La Coca-Cola Diet es todavía peor, ya que el aspartamo, que reemplaza el azúcar en este refresco, convierte la bebida en un veneno neurotóxico puro.

¿Necesitamos más razones para dejar de consumir Coca-Cola?

Fuente: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/106740-sucede-cuerpo-beber-coca-cola
Foto: http://media.mercola.com/ImageServer/Public/2099/December/coke.jpg

lunes, 27 de enero de 2014

Cómo alimentar a un niño que practica deporte


Con los niños deportistas, hay que esforzarse más en que la dieta sea equilibrada, utilizar grasas sanas e hidratar muy bien el cuerpo

Para planificar la dieta de los niños que hacen deporte extraescolar debemos considerar dos cuestiones importantes: los peques requieren más energía calórica que los adolescentes y adultos deportistas porque utilizan más grasa, y menos carbohidratos durante una sesión prolongada de ejercicios. A esto se suma que en su dieta deben estar presentes todos los nutrientes de una dieta equilibrada sin excusas (las proteínas, los carbohidratos, los minerales, las vitaminas, las grasas, la fibra y el agua), por lo que habrá que esforzarse en educar en los mejores hábitos dietéticos. En este artículo vamos a repasar la alimentación saludable, ofrecer algunos trucos para ponerla en práctica con mayor rigor y definir cómo han de comer los pequeños deportistas antes de una competición o un partido.

Ofrecer energía con grasas sanas

En el informe 'Nutrition for child and adolescene athletes' de la Universidad de Hamilton, Ontario, se puso en evidencia que los niños utilizan más grasa y menos hidratos que un adulto durante la práctica de ejercicio. El doctor Oded Bar-or, experto en medicina del deporte en pediatría, comenta en dicho informe cómo "un niño de 7 años de edad, podría requerir hasta un 25-30% más de energía por kilo de peso corporal que un adulto joven cuando ambos caminan o corren a la misma velocidad". La primera respuesta a este anuncio teórico fue preguntar por qué.
El doctor explicó que se trata de una cuestión de desgaste. La coordinación -o, para ser más precisos, la falta de coordinación- de los movimientos de un niño le lleva a multiplicar la contracción muscular, con lo que requiere casi un 30% más de energía por kilogramo de masa corporal para realizar ejercicios. De igual modo, durante actividades cortas e intensas los niños parecen depender más del metabolismo aeróbico (la grasa es la fuente más predominante de energía) que del metabolismo energético anaeróbico (en el que el glucógeno muscular, o reserva de hidratos de carbono, es la fuente de energía principal).

¿Cómo poner en práctica este conocimiento? El primer paso es tomar conciencia de que los niños que realizan deporte de manera habitual precisan ingerir más calorías o, lo que es igual, más energía. La mejor fórmula es convertir en aliadas a las grasas. Para ello hay que descartar por completo las grasas trans y elegir las más sanas. En términos generales, es optar a diario por las siguientes sugerencias:

  • Frutos secos en pequeñas dosis (3-4 nueces, 6 avellanas o almendras...) y semillas (como pipas de girasol o de calabaza) machacadas y añadidas a ensaladas, cremas y purés.
  • Aceitunas. El paté de aceitunas negras es delicioso y simple de hacer, al igual que el combinado de aceituna negra y anchoa.
  • Aguacate o guacamole untado en las tostadas, o acompañado de colines para untar a modo de almuerzo o merienda...
  • Pescado azul. Se puede batir con queso fresco o tofu y convertirlo en paté de atún (se prescindiría del tabasco y la nata de la receta), de sardinas o de anchoas...
  • Aceite de oliva virgen extra como condimento y aderezo de las comidas.

En paralelo, olvidar la bollería industrial (mejor sustituir por bocadillos caseros), limitar los embutidos (hay infinidad de alternativas saladas mucho más saludables para rellenar el pan del bocadillo) y los patés más concentrados en grasas saturadas.

Niños deportistas: la hidratación es fundamental

Los niños tienden a ingerir poca agua. Sus ritmos escolares y la falta de costumbre de beber sin sentir sed les lleva a un consumo de agua que casi se limita a la comida y la cena. Si es necesario corregir este hábito en todos los casos, hay que lograrlo con más motivo en los niños que realizan ejercicio. La hidratación saludable indica que un niño ha de ingerir algo más de un litro al día de líquidos, incluyendo el agua. Un niño deportista debe alcanzar el litro y medio: se trata de tener hidratado el cuerpo por dentro. El agua de bebida ha de llegar a músculos, tendones y ligamentos ya que además de ser imprescindible en el proceso de termorregulación, actúa a modo de amortiguador entre las articulaciones del niño en pleno proceso de crecimiento y desarrollo.
Además de buscar la hidratación a través del consumo de agua y de frutas frescas (¡no olvidar una pieza en el desayuno o en el almuerzo!), hay que incluirlo en meriendas, comidas y cenas. Las sugerencias son múltiples, coloridas, sabrosas y fáciles de hacer: zumos naturales, gelatinas sin azucarar -se puede usar el agar-agar como espesante para elaborar una deliciosa macedonia de frutas-, sopas calientes o sopas frías.
Una opción para relacionar hidratación y deporte es incluir en la mochila de deporte una botellita de agua, o agua con un poco de zumo natural y una pizca de sal para que tenga mejor sabor, y que cojan el hábito de tomársela a lo largo de los entrenamientos, durante el ejercicio y después de este. La meta de vaciar la botella ayuda a adquirir el hábito. Lo óptimo es lograr que beban líquido cada 15 o 20 minutos aunque no tengan sed. No se debe caer en la tentación de iniciar a los niños a tomar bebidas para deportistas ni bebidas energéticas, dado que contienen una cantidad desmesurada e innecesaria de azúcares, lo que les induce a los niños a adquirir un mal hábito y un gusto demasiado marcado por el sabor dulce.

De los minerales, calcio y hierro

Los niños están creciendo. Sus huesos y sus músculos necesitan minerales que refuercen su desarrollo. En el caso de los deportistas, someter el cuerpo a esfuerzos habituales exige una atención especial a evitar la falta de hierro y calcio. El déficit del primero supera el 15% de la población infantil y los pediatras advierten de que provoca dificultades de concentración, ansiedad y estrés.

  • Hierro. Ternera, potro, jamón serrano de calidad; en pescado y marisco, mejillones, verduras de hoja verde, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas, y frutas (ricas en vitamina C que favorecen el aprovechamiento orgánico del hierro de los vegetales), favorecen la nutrición orgánica de este mineral. No es preciso suplementar, salvo si lo indica el pediatra, pero sí en una dieta se priorizarán estos alimentos saludables.
  • Calcio. Este mineral es el principal alimento para los huesos -junto con otros no menos importantes, como magnesio y fósforo-, y está presente en un grupo amplio de alimentos. Los lácteos (leche yogur, cuajada, queso, etc.) no han de contemplarse como fuente única o exclusiva, por lo que estar atento al calcio no es sinónimo de incurrir en el consumo de mucha leche y derivados. Conviene optar por añadir a las recetas frutos secos y semillas y consumir más integrales (si los niños se inician con el arroz integral y la pasta, no distinguen la diferencia con los refinados, y se están nutriendo mejor). Verduras de hoja verde y legumbres también son buena fuente de calcio.

El día del partido, ¿qué conviene comer?

Lo primero que hay que tener presente es que el niño ha de llegar a la competición bien hidratado. Además de no olvidar la fruta del desayuno o tomada entre horas, hay que beber agua, con más razón que un día normal. Una hora antes del partido es bueno tomar un vaso de agua, o una fruta.
Si la práctica es matinal, el desayuno debe ser rico en hidratos de carbono, siempre que haya tres horas de distancia con el juego. Ese desayuno debe incluir un bocadillo pequeño con jamón, un yogur, una fruta; o muesli con leche semi o desnatada, o tostada con queso fresco o requesón y miel.
Si la práctica es vespertina, un plato de pasta o arroz con carne de pollo picada, un plátano y yogur (puede ser de soja) es una buena comida. Con dos horas de distancia del ejercicio. Y una hora antes: fruta.
Después del ejercicio hay que reponer energía y agua. En los primeros 15 minutos, justo después de terminar el partido o la competición, beber agua, y optar por fruta. Para la comida, hidratos y proteínas, o dicho de otra forma, un buen plato de pasta o arroz, un yogur y un plátano. Y por supuesto, hidratarse bien. Agua, agua y agua.

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/infancia_y_adolescencia/2013/12/11/218835.php

miércoles, 22 de enero de 2014

Los frutos secos reducen la mortalidad un 20%


Así lo acaba de certificar uno de los estudios más completos realizados hasta el momento sobre la materia. Según las conclusiones, aquellas personas que consumen siete raciones o más de frutos secos a la semana tienen un 20 por ciento menos de posibilidades de morir por afecciones cardiovasculares, cáncer y afecciones respiratorias.
 Exactamente, según los datos recopilados por investigadores de varias instituciones estadounidenses, tomar cierta cantidad de frutos secos disminuye en un 29 por ciento el riesgo de morir por una enfermedad cardiovascular y un 11 por ciento por cáncer.

 Para llegar a esta conclusión el equipo de investigadores analizó los datos de 118.962 personas que no tenían ningún tipo de antecedente de cáncer, enfermedades cardiovasculares  o infartos cuando comenzó el ensayo y se llevó a cabo durante 30 años. Además, para descartar otros factores que pudieran influir en los resultados, analizaron exhaustivamente los datos, observando que aquellos que comían más frutos secos también tomaban más frutas y verduras, bebían menos alcohol, fumaban menos y usaban complementos vitamínicos.
 Los beneficios han sido demostrados independientemente del tipo de fruto consumido. Como explica a la agencia de noticias científicas SINC el autor principal del estudio e investigador en el Hospital Birgham de Boston Ying Bao, “tanto el consumo de los de tierra como de los procedentes de árboles tienen efectos similares en la mortalidad”. Pero ¿qué tienen de especial los frutos secos para conferirles estas propiedades protectoras?

 Según los investigadores el secreto de las bondades de los frutos secos reside en la gran cantidad de nutrientes que aportan. "Los ácidos grasos insaturados, las proteínas de alta calidad, la fibra, las vitaminas, los minerales o los fitoquímicos como los flavonoides, carotenoides…” podrían ser la clave de las propiedades "cardioprotectoras, anticarcinogénicas, antiinflamatorias y antioxidantes" de los frutos secos.

Según el profesor Miguel Ángel Martínez González, investigador de la Universidad de Navarra, “los resultados observacionales confirman los beneficios de los frutos secos que nosotros hemos obtenido durante el ensayo aleatorizado en España”. Apuntando además que “si se ponen en conjunto estos dos hallazgos hay razones definitivas para fomentar el consumo de frutos secos en toda la población”.
El estudio ha sido parcialmente financiado por el Consejo Internacional para el Consumo de Frutos Secos y publicado recientemente en la revista New England Journal of Medicine.

http://clavesdesalud.blogspot.com.es/2013/11/los-frutos-secos-reducen-la-mortalidad.html
Foto: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjePzpIOeQwafktaQbQgPBqne81WXxz6wfr_lweohI4cIFwTtU9Vb4FkOAwVol3jDBLKAnsNfh1TXjLk0x-cT00Eae8CVfIL1b-CcfWVUONlcLKrU4LTzGi6nZqgv2jMPDVQjQ5w_Mt-DQ/s1600/frutos-secos-2.jpg