Contacta con nostros

Mostrando entradas con la etiqueta grasa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta grasa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de julio de 2014

Grasas trans, ¿dónde se esconden?


La bollería industrial para niños, las galletas rellenas de chocolate y los cereales chocolateados encabezan la lista de alimentos que pueden contener ácidos grasos trans

El consumo elevado de grasas trans tiene efectos negativos en el organismo. Ninguna entidad implicada en la salud pública lo discute. El incremento que generan este tipo de ácidos grasos (AGT) en el riesgo de padecer cardiopatías se ha observado una y otra vez en estudios clínicos bien diseñados, según ha detallado en enero de 2014 la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos. Si bien es cierto que bajas dosis de ingesta de AGT supondrán un riesgo inferior, cualquier dosis aumenta el riesgo. Aunque algunas empresas han decidido de forma voluntaria eliminarlos de sus productos de marca propia, los AGT aún siguen en el mercado, por lo que es conveniente saber por qué son preocupantes y dónde suelen estar. El siguiente artículo explica qué son las grasas trans, por qué son peligrosas y en qué alimentos es más probable encontrarlas.

¿Qué son los ácidos grasos trans?

Los AGT son un tipo de ácidos grasos con una configuración especial, que pueden producirse tanto de forma natural (fermentación en el rumen de los rumiantes), y que encontramos en cárnicos o lácteos, como mediante determinados procesos de hidrogenación llevados a cabo por la industria alimentaria. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) consideró en 2010 que el efecto negativo de los AGT sobre los lípidos sanguíneos es similar tanto si provienen de alimentos naturales, como si lo hacen de alimentos procesados. No obstante, mientras que está bien establecido que la ingesta de AGT de alimentos transformados se asocia a un incremento en el riesgo cardiovascular, las actuales pruebas científicas no permiten determinar si este efecto se produce con AGT de origen natural.

¿Por qué son peligrosas las grasas trans?

La configuración de los AGT es muy similar a la de los ácidos grasos saturados. Estos últimos, pese a que no es preciso ingerirlos a través de la dieta, son necesarios en el ser humano, ya que, entre otras funciones, protegen a las células de la oxidación, y es por ello que tenemos mecanismos para sintetizarlos. Sin embargo, los AGT no son en absoluto necesarios: nuestro cuerpo no los sintetiza y su ingesta está desaconsejada. ¿Por qué?

En primer lugar, porque aparentan ser algo que no son: la configuración de los AGT es similar a la de los ácidos grasos saturados, y ahí radica uno de los problemas asociados a su consumo. Nuestro organismo los "confunde" y los incorpora en las membranas biológicas de las células, en el lugar donde irían los saturados. Ello altera la permeabilidad de la célula y hace que se oxide con más facilidad (proceso relacionado con el envejecimiento celular). Se podría comparar con utilizar en verano una crema solar que, en vez de proteger de los rayos ultravioleta perjudiciales, hiciera que fuera más fácil que estos quemasen nuestra piel.

Pero además, los AGT, una vez ingeridos, alteran el equilibrio del colesterol sanguíneo: entre otros efectos adversos, disminuyen las concentraciones de colesterol HDL (conocido como "colesterol bueno"). La EFSA considera que una alta ingesta de AGT se relaciona de manera "consistente" con un mayor riesgo de enfermedad coronaria.

¿En qué tipo de alimentos podemos encontrar grasas trans?

La mayoría de los AGT presentes en los alimentos se genera mediante la hidrogenación, un proceso que permite obtener grasas semisólidas con características interesantes para la elaboración de alimentos, pero que a su vez despiertan gran preocupación en el ámbito sanitario. Aunque muchos fabricantes de alimentos han reducido la presencia de AGT, todavía es posible ingerir altas cantidades de estas sustancias, tal y como mostraron Stender y colaboradores en la revista BMJ Open en septiembre de 2012. Salvo excepciones, las etiquetas no suelen declarar su contenido en AGT, lo que dificulta su identificación.
Una pista para detectar los AGT consiste en revisar si la etiqueta del producto detalla que contiene grasas "parcialmente hidrogenadas". En tal caso es casi seguro que tendrá también AGT. La siguiente lista, elaborada en base a datos aportados por la Academia de Nutrición y Dietética y la Asociación Británica de Dietética, apunta dónde es posible que se "escondan" hoy los AGT:
  • Bollería industrial.
  • Comida para llevar.
  • Cremas.
  • Comida rápida o fast food.
  • Fritos.
  • Galletas o pasteles.
  • Palomitas de maíz para el microondas.
  • Pastelería.
  • Patatas fritas de bolsa u otros aperitivos similares.
  • Pizza congelada.
  • Postres o helados.
  • Precocinados (empanadas, croquetas, etc.).

El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), por su parte, detalló en 2010 que de entre los alimentos más arriesgados por su contenido en AGT destacan las galletas rellenas de chocolate, la bollería infantil y los cereales con chocolate.


miércoles, 2 de abril de 2014

4 consejos para prevenir el colesterol malo


Mientras que el llamado colesterol “bueno” o HDL ayuda a limpiar las arterias, el colesterol “malo” o LDL puede obstruirlas y provocar enfermedades cardiovasculares. La Fundación Española del Corazón (FEC) ofrece algunos consejos para mejorar tus hábitos alimentarios y ganar la batalla contra el temido colesterol.

Los alimentos ricos en  grasas trans, muy usadas en bollería industrial, favorecen la formación de placas en las arterias y, por tanto, no son recomendables si queremos reducir el colesterol. Estas grasas se forman en el proceso de hidrogenación, por el cual se introducen átomos de hidrógeno en un aceite vegetal, líquido a temperatura ambiente, para darle textura. Esto sucede, por ejemplo, al hacer margarinas y mantequillas. Se puede reconocer si una grasa es saturada, y por tanto perjudicial, si son sólidas a temperatura ambiente. Mientras que la margarina y la mantequilla son sólidas, el aceite de oliva a temperatura ambiente es líquido, así que su consumo es preferible al de la mantequilla.

Los embutidos, las grasas de origen animal, la leche entera, y los quesos suelen contener grasas saturadas, al igual que el aceite de coco y palma, que aunque son de origen vegetal, también contribuyen a elevar el colesterol. Se utilizan con frecuencia en alimentos pre-cocinados y en bollería. En resumen, es conveniente llevar una dieta baja en grasas, especialmente las de origen animal.

Por otro lado, las grasas poli-insaturadas y mono-insaturadas se conocen como grasas “saludables”, y hay que incluirlas en la dieta. Las grasas poli-insaturadas y los omega 3 se encuentran en pescados azules: salmón y sardinas, aunque sean en conserva, y los omega 6 en aceites de semilla. Las nueces y otros frutos secos también contienen este tipo de grasas.

La avena y las semillas de lino tienen fibras solubles que arrastran el colesterol y reducen sus niveles en el organismo. Se pueden añadir a las ensaladas o tomarlas acompañado de zumo. Otro alimento saludable es la lecitina de soja, que ayuda a metabolizar las grasas, y se disuelve en yogurt o leche. Y, por supuesto, la FEC recomienda consumir mucha fruta y verdura, que aportan fibra a la dieta.

http://entremujeres.clarin.com/vida-sana/nutricion/colesterol-salud-colesterol_bueno-colesterol_malo-hdl-ldl-comida-alimentacion-dieta-cuidados-enfermedades_coronarias-corazon-grasas-grasas_trans-grasas_saturadas-alimentos_0_920308032.html
foto: http://ecocosas.com/wp-content/uploads/2012/06/colesterol.jpg

lunes, 13 de enero de 2014

Los niños hoy en día corren menos que sus padres


Los niños en todo el mundo corren menos de lo que corrían sus progenitores, principalmente porque pesan más, según un estudio presentado en Estados Unidos. La investigación, presentada en la reunión anual de la Asociación Estadounidense del Corazón, analizó 50 estudios diferentes sobre los beneficios de correr como ejercicio.

Los datos incluyen el desempeño de 25 millones de jóvenes desde 1964 hasta 2010, en 28 países. Los investigadores subrayaron que los resultados son la primera evidencia de que "el ejercicio cardiovascular ha descendido en todo el mundo desde 1975". En el periodo estudiado, la resistencia cayó aproximadamente un 5% por década, dejando a los niños un 15% menos en forma en términos cardiovasculares de lo que estaban sus padres.

 Cronometrando una carrera de una milla (1,6 kilómetros), los niños de hoy en día son un minuto y medio más lentos que sus pares 30 años atrás.

 "Si una persona joven no está en forma ahora, hay más posibilidades de que desarrolle enfermedades como afecciones cardíacas más adelante en su vida", advirtió el autor principal del estudio Grant Tomkinson, profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud de la U. del Sur de Australia. "El tipo de ejercicio más importante para la buena salud es el ejercicio cardiovascular, que da la capacidad de ejercitarse enérgicamente por un tiempo largo, como correr múltiples tramos alrededor de una pista ovalada", apuntó.

El descenso en la resistencia cardiovascular fue de la mano con mediciones en cada país de la media del índice del masa corporal y la obesidad. "Entre el 30% y el 60% del descenso en la resistencia en el desempeño de la carrera puede ser explicado por el incremento de la grasa corporal", dijo Tomkinson. Los expertos recomendaron que los menores de edad realicen una hora de ejercicio diario para mantenerse físicamente en forma. Con ello podrían enfrentar los problemas de salud.

http://www.elcomercio.com/sociedad/ninos-padres-salud-estudios-salud_0_1036696326.html. 
Foto: http://us.123rf.com/400wm/400/400/kzenon/kzenon0912/kzenon091200170/6117171-familia-hacer-deporte-por-correr-al-aire-libre-con-los-nia-os-en-un-paisaje-hermoso-verano-en-el-sol.jpg

miércoles, 8 de enero de 2014

¿El exceso de grasa encoge el cerebro?



¿La grasa encoge el cerebro? Un estudio realizado por Paul Thompson, investigador de la Universidad de California, apunta a que la obesidad puede reducir el tamaño del cerebro en los ancianos, haciéndolos más vulnerables a la demencia.

Tras analizar a 94 sujetos que superaban los setenta años de edad, Thompson observó que el cerebro de los obesos parecía 16 años más "viejos" que el de sus compañeros más delgados. Sus resultados indican que los ancianos con mayor índice de masa corporal (IMC) tienen también un cerebro más pequeño, en concreto un 8% más reducido que el de sujetos con un peso normal. Y que la pérdida de masa cerebral se produce fundamentalmente en el lóbulo temporal y el lóbulo frontal, con un importante papel en la planificación y la memoria, respectivamente.

Thompson sugiere que a medida que aumenta la grasa corporal es más probable que existan arterias obstruidas, lo que reduce la llegada de oxígeno y sangre a las neuronas del cerebro. La buena noticia, añade, es que hacer ejercicio intenso puede "salvar" la misma cantidad de tejido cerebral que se pierde a causa de la obesidad. Sus conclusiones se publican en la revista Human Brain Mapping.

http://davidtomasgaitanrodriguez.blogspot.com.es/2013/05/el-exceso-de-grasa-encoge-el-cerebro.html
Foto: http://www.eltribuno.info/salta/Multimedios/imgs/214701_620.jpg?v=3

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Encurtidos, ¿0% grasas?


El contenido de grasa de los encurtidos vegetales es escaso, salvo en el caso de las aceitunas, aunque es preciso estar muy atentos a los niveles de sal
Los encurtidos abundan en las terrazas de los bares y casi en cualquier aperitivo que tomamos con amigos y familia, sobre todo en verano. Su contenido en grasas, salvo en el caso de las aceitunas, es escaso, así que conviene preguntarse qué papel desempeñan en una dieta saludable o en aquella que sigue alguien que pretende perder peso o evitar ganarlo. El presente artículo explica qué son los encurtidos y constata que la grasa de estos alimentos no es un problema, aunque sí puede serlo su contenido en sal, que en algunos casos es muy elevado.

Qué son los encurtidos

Encurtir es uno de los métodos más antiguos y exitosos de conservación de los alimentos. Puede realizarse mediante la adición de sal, que origina una fermentación láctica espontánea de los carbohidratos del vegetal (encurtidos fermentados), o tras añadir ácido acético o vinagre (encurtidos no fermentados). A día de hoy sigue siendo una forma importante de conservar comida en diversos países del mundo, por tres razones:

  1. Aporta unas propiedades de olor y sabor muy agradables y apreciadas
  2. Incrementa la vida útil de frutas y hortalizas
  3. Requiere poca inversión de energía y maquinaria.

Los encurtidos más habituales del mundo son los pepinillos en vinagre
Si bien existen encurtidos de origen animal (como carne de cerdo o pescados), lo más frecuente es que cuando se hace referencia a este proceso culinario se hable de vegetales. Los más abundantes en el mundo son los pepinillos en vinagre (quizá por ser un acompañante habitual de las hamburguesas), aunque en España destacan también las aceitunas, la berenjena de almagro, las zanahorias, las cebollas, las alcaparras, los ajos o incluso una mezcla de todos ellos. La costumbre es servirlos como tapas.

Grasa en los encurtidos

Excepto las aceitunas, el resto de vegetales utilizados para elaborar estos encurtidos son bajos en grasa. Como la disminución en la ingesta de grasas totales es una de las posibles estrategias para el control del exceso de peso corporal (tal y como señaló un metaanálisis publicado en la revista British Medical Journal en diciembre de 2012), cabe hacerse un par de preguntas: ¿Los citados encurtidos siguen siendo bajos en grasa tras su elaboración? ¿Qué papel desempeñan en una dieta diseñada para bajar de peso?
Lo cierto es que los encurtidos vegetales son bajos o muy bajos en grasa, salvo las aceitunas verdes (contienen un 12% de grasa), o las negras (30% de grasa). Sin embargo, aunque las aceitunas no son alimentos "bajos en grasa", es preciso tener en cuenta un detalle: sus grasas son, en su inmensa mayoría, "insaturadas". El consumo habitual de este tipo de grasas no supone un riesgo para la salud; por el contrario, se ha asociado a ciertos potenciales beneficios. El resto de encurtidos vegetales no superan de media el 1% de grasa, es decir, son "bajos" o "muy bajos" en grasa, según la legislación actual.

Encurtidos: la sal es un posible problema

Los encurtidos, salvo las aceitunas, casi no contienen grasas. No obstante, conviene tener presente que sí pueden contener elevadas cantidades de sal, un nutriente que en España se consume en exceso (el doble del máximo recomendado), y que incrementa el riesgo de numerosas patologías, entre ellas el cáncer. En este sentido, en 1993, un estudio cuyo primer firmante es el experto español Josep Maria Ramón, observó relación entre una alta ingesta de encurtidos y el riesgo de cáncer gástrico, algo que también ha constatado un metaanálisis publicado en junio de 2012.
Sea como fuere, la entidad de referencia en prevención y tratamiento de esta enfermedad, el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, indica que "algunos métodos de conservación, procesado o preparación de los alimentos afectan al riesgo de cáncer" y que "las evidencias más sólidas conciernen a las carnes procesadas, [...] a la sal, venga de la fuente que venga, y a los alimentos conservados mediante la sal". Por ello recomienda que se limite el consumo de alimentos procesados con sal añadida. Debido a que el cáncer gástrico supone la segunda causa de muerte por cáncer en el mundo, son datos que no podemos pasar por alto.

Vigilar el aporte de sal: un consejo para recordar con los encurtidos

Algunos encurtidos (no todos) pueden tener mucha sal. ¿Cómo saber dónde está el límite? Cuando revisemos su etiqueta deberíamos tener presente que Sanidad considera que un alimento tiene "mucha sal" cuando iguala o supera los 1,25 gramos de sal por cada 100 gramos de alimento, y que aporta "poca sal" (es la situación idónea) cuando tiene 0,25 gramos (o menos) de sal por cada 100 gramos de alimento. En tal caso, los clásicos pepinillos (1,7 gramos de sal/100 gramos) o las aceitunas (4,8 gramos de sal/100 gramos) son alimentos con mucha sal, mientras que (a modo de ejemplo), la zanahoria encurtida se halla en un punto intermedio entre "mucha" y "poca" (0,75 g de sal/100 gramos).
Es cierto que los encurtidos, por último, son alimentos que comemos en pequeñas cantidades (en el caso de las aceitunas, cada español ingiere casi 1,3 kilos anuales, mientras que del resto de encurtidos tomamos unos 115 gramos cada año), pero su consumo habitual, si es elevado, puede suponer un importante aporte de sal, por lo que conviene moderar su ingesta y aprender a disfrutarlos en su justa medida.

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/alimentos_a_debate/2013/08/07/217515.php