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viernes, 4 de julio de 2014

5 cosas que acortan la vida



Según una reciente investigación de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU) y publicada en la revista Trends in Molecular Medicine, existen ciertos factores ambientales así como sustancias tóxicas que provocan una aceleración en el proceso de envejecimiento de una persona, así como de la esperanza de vida. Las más agresivas son estas:

  •  Tabaco: Se trata de la sustancia más tóxica y más dañina. El humo del cigarrillo contiene cerca de 4.000 sustancias potencialmente tóxicas. Quienes fuman reducen su esperanza de vida en unos siete años, pero los que están expuestos al humo del tabaco, los llamados fumadores pasivos, también se ven afectados. De hecho, los mutágenos que contiene el humo del cigarrillo, como el monóxido de carbono o la nicotina, producen daños directos en nuestro ADN.
  •  Sol: Los rayos UV del sol, son de sobra conocidos porestimular el envejecimiento de la piel, pero además, provocan cánceres de piel muy agresivos, como el melanoma. Pero el efecto del sol no queda aquí:los rayos infrarrojos del sol, los que nos ocasionan la sensación de calor, también producen cambios en algunos biomarcadores del envejecimiento que están asociados a un acortamiento de la esperanza de vida y a enfermedades neurodegenerativas.
  •  Arsénico y benceno: Ambas sustancias son potentes gerontógenos. La primera, disminuye la capacidad del ADN de autorrepararse; la segunda, que se encuentra en las emisiones de los coches o el humo del tabaco, entre otras, limita la producción de telómeros (extremos de los cromosomas ) y por tanto se asocian a una menor longitud de vida.
  • Obesidad: Tener exceso de peso está relacionado con enfermedades ligadas al envejecimiento como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer. También la obesidad provoca una disminución en la longitud de los telómeros.
  •  Estrés: Aunque no se trate de una sustancia, sí que actúa como un poderoso aliado del envejecimiento prematuro. Aunque diversos estudios muestran que un poco de estrés puede ser positivo, mucho provoca una disminución de las defensas, un aumento de enfermedades cardiovasculares, un impacto negativo en la memoria así como una disminución de la encima telomerasa, que es la encargada de reparar los telómeros.

viernes, 7 de marzo de 2014

Los optimistas envejecen mejor


Quienes “miran siempre el lado bueno de la vida” tienen una vejez más saludable, según concluye un nuevo estudio publicado por la Canadian Medical Association Journal. La percepción positiva de uno mismo y del entorno había sido vinculada previamente a una mayor longevidad y un menor riesgo de sufrir enfermedades graves a partir de los 60 años, pero esta es la primera vez que el optimismo se asocia con un menor declive en el día a día.

Los investigadores realizaron un seguimiento durante 8 años a más 3.000 individuos de edades comprendidas entre 60 y 90 años con el objetivo de profundizar en el vínculo entre bienestar emocional y bienestar físico. Los participantes tuvieron que evaluar su grado de satisfacción respecto a su trabajo, su forma de ocio, su compañía, su estado anímico y su pasado. Al mismo tiempo, los científicos midieron la destreza con la que los sexagenarios desempeñaban actividades cotidianas como levantarse de la cama, vestirse, bañarse o ducharse sin ayuda, e incluso cómo caminaban, ya que la forma de andar es un indicador de futuros trastornos neurológicos.

Los resultados del análisis indicaron que disfrutar de la vida garantiza una mayor independencia en las actividades diarias en la vejez así como un deterioro mucho más lento del estado físico. Las personas que carecían de dicha jovialidad eran tres veces más propensas a desarrollar problemas de salud durante los años subsiguientes.

Los datos revelaron además que los más optimistas tenían en común que estaban casados, trabajaban, tenían más nivel educativo y mejor estatus socioeconómico, aunque según los autores del trabajo, la satisfacción personal no es una consecuencia directa de dichos factores.

http://www.frontera.info/EdicionEnLinea/Notas/CienciayTecnologia/22012014/799859-Los-optimistas-envejecen-mejor.html
Foto: http://www.nosabesnada.com/uploads/2014/01/Los-optimistas-envejecen-mejor1-300x167.jpg

viernes, 3 de mayo de 2013

Cómo ser feliz en la tercera edad



Un reciente estudio español concluye que uno es más feliz de mayor cuando también lo ha sido de joven
La felicidad es uno de los grandes objetivos vitales de todas las personas. Según un estudio reciente llevado a cabo por científicos de la Universidad de Granada, publicado en 'Journal of Happiness Studies', es más probable llegar a ser un anciano feliz si se ha gozado de una vida feliz. Pero, ¿cuáles son las claves para lograr la ansiada felicidad? El artículo explica la importancia de contar con el apoyo de amigos y familiares y de poder disfrutar de las actividades cotidianas.

Feliz de joven, feliz de mayor

Cada vez más científicos estudian qué es la felicidad y qué factores son los que acercan a ella. En fechas recientes, investigadores de la Universidad de Granada entrevistaron a 154 personas de entre 65 y 96 años para saber cuál era su grado de felicidad en la actualidad y cuál había sido en el pasado. Una de las principales conclusiones que obtuvieron es que las personas mayores son más felices cuando lo han sido de jóvenes.
Como explica Débora Godoy, del Grupo de Investigación de Psicología de la Salud y Medicina Conductual de la Universidad de Granada y una de las autoras del estudio, "la felicidad es bastante estable en el tiempo, no es una emoción pasajera que viene y va. Creemos, con los hallazgos previos de otros investigadores, que las personas que han sido felices a lo largo de su vida han ido construyendo recursos para ser feliz". Así, cuando son mayores, pueden beneficiarse de esa magnífica inversión que han hecho a lo largo de su vida.
Gozar de familia y amigos, no sufrir depresión y poder realizar las tareas cotidianas son factores que acercan a la felicidad
Aunque, por otro lado, las personas mayores que participaron en la investigación señalaron que eran menos felices en el presente que en el pasado. "De todos modos, los mayores del estudio son bastante felices en la actualidad, pues obtienen una puntuación de 6,6 sobre 10", añade Godoy. Una calificación que, como comenta esta científica, es similar a la que dan las personas de la tercera edad de otros países europeos en estudios parecidos. Por otro lado, según los resultados del sondeo, "muy poca gente señala que es infeliz (puntuaciones por debajo de cinco puntos) o muy feliz (por encima de ocho puntos)".

Factores para ser feliz en la tercera edad

En la encuesta, se incluían personas que vivían en sus hogares y en residencias. A pesar de que estas últimas se declaraban igual de felices que las personas que estaban en sus casas, había diferencias en aspectos relacionados con la calidad de vida. Quienes vivían en residencias eran más dependientes, no podían realizar tantas actividades relacionadas con el ocio y sentían menos el apoyo de sus familiares.
Aparte de haber gozado de una vida feliz, los mayores que se declaraban más felices coincidían en que gozaban de una red familiar que los apoyaba, no sufrían depresión y podían hacer sus tareas cotidianas con normalidad. Y es que los factores que acercan a estas personas a este estado de bienestar son, como señala Godoy, que "tengan un buen balance afectivo (más emociones positivas que negativas), que se sientan satisfechas en general con su vida, que se sientan capaces de realizar sus tareas cotidianas y que tengan amigos y familiares con quienes compartir las cosas buenas de la vida".
También es de gran ayuda gozar de buena salud o, por lo menos, de una salud medianamente buena. "Aunque es importante decir que la mayoría de las personas con enfermedades crónicas o incluso graves son también felices o incluso muy felices", apunta la investigadora. Y asegura, además, que la situación económica, aunque es importante para la felicidad, "lo es mucho menos de lo que mucha gente piensa".
Y si, llegados a cierta edad, no se ha alcanzado un nivel satisfactorio, no hay que caer en la desesperanza. "A los autores de este estudio, lo que más nos interesa resaltar es que la felicidad es modificable. Cada uno puede construir su estado de ánimo. Las personas podemos hacer mucho por sentirnos satisfechos", insiste la experta.

Felicidad: la importancia de pasarlo bien

El ocio es uno de los factores que parece tener un peso importante en la felicidad de las personas mayores. Entretenerse en compañía de otras personas proporciona emociones positivas.
No obstante, este ocio puede ser de cualquier tipo, incluso electrónico, es decir, el que se lleva a cabo con ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, etc. Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.), publicado en 'Computers in Human Behavior', las personas de la tercera edad que practican ocio electrónico son más felices que las que no lo hacen. Y, además, corren menos riesgo de sufrir una depresión.

http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2013/04/22/216455.php
Foto: http://www.tugentelatina.com/m/photos/get_image/file/4af50649cbd2ea091110fa6e282bbb8f.jpg

martes, 13 de noviembre de 2012

¡Anti Aging!

Su forma de ver el proceso de envejecimiento, sea positivo o negativo, va a afectar la calidad de su envejecimiento. Los que luchan contra ello envejecen mejor. Empiece a hacer ejercicio físico, nunca es demasiado tarde para empezar. Mantenga una actitud positiva. Sea sociable y manténgase ocupado con actividades regulares. Tenga una vida espiritual, busque la compañía de amigos o familiares, empiece nuevas aficiones, y si tiene un bajón, hable con alguien. Por supuesto, tener un sistema nervioso sano y funcionando bien para coordinar las funciones del cuerpo es una buena idea sea cual sea su edad.

martes, 17 de abril de 2012

¿Ejercicio físico para el cerebro?

Incluso un paseo de 30 minutos sin prisas al día puede reducir el riesgo de demencia relacionado con el flujo sanguíneo entre los ancianos. Muchas cosas que han sido probadas buenas para el corazón, muestran ahora pruebas de que esto funciona para el cerebro.

lunes, 2 de enero de 2012

Ejercicio físico para un envejecimiento saludable



La práctica de actividad física diaria y una adecuada alimentación contribuyen a que las personas de edad avanzada tengan un envejecimiento saludable, que les permita cumplir años con un buen estado físico y mental. Los especialistas insisten en la importancia de promocionar los beneficios del ejercicio físico y llevar una vida activa. Y cuanto antes se empiece, mejor, ya que inculcar estilos de vida saludable desde la edad escolar significa una garantía de salud en la edad adulta.
Realizar ejercicio físico beneficia a todo el organismo: a la fuerza ósea, la fuerza muscular, la flexibilidad del esqueleto, el estado motriz y el del metabolismo. También sacan partido de ello la función cognitiva y la salud mental, entre otras. Ya en 1995, un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalaba los efectos positivos de la actividad física sobre la salud e indicaba que un estilo de vida sedentario era factor de peso para desarrollar enfermedades.
A medida que se cumplen años, hay una inherente disminución de la actividad física y, a menudo, a consecuencia de esta reducción, se desarrollan enfermedades que se tornan crónicas. Se crea un círculo difícil de romper: las dolencias provocan discapacidad que limita el movimiento y esto agrava, a su vez, la evolución de la enfermedad. Por este motivo, un mayor nivel de actividad física ayudaría a prevenir muchos de los efectos negativos del envejecimiento sobre la salud y, algunas veces, es el mejor camino para conseguir una mejoría.
Son muchas las investigaciones que señalan al ejercicio físico como un factor positivo asociado a la salud y la calidad de vida de los mayores. Este incrementa su nivel de independencia, incluso, en aspectos económicos, ya que a mayor salud, menores gastos sanitarios.

El ejercicio como prevención de enfermedades


El ejercicio físico mejora la salud y la calidad de vida de los mayores e incrementa su nivel de independencia
La práctica reiterada de ejercicio físico es una de las terapias más importantes para retrasar el envejecimiento, según apuntaba Marcela González-Gross, profesora en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF de la Universidad Politécnica de Madrid, en un simposio organizado por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) en el 2º Congreso Mundial de Nutrición y Salud Pública celebrado el año pasado en Oporto (Portugal).

Según esta especialista, "la actividad física tiene un impacto positivo en la prevención y tratamiento de enfermedades como la osteoporosis, ciertos tipos de cáncer, obesidad, enfermedades cardiovasculares, y en el bienestar mental y en el apetito de las personas mayores". Una persona activa, además, tiene más fuerza, más flexibilidad y mejor coordinación que quienes no realizan ejercicio físico. En pocas palabras: están más en forma".

Ejercicio físico y bienestar psicológico


Son bien conocidos los beneficios que aporta la práctica aeróbica en todo el organismo: incrementa la elasticidad, la flexibilidad, la estabilidad postural y mejora el nivel de percepción. De este modo, previene las temidas caídas, fortalece el corazón y mejora la circulación sanguínea, así como la respuesta cardiovascular ante situaciones de estrés, además de aumentar la capacidad pulmonar. No obstante, estas mejoras van más allá de la parte física.
La mayoría de los expertos en salud mental coinciden en que la práctica de cualquier tipo de actividad deportiva es uno de los tratamientos psicológicos más efectivos, tanto en términos de salud como en costes económicos. Los datos de los últimos estudios apuntan que las personas activas tienen un 40% menos de posibilidad de padecer síntomas depresivos, comparados con quienes tienen una forma de vida sedentaria. Incluso, se utiliza como parte del tratamiento.
A la vez, realizar deporte de forma habitual reduce la ansiedad y el estrés y sus consecuencias (irritabilidad y mal humor); incrementa la capacidad de saber plantear y afrontar metas realistas; mejora el aprendizaje, la concentración, la memoria y el estado de alerta; aumenta la autoestima (al mejorar la imagen corporal) y desarrolla el espíritu de superación; libera endorfinas que proporcionan sensación de placer y bienestar; brinda entretenimiento y diversión; y aporta herramientas para aprender a superar el fracaso.

Ref: http://www.consumer.es/web/es/salud/prevencion/2011/12/09/205342.php

lunes, 1 de agosto de 2011

Deporte y alimentación en personas mayores

El ejercicio contribuye a reducir la grasa corporal, mejora la fuerza muscular y ayuda a mantener la masa ósea.
Es impreciso determinar cuándo comienza la tercera edad. El envejecimiento es un proceso progresivo que no todas las personas experimentan con la misma intensidad. Hoy en día se utiliza el término 'tercera edad' para englobar al grupo de personas mayores de 65 años, y el de 'muy ancianos' para quienes tienen más de 80 años. De esta manera se diferencian de aquellos adultos 'más jóvenes', dada la longevidad creciente que en general se observa en la población.
Existen claras y notables diferencias entre la forma y la composición corporal de un organismo joven y de uno anciano. Con el paso de los años éstas varían a un ritmo diferente según las personas. Estos cambios están notablemente influenciados por factores genéticos y ambientales. La edad, la situación fisiológica o patológica, el consumo de ciertos fármacos, el tipo de alimentación y la práctica de ejercicio son también otros de los factores que determinan el paso hacia la vejez.
Como dato elocuente, a los 80 años de edad, una persona sedentaria puede haber perdido entre un 30% y un 40% de la masa muscular que tenía a los 30 años. Con la disminución de masa muscular se pierde fuerza, que en las personas mayores está directamente relacionada con una reducción de la movilidad y de la capacidad para realizar tareas de la vida cotidiana (aumenta el riesgo de sufrir caídas, por ejemplo). Por este motivo es muy importante fomentar la práctica diaria de actividad física entre las personas mayores.

Revisar la alimentación

A consecuencia de los cambios en la composición corporal y, generalmente, al descenso en la actividad física, las personas mayores deben adaptar su alimentación. Para empezar, deben tomar menor número de calorías en comparación con etapas anteriores para garantizar el freno a la tendencia progresiva a engordar de las personas mayores. Asimismo, es necesario asegurar un aporte adecuado de proteínas de calidad a través de la alimentación para compensar la pérdida de masa muscular.
En las comidas principales (desayuno, comida y cena) deben estar presentes alimentos energéticos como, el pan, el arroz, la pasta, las patatas y las legumbres. Son alimentos que aportan la energía necesaria para llevar a cabo una vida activa.
Los alimentos ricos en proteínas de mayor calidad son los alimentos de origen animal (carnes, pescados, huevos y derivados). Son preferibles los cortes más magros cocinados de la manera más sencilla (plancha, horno, microondas, parrilla o estofado con poco aceite), para así no aumentar en exceso las calorías de la dieta. Estos alimentos deben ajustarse a la cantidad aconsejada, que es de 120 gramos de carne, 140 gramos de pescado (blanco o azul) o dos huevos de tamaño pequeño o mediano.
Los cambios en la composición corporal obliga a las personas mayores a adaptar su alimentación
Entre horas, y con el objetivo de no cargar de calorías la dieta diaria, se recomienda elegir frutas y lácteos sencillos, que ayudan a equilibrar el menú diario con su aporte de fibra, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. No se debe, además, olvidar el agua. Se recomienda beber de de seis a ocho vasos de agua cada día, y más cantidad cuanto más ejercicio se haga o en las épocas más calurosas, que es cuando se producen mayores pérdidas por el sudor.

Combinar dieta y ejercicio

A medida que se envejece, aumenta la incidencia de diversas enfermedades como el riesgo coronario, la diabetes, el estreñimiento o la osteoporosis, lo que obliga a adaptar el ejercicio al estado de salud de cada individuo. Ejercicios sencillos como caminar a paso ligero, subir y bajar las escaleras, nadar o andar en bicicleta pueden resultar de interés para frenar la pérdida de masa muscular y las consecuencias negativas que lleva consigo.
Los resultados de numerosos estudios ofrecen datos concluyentes. La práctica regular de ejercicio físico (de resistencia aeróbica o de fuerza muscular) se relaciona con una disminución significativa de la cantidad de grasa corporal y con un aumento de la capacidad para aguantar un esfuerzo muscular, como subir varios pisos de escaleras. Asimismo, el ejercicio aporta beneficios sobre el metabolismo energético y aumenta el gasto calórico que reduce el porcentaje de tejido graso, mantiene activa (metabólicamente) la masa muscular y mejora la acción de la insulina.
Con la edad también se va perdiendo masa ósea. En este sentido, el Colegio Americano de Medicina del Deporte recomienda a las personas mayores hacer ejercicio regular, especialmente ejercicios de fuerza o de resistencia que produzcan impactos en el suelo y que puedan disminuir la pérdida de hueso que se observa con la edad. De hecho, son cada vez más los trabajos que asocian los efectos de un programa de entrenamiento de fuerza (adecuado a la capacidad física individual según la edad) no sólo con el aumento de la densidad mineral ósea, sino también con la mejora de la capacidad del control postural, de la velocidad de marcha y del equilibrio.

La composición corporal

Se define como composición corporal al conjunto de compartimentos que componen el cuerpo humano: agua, tejido muscular, tejido adiposo y hueso. Dicha estructura es muy diferente entre individuos de la misma edad, talla y peso, dependiendo de la alimentación y del ejercicio físico que realicen. Más marcada será esta diferencia si uno de ellos es sedentario. Además, la composición corporal sufre modificaciones a consecuencia de la edad.
Es a partir de los 30 años cuando comienza a deteriorarse la condición física de una persona. Disminuye el número y el grosor de fibras musculares y, en consecuencia, se reduce la musculatura, sobre todo en aquellas personas que no están habituadas a practicar algún tipo de actividad física con regularidad. El estilo de vida sedentario favorece la aparición y desarrollo de numerosos trastornos de salud que reducen la esperanza de vida y empeoran la calidad de la misma. Esta situación se acentúa a partir de los 50 años, ya que aumenta el acumulo de la grasa intramuscular. Durante el proceso de envejecimiento tienen lugar una serie de cambios en la composición del cuerpo:
-Aumenta la masa grasa con respecto a la etapa adulta, principalmente aquélla que envuelve a las vísceras (riñones, o hígado) o perivisceral:
• 18% en el varón adulto, 36% en la varón anciano.
• 33% en la mujer adulta, 45% en la mujer anciana.
-Se reduce la masa muscular, que implica:
• Disminución del agua corporal total y aumento de la tendencia o el riesgo de deshidratación.
• Disminución de la masa ósea y mayor riesgo de fracturas y osteoporosis, en especial en las mujeres. Para la osteoporosis, los expertos en medicina del deporte aconsejan una serie de ejercicios y actividades que combinen ejercicios aeróbicos y fuerza como la natación, caminar o andar en bicicleta.

Ref: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/deporte/2007/12/22/173154.php

miércoles, 20 de julio de 2011

El Aceite de Oliva Combate el Envejecimiento

Investigadores del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba han logrado ofrecer nuevas pruebas sobre los beneficios del consumo habitual de aceite de oliva virgen sobre la salud, que se publicarán en la revista AGE, de gran relevancia en el ámbito de la biogerontología. Observando los cambios en determinadas proteínas usadas como marcadores han comprobado la influencia del aceite de oliva virgen en la protección contra la inflamación, el estrés oxidativo y el riesgo cardiovascular propios del envejecimiento.

Los científicos cordobeses hicieron las pruebas estudiando cómo el aceite de la dieta afecta a las proteínas plasmáticas de ratas jóvenes (6 meses) o ancianas (24 meses) alimentadas a lo largo de su vida con dietas que contenían como fuente grasa aceite de oliva virgen o aceite de girasol. Emplearon además una estrategia proteómica basada en la separación de proteínas mediante electroforesis bidimensional –técnica muy utilizada en medicina molecular– y posterior identificación mediante espectrometría de masas –que permite analizar con precisión los componentes–.

De esta forma, José Manuel Villalba y su equipo han probado que, en comparación con la dieta que contenía aceite de girasol, la dieta enriquecida en aceite de oliva virgen indujo disminuciones significativas en los niveles plasmáticos de las proteínas de fase aguda, justo lo contrario de lo que ocurre en los procesos inflamatorios, así como en proteínas habituales en situaciones de estrés oxidativo, y las relacionadas con la coagulación sanguínea, el riesgo cardiovascular, así como con el metabolismo y el transporte de lípidos.

Los investigadores de la UCO destacan el hecho de el aceite de oliva redujera sensiblemente los niveles de fibrinógeno, uno de los principales marcadores asociados al riesgo cardiovascular, los de T-kininógeno, cuyos niveles incrementan de manera sustancial durante los últimos meses de vida en la rata, los de β2-glicoproteína I, una proteína relacionada con las complicaciones trombóticas en pacientes autoinmunes, y los de la clusterina, una proteína cuyos niveles se encuentran incrementados en diversos estados patológicos como la aterosclerosis y constituyen un marcador en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer en humanos. Por si fuera poco, la dieta enriquecida en aceite de oliva incrementó los niveles de apolipoproteína A-I, una proteína relacionada con la protección contra la arterioesclerosis.

Ref: http://www.muyinteresante.es/confirmado-el-aceite-de-oliva-combate-el-envejecimiento