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miércoles, 28 de mayo de 2014

La resistencia a los antibióticos es ya una amenaza mundial


Los antibióticos eficaces han sido uno de los pilares que nos ha permitido vivir más tiempo y con mayor calidad de vida. No obstante, nuestra forma de producir, prescribir y utilizar los fármacos, ciertamente abusiva, trae consigo el desarrollo de inmunidad en los microorganismos causantes de múltiples infecciones. Como consecuencia, los tratamientos se prolongan y los microbios se propagan de forma exponencial, volviendo letales las enfermedades más comunes.

 Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud, basado en los datos extraídos de 114 países, la resistencia a los antimicrobianos es una grave amenaza que ha dejado de ser una previsión de cara al futuro y es ya una realidad en todas las regiones del mundo. La resistencia a los antimicrobianos es el fenómeno por el cual un microorganismo (entre ellos las bacterias, los virus y algunos parásitos) deja de ser afectado por un antimicrobiano al que anteriormente era sensible, de modo que el efecto del medicamento queda neutralizado. Dicha resistencia surge por la mutación del microorganismo, por la adquisición del gen de resistencia, o incluso por la formación de grumos.

 El informe señala que la resistencia está afectando a muchos agentes infecciosos, pero se centra en siete bacterias responsables de infecciones comunes graves, como la septicemia, la diarrea, la neumonía, las infecciones urinarias o la gonorrea. “El mundo está abocado a una era posantibióticos en la que infecciones comunes y lesiones menores que han sido tratables durante decenios volverán a ser potencialmente mortales”, ha explicado Keiji Fukuda, subdirector general de la OMS para Seguridad Sanitaria.

Para los expertos, las medidas claves en la prevención de la resistencia microbiana pasan por limitar los antibióticos e incidir en una mejor higiene, acceso al agua potable y control de las infecciones en los centros sanitarios y vacunación. Los pacientes, por su parte, deben hacer uso de los antibióticos únicamente cuando los haya prescrito un médico, completar el tratamiento aunque se sientan mejor y no medicar a otras personas.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/la-resistencia-a-los-antibioticos-es-ya-una-amenaza-mundial-301399462659?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=140512_Newsletter

viernes, 24 de enero de 2014

La felicidad y la inteligencia se pueden transmitir a través de una bacteria



En la última década, los científicos han descubierto que el comportamiento, el estado de ánimo e incluso la memoria pueden verse modificados por la acción de microbios externos. Un claro ejemplo son los efectos que nos provoca estar en contacto con Mycobacterium vaccae, una bacteria que vive en el suelo y que inhalamos cuando damos un paseo por el campo, jugamos un rato en el parque o podamos las plantas del jardín. Según un estudio publicado hace unos años en la revista Neuroscience, este microbio estimula a las neuronas de la corteza prefrontal del cerebro humano para que liberen serotonina, el neurotransmisor de la felicidad y el bienestar, lo que nos pone de muy buen humor. Lo que es más, Christopher Lowry, neurocientífico de la Universidad de Bristol (Reino Unido), ha comprobado que inyectando la bacteria en ratones de laboratorio ejercía un efecto antidepresivo muy similar al popular Prozac.

Por si esto fuera poco, Dorothy Matthews, investigadora de The Sages Colleges de Nueva York (EE UU), ha llegado a la sorprendente conclusión de que M. vaccae también puede mejorar la capacidad de aprendizaje. En experimentos con roedores alimentados con la bacteria viva, Matthews y su equipo comprobaron que los animales "infectados" se movían más rápido por los laberintos y sufrían menos ansiedad. "Podemos especular que sería positivo programar en las escuelas un tipo de aprendizaje al aire libre para adquirir nuevas habilidades", sugiere Matthews. A la vista de estos resultados, tampoco parece descabellado imaginar que, en un futuro no muy lejano, podamos tomar un puñado de estas bacterias para convertirnos en personas más felices e inteligentes. De hecho, en 2003 Rook y Lowry ya dieron el primer paso en este sentido al obtener una patente para el uso de M. vaccae y derivados para tratar la ansiedad, los ataques de pánico y los trastornos alimentarios.

http://larutadelailuminacion.blogspot.com.es/2013/01/la-felicidad-y-la-inteligencia-se.html
Fuente: Muy Interesante
Foto: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiBakG0XhUlosqvCgaq4W_yET08p2Q5xDX7SO6qmQpRZeSGjX7Q5riYoTSl8dK7GoeULKqBq4_gLrLrEAXYTybzxR0DA8tB9MHlwBNAtvPZ9Ieu9Qu2TyaNfScgcFjLTFiuOEt_YuKly3w/s1600/felicidad.jpg

lunes, 6 de enero de 2014

La guerra contra las superbacterias


Se calcula que cada año se registran solo en Europa más de cuatro millones de infecciones intrahospitalarias o nosocomiales –la mayoría urinarias, respiratorias y sanguíneas–, que causan unos 37.000 muertos. En EE. UU., los asesinos microscópicos acaban con la vida de 70.000 pacientes, más que el alzhéimer, la gripe, la diabetes o el sida. La situación es tan grave que las autoridades del Reino Unido alertaron hace unos meses de que nos enfrentamos a un riesgo mayor que el terrorismo: si no se desarrollan nuevos bactericidas eficaces, los microbios podrían llevarnos de vuelta al siglo XIX, cuando las infecciones campaban a sus anchas.

 El problema es que, junto a la automedicación, los antibióticos han sido mal administrados para curar gripes, resfriados y otras infecciones protagonizadas por virus, inmunes a los bactericidas. Por otro lado, los consumidores dejan de tomar la medicación al notar mejoría, antes de que esta acabe con los microbios que le hicieron enfermar. Así, las cepas con genes que les protegen frente a ciertos compuestos sobreviven y se hacen cada vez más fuertes. “Los humanos estamos haciendo la selección”, resume Fernando de la Cruz, investigador de la Universidad de Cantabria y uno de los miembros de EvoTar , proyecto europeo para entender los mecanismos de supervivencia de estos microorganismos.