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miércoles, 12 de marzo de 2014

Beber alcohol puede dañar el desarrollo del bebé


Las mujeres que beben alcohol en las primeras fases de su embarazo, ya sea a nivel moderado o abundante, pueden dañar el crecimiento y la función de la placenta, el órgano responsable de proveer todo aquello que necesita un bebé en desarrollo hasta el día de su nacimiento. Esta es la conclusión del último estudio de la Universidad de Manchester y publicado en la revista PloS One.

 Los investigadores estudiaron los efectos del alcohol tanto con consumo moderado como alto en mujeres que se encontraban en sus primeras semanas de embarazo y descubrieron que en ambas se produjo una reducción en el crecimiento de las células de la placenta. No se produjo ningún cambio en la placenta de las mujeres que consumieron alcohol en dosis muy bajas.

 El hecho de que un consumo habitual de alcohol tenga efectos específicos en la placenta sugiere, que a la larga, podría tener consecuencias en el niño, respecto al apoyo que el bebé recibe de la placenta durante el resto del embarazo, aunque ya no se consuma alcohol. Uno de esos aportes que se ven reducidos por el alcohol es un aminoácido importante conocido como taurina. La reducción de este aminoácido ha demostrado tener efectos negativos sobre el comportamiento y el desarrollo físico del niño.

 Por tanto, los investigadores aconsejan que si una mujer está intentando concebir debe eliminar por completo el alcohol (ni qué decir tiene que el tabaco) de su ingesta en este periodo; ya que, puede ser que el daño causado por el alcohol se produzca antes incluso de que la mujer sepa que está embarazada y esta falta de prevención tenga por tanto un gran impacto en el desarrollo del bebé.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/beber-alcohol-puede-danar-el-desarrollo-del-bebe-681392905541?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=140224_Newsletter

viernes, 4 de octubre de 2013

Dueños de la verdad


A veces, ocurre que nos estresamos mucho discutiendo con otras personas acerca de quién tiene la razón. Es importante recordar que hay muchos puntos de vista diferentes. Las diferencias culturales, generacionales, socio-políticas, como también las diferentes creencias y tradiciones de las personas, nos llevan a tener una visión distinta de la vida, en general.
Si bien hay una realidad objetiva y, por lo tanto, verdades objetivas, por ejemplo: la tierra gira alrededor del sol, o robar o matar son delitos, mentir no está bien, etc, también hay otras “verdades” que se basan en realidades subjetivas, y que -algunas veces- suelen generan conflictos que nos cargan de estrés y nos desequilibran emocionalmente, sólo por una simple diferencia de criterios.
Por esta razón, y a fin de preservar nuestro equilibrio emocional, es fundamental prestar atención a nuestra respuesta emotiva cuando alguien no coincide con nuestro punto de vista o con “nuestras verdades”. ¿Qué sentido tiene enfadarse con alguien, sólo porque esa persona piensa diferente? Ninguno.
Cuando aceptamos que los demás tienen la misma libertad que nosotros de elegir sus propias creencias y determinar sus propios puntos de vista, criterios, o verdades, es cuando comenzamos a comprender que no hace falta enfadarse porque alguien piense diferente. Además, cabe destacar que no todo el mundo tiene el mismo grado de evolución emocional o maduración. No podemos pretender que un niño o un adolescente comprendan la vida de la misma manera que lo hace un adulto. Y lo mismo ocurre con personas que tienen un grado de desarrollo intelectual menor. Un adulto con un problema de retraso mental, por ejemplo, o que no ha recibido suficiente educación sobre ciertos temas, tendrá un pensamiento más “pobre” o de menor calidad que aquellos que han desarrollado un pensamiento más crítico o han recibido una mejor educación.
Por último, el respeto por la opinión y las creencias de los demás es fundamental para desarrollar un relación armoniosa y equilibrada con el entorno. No todas las personas han tenido las mismas experiencias de vida y no todas las personas pueden opinar sobre determinados temas con conocimiento de causa. Algunos opinan de oído, o basándose en relatos de situaciones similares de terceros, pero esto no significa que su “verdad” o visión de un hecho sea menos válido que el punto de vista de aquella persona que ha vivido una situación determinada.
El poder de las creencias pesa mucho a la hora de emitir una opinión y es importante respetar la opinión y las creencias de los demás, tal como nos gustaría que respetaran la nuestra.

http://equilibrioemocional.com.ar/duenos-de-la-verdad/

lunes, 17 de junio de 2013

La práctica deportiva en la infancia favorece el crecimiento y la salud emocional de los niños



El deporte favorece el desarrollo del sistema pulmonar y cardiovascular, contribuye al bienestar emocional y a la integración social de los menores.
Nuevos estudios e investigaciones corroboran lo que no se cansan de decir los médicos: el deporte es beneficioso para la salud, protege contra el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, hipertensión e, incluso, diversos tipos de cáncer. Entonces, ¿por qué -a pesar de tener esta información- muchos adultos siguen padeciendo obesidad y dejan a un lado los hábitos de vida saludables?
Una buena parte de la respuesta a esta pregunta está relacionada con los hábitos adquiridos durante la infancia. Así, niños que nunca practicaron con disciplina una actividad física tienen más probabilidades de convertirse en adultos sedentarios. El deporte es un hábito que, como cualquier otro, hay que inculcar desde edades tempranas; eso sí, con los estímulos y la supervisión adecuada.

Te presentamos una serie de recomendaciones con las que fomentar la práctica deportiva en la infancia:


  •  Es fundamental potenciar la función lúdica del deporte para los niños. No debe imponerse y la actividad escogida debe ser de su agrado y estar adaptada a su edad y estado físico. Más adelante, y en función de los logros alcanzados, se podrá ir avanzando, siempre de forma gradual y supervisada.
  •  No existe, en principio, contraindicación alguna para que un niño practique cualquier deporte. Sin embargo, un control médico exhaustivo y periódico determinará como proceder en cada caso. 
  •  El sueño reparador es fundamental para el correcto crecimiento y el desarrollo de niños y adolescentes: “se recomiendan al menos 7-8 horas de sueño en estas edades”.
  •  Algunos deportes requieren su inicio a edades muy tempranas, “es el caso de la gimnasia deportiva, el patinaje artístico, los saltos de trampolín, y -en general- todos aquellos que requieran una gran destreza técnica además de buenas cualidades físicas”.
  •  Se debe tener en cuenta que, como normal general, se calcula que son necesarios 10 años de práctica constante, para lograr la excelencia en muchos deportes. 
  •  Los niños que mantienen una actividad física regular, tienen mejor integración social y menos riesgo de adquirir hábitos poco saludables -como el consumo de alcohol y tabaco-.
  •  El deporte en los niños y adolescentes favorece el correcto desarrollo de sistemas fisiológicos como el cardiovascular y el pulmonar- así como el fortalecimiento del sistema músculo esquelético.


http://www.sanitas.es/sanitas/seguros/es/particulares/biblioteca-de-salud/ejercicio-deporte/Consejos-para-correr/deporte-benesificios-infancia.html

lunes, 24 de octubre de 2011

La importancia del ejercicio físico en crecimiento y desarrollo del niño.

Existen diferentes factores determinantes en el crecimiento y desarrollo del individuo, uno de ellos viene determinado genéticamente, la herencia tiene influencia directa en aspectos como la velocidad de crecimiento, la madurez ósea, la estatura corporal, etc. pero otros factores exógenos o ambientales como la nutrición, el clima, las enfermedades o la actividad física también interaccionan y determinan el desarrollo y crecimiento final, de tal forma que si una persona posee un determinado potencial genético y sufre en su infancia malnutrición, enfermedades o falta de actividad física posiblemente no será capaz alcanzar ese nivel que le viene marcado genéticamente
Beneficios que aporta el ejercicio físico:
La práctica de la actividad física y el deporte en edades tempranas es de gran importancia para el buen desarrollo del niño tanto en el aspecto físico como en el afectivo, social y cognoscitivo ya que a través del movimiento y los juegos motores vivenciará nuevas experiencias y estimulaciones en todos estos dominios.
La educación física de base y el deporte desarrollan capacidades como la percepción espacial, la percepción espacio-temporal, la coordinación ojo-muscular, la agilidad, el equilibrio y el dominio segmentario, se ponen en contacto con nuevos lenguajes como el corporal; a nivel social, el niño, aprenderá a desempeñar diferentes roles en el grupo, lo cual le formará socialmente, aprenderá a asumir ciertas responsabilidades así como a comprender normas establecidas, vivenciará situaciones de nuevos sentimientos, comprendiendo asumiendo y superando los diferentes retos y sus posibles éxitos o fracasos, se puede decir que la actividad física ayuda a que el niño se forme psíquica y socialmente.
También son muy importantes los beneficios aportados a niveles físico y psicomotor, a través del movimiento del cuerpo y de sus segmentos, así como del control y manipulación de objetos. Está admitido que tiene efectos favorecedores en el proceso de crecimiento debido a que el ejercicio aporta factores estimuladores sobre el tejido óseo y muscular. Por el contrario se ha observado que largos períodos de inactividad, como en el caso de astronautas o personas que por enfermedad o lesión han pasado por largos períodos de inactividad, tienen desequilibrios en la composición ósea y atrofias en los músculos. Las presiones a las que se someten los cartílagos debido a la gravedad, el peso corporal y las acciones musculares permiten un crecimiento óseo óptimo.
Precauciones:
Si esta actividad física supera los límites máximos permitidos, se utilizan posiciones y ejecuciones incorrectas o se realiza con cargas excesivas podría tener efectos negativos, por ello es muy importante que el deporte infantil y la actividad física de base sean impartidos por técnicos, educadores, entrenadores, etc. suficientemente formados y especializados que sean capaces de adaptar la actividad física, el deporte y los juegos a las necesidades y capacidades de cada edad y de cada individuo, evitando así caer en posibles errores que puedan interferir negativamente en el desarrollo y crecimiento del niño o causarle lesiones o malformaciones que posteriormente tendrán difícil corrección.