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miércoles, 9 de abril de 2014

Comer mucha proteína es tan malo como fumar


Un estudio publicado por la revista estadounidense, Cell Metabolism revela que seguir una dieta con un consumo excesivo de proteínas de origen animal como carnes, leche y queso, puede ser tan dañina como fumar, específicamente para las personas de mediana edad.

Según la investigación, las personas que sobrepasan los 65 años de edad deben mantener un consumo moderado de este tipo de proteínas para estar saludables.

Los expertos que participaron en la investigación hicieron un seguimiento de la dieta y las condiciones de salud de una amplia muestra de adultos durante dos décadas y encontraron que el consumo continuado y abundante de proteínas animales hace que una persona tenga cuatro veces más probabilidades de morir de cáncer que alguien con una dieta baja en proteínas.

El consumo excesivo de proteína no sólo aparece vinculado a un incremento t en la mortalidad por cáncer, sino que las personas de mediana edad que comen mucha proteína de origen animal, incluidas carnes, leche y queso, son más susceptibles a una muerte temprana en general, según esta investigación.
De hecho los amantes de la dieta con alto contenido en proteínas fueron un 74 por ciento más propensos a morir dentro del período de estudio que los que consumían menos proteínas y también fueron varias veces más propensos a morir como consecuencia de la diabetes.

El asunto de cuánta proteína debe incluirse en una dieta saludable ha sido controvertido por mucho tiempo, agitado ocasionalmente por la popularidad de las dietas con alto contenido proteico como las de las marcas Paleo , Atkins o Dukan.

El estudio de la USC encontró que la edad adulta no es una fase monolítica de la vida, ya que la biología cambia a medida que las personas envejecen.

La proteína controla la hormona del crecimiento IGF-I, que ayuda en la etapa de crecimiento del cuerpo, pero se ha vinculado con la propensión al cáncer. Los niveles de IGF-I caen sustancialmente después de los 65 años de edad y eso contribuye a un debilitamiento y pérdida de músculo.

El estudio lleva a la conclusión de que, si bien la ingesta elevada de proteínas puede ser dañina en la mediana edad, una dieta con niveles moderados o altos de proteína después de los 65 años de edad puede hacer que las personas sean menos propensas a las enfermedades.

http://www.almomento360.com/portal/comer-mucha-proteina-es-tan-malo-como-fumar/
Foto: http://www.elpuntocritico.com/images/fotos2014/0305/salud-dieta_proteinada.jpeg

miércoles, 3 de julio de 2013

Las proteínas y la pérdida de peso: ¿Cuál es la conexión?


Recientemente el personal de To Your Health me pidió arbitrar algunas de sus discusiones respecto a nutrición. Encabezaba su lista una acerca de la proteína y la pérdida de peso: "¿Por qué es importante la proteína para bajar de peso y cuánta debo comer (para perder peso)?" Antes de responder, me gustaría compartir algunas reflexiones sobre la pérdida de peso en general.

Pérdida de peso: Un tema engorroso

Creo que el tema de la pérdida de peso es mucho más confuso, conflictivo, complicado y controvertido de lo que debería ser por un número de razones, incluyendo las siguientes:
La comercialización de las dietas, planes de ejercicios, equipos de gimnasia y una gran variedad de suplementos nutricionales es una industria de mil millones de dólares muy competitiva.
La era de la información en que vivimos produce un flujo constante de nuevas investigaciones que se difunden rápidamente y editan de forma selectiva, comúnmente mal interpretadas y excesivamente extrapoladas - generalmente con fines de lucro.
La diversidad bioquímica y fisiológica de las personas significa que hay más de una ruta de acceso a la cima de la montaña de pérdida de peso.
Para perder peso, debe haber déficit calórico, y punto. El déficit calórico se logra al consumir menos calorías, quemar más calorías, o una combinación de ambos. Ahora estamos listos para hacer frente a la pregunta acerca de la proteína y la pérdida de peso.

¿Por qué son importantes las proteínas para bajar de peso?

Cuando las personas pierden peso, es una combinación de masa magra (músculo) y grasa corporal. Cuando las personas dicen que quieren perder peso, lo que realmente quieren decir es que quieren perder grasa. Es imposible perder sólo la grasa, pero:
Consumir suficiente proteína puede reducir la pérdida muscular a expensas de la pérdida de grasa en diversos grados, dependiendo de la persona. Esto puede ser amplificado con el ejercicio dirigido a los músculos de una persona que no quiere perder peso.
La proteína puede satisfacer el hambre con un mayor grado de eficacia que las grasas y los carbohidratos en muchas personas (pero no todas).
Las proteínas de la dieta requieren un mayor porcentaje de las calorías que proporcionan para metabolizar los hidratos de carbono y las grasas. Se puede elevar la tasa metabólica de una persona durante 10-12 horas. (Ver Tabla 1)

Tabla 1: El efecto térmico de la comida 
Proteína:         20-30 % de calorías ingeridas
Carbohidrato:   5-10 % de calorías ingeridas*
Grasa:              3-7 % de calorías ingeridas

* Cuando los carbohidratos se convierten en grasa (lipogénesis), se requiere ~ 20 por ciento de las calorías. Tenga en cuenta que los números de la Tabla 1 pueden variar ampliamente de una persona a otra. Para complicar las cosas más aún, la gran mayoría de las calorías que ingerimos son mixtas. Una estimación razonable es que el 10-15 por ciento de las calorías que consumimos se utilizan para metabolizar el otro 85-90 por ciento de las calorías.

¿Cuánta proteína debo comer (para perder peso)?

No hay una respuesta exacta a esta pregunta, porque " suficiente y no demasiado" es bastante variable. La cantidad de proteína que una persona a dieta debería comer es el nivel que reduce la mayoría de la grasa corporal  de manera que modera mejor el grado de hambre. Este número depende de la edad, el sexo, la genética, la actividad, sueño, estrés y otros. Pregunta a 10 profesionales y tendrás una variedad de respuestas.

Tabla 2: Recomendaciones de Proteína (Gramos Por Kilogramo de peso corporal por día)

Bebés                         1.5-2.0
Niños de 1-6 años         1.2
Niños de 7-14 años         1.0
Mujeres de 15 y más 0.8
Hombres de 15-18 años 0.9
Hombre de 19 y más 0.8
Hospitalización           1.0
Embarazo y lactancia 1.0
Atletas  de Resistencia 1.2-1.4
Atletas de fuerza         1.6-1.7

http://www.toyourhealth.com/mpacms/tyh/article.php?id=1795
Foto: http://m.steadyhealth.com/103279/Image/egg_diet_320x0.jpg

miércoles, 5 de diciembre de 2012

¿Nos alimentamos bien?


El consumo de calorías y nutrientes se aleja con frecuencia de las recomendaciones nutricionales, según la primera encuesta nacional de ingesta dietética, realizada por la AESAN
La primera encuesta nacional de ingesta dietética, realizada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, pone en evidencia que nuestra ingesta de calorías y nutrientes se aleja a menudo de los valores y cantidades recomendados. A partir de esos datos, el siguiente artículo valora cuál es la ingesta nutricional de los españoles, resalta los principales excesos y déficits de nuestra alimentación y propone consejos prácticos para corregirlos.
Los datos de la primera encuesta nacional de ingesta dietética, que realizó en 2011 la AESAN, apuntan que nuestras decisiones alimentarias aún deben mejorar, ya que nos excedemos con ciertos alimentos, al tiempo que comemos poco de otros. En concreto, ingerimos muchas proteínas, pocos carbohidratos y demasiadas grasas de mala calidad.
Demasiadas proteínas a costa de los hidratos de carbono
El consumo de proteínas asciende al doble de lo recomendado
Los hidratos de carbono, que según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria deberían proporcionar entre un 45% y un 60% de las calorías diarias consumidas, solo llegan al 40% en la alimentación de los españoles. Este déficit se explica por el exceso en el consumo de proteínas (y de grasas), que en lugar de ser de 54 gramos al día en los hombres y de 41 gramos al día en las mujeres, es de 109 gramos diarios para ellos y 88 gramos diarios para ellas, es decir, el doble de lo recomendado.
¿Y por qué este exceso de proteína? Porque la primera fuente de calorías de nuestra dieta son las carnes y sus derivados que, además de energía (y grasas), también aportan muchas proteínas. De hecho, más del 60% de las proteínas que consumimos proceden de alimentos de origen animal (carne, pescados y huevos). La propuesta para mejorar este desequilibrio es aumentar el consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono y disminuir el de proteínas, en especial, si son de origen animal. En definitiva, más pan, pasta y arroz (de preferencia integrales), más legumbres y menos carnes y derivados.
Mucha grasa y de mala calidad
El consumo excesivo de grasa es otro punto débil de nuestra alimentación: del 30%-35% recomendado, se pasa a una realidad donde el 42% de las calorías ingeridas cada día procede de grasas. Pero incluso más importante que la cantidad de este nutriente, es su calidad, es decir, el tipo de grasa. Y es que este exceso se debe a la desproporción con las denominadas grasas saturadas. Estas son promotoras de enfermedades cardiovasculares y otras dolencias, por lo que no deberían superar el 10% del consumo energético diario, algo que cumple menos del 5% de la población encuestada.
Los productos cárnicos, seguidos de cerca por los lácteos, son la principal fuente de grasas saturadas, por lo que, una vez más, la moderación en el consumo de carnes y la preferencia por las variedades magras y los lácteos desnatados contribuirán a una mejor adecuación nutricional. Respecto al aporte de grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas, con un papel más positivo para la salud, tendrían que figurar con un porcentaje aproximado entre un 5% y un 20%, respectivamente. En este caso, la realidad se acerca bastante a las recomendaciones, gracias al consumo de aceite de oliva (fuente de grasas monoinsaturadas) y pescados (fuente de grasas poliinsaturadas) que se realiza en nuestro país.

Los consejos para mejorar nuestra alimentación (y los datos de la encuesta de 2011) se resumen en los siguientes puntos:

• Consumir cinco raciones diarias de frutas y hortalizas.
• Incorporar en la alimentación diaria pan, pasta y/o arroz integrales.
• Comer legumbres y frutos secos varias veces a la semana.
• Reducir la ingesta de carne y derivados.
• Escoger los lácteos desnatados.
http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/alimentos_a_debate/2012/09/05/213199.php
Foto: http://adelgazarsinesfuerzoya.blogspot.com.es/2012/09/alimentacion-sana.html

miércoles, 25 de julio de 2012

Combinar las proteínas vegetales, ¿es necesario?


Como combinar las proteínas es, para muchas personas, un auténtico dolor de cabeza ya que hay, desde hace décadas, informaciones muy contradictorias.
La verdad es que el tema de las proteínas vegetales y su valor biológico ha generado un debate, desde hace décadas, que aún no ha terminado.
Experimentos realizados en ratas parecía confirmar que las proteínas vegetales eran inferiores pero posteriores estudios, en humanos, afirman lo contrario.
Los detractores de las proteínas vegetales dicen que son deficitarias en algunos aminoácidos. Si bien es cierto que granos y semillas tiene poca Lisina y las legumbres poca Metionina también es cierto que la carne también tiene poca Metionina.
La reina de las proteínas vegetales, la soja o soya, tiene realmente todos los aminoácidos así que no podemos generalizar que las proteínas vegetales son limitadas. La Lisina la podéis encontrar en la levadura de cerveza, las algas, la soja o soya, las papas o patatas, los huevos y los lácteos (yogur, queso, leche, kéfir...)
Es muy abundante en las legumbres (lentejas, soja o soya, garbanzos, judías o frijoles, altramuces, etc.) y más escasa en los cereales. Dentro de los cereales sólo destacaría el aporte del aminoácido Lisina en el Amanto y la Quínoa.

Combinar las proteínas vegetales, ¿es necesario?
Como siempre, tenemos infinidad de estudios que se posicionan a favor y en contra.
Algunos dicen que es muy importante el aporte calórico indispensable para su mejor aprovechamiento.
Otros dicen que podemos acumular aminoácidos y liberarlos cuando sea necesario y otros argumentan que es indispensable combinar las legumbres con los cereales (arroz, mijo, quínoa, trigo, avena, etc.)

Ejemplos de cómo combinar las proteínas en las diferentes culturas:
A lo largo de la historia el ser humano, sin saber de nutrición, ha ido observando que alimentos le hacían sentir mejor, le daban más energía, como prepararlos para que fueran más digestivos, etc.
Aunque es cierto de que el ser humano ha sido en general omnívoro (come de todo) también es cierto que muy a menudo (por falta de caza y pesca) podía pasar mucho tiempo sin comer proteína animal. También podía ser por filosofía de vida o por salud.
En los países asiáticos se ha combinado, tradicionalmente, el arroz con alimentos derivados de la soja (Tofu, Tempeh, Natto, Miso, etc.)
En muchos países de Oriente Medio se combinan los garbanzos con el puré de sésamo o tahini.
En los países latinoamericanos el arte de cómo combinar las proteínas vegetales está representado en los platos preparados con frijoles y las tortillas de maíz.

Algunas de las combinaciones posibles más habituales

  • Legumbres + cereales integrales: lentejas con arroz, cuscús con garbanzos y verduras, frijoles con tortitas de maíz, arroz con brotes de soja, arroz con lentejas, pan con paté de soja o con humus (puré de garbanzos y sésamo), etc.
  • Cereales + Frutos secos y semillas + lácteos: los cereales integrales del desayuno con almendras, sésamo y un yogur (de vaca o de soja); ensalada de quínoa con pipas de girasol y piñones.

Ventajas evidentes de combinar proteínas vegetales y otros alimentos
Al combinar las proteínas vegetales con otros alimentos como semillas (pipas de girasol calabaza, lino, sésamo, etc.) y legumbres (soja, alubias o frijoles, lentejas, garbanzos, etc.) conseguiremos tener una gran variedad de nutrientes que harán más fácil la absorción y nos garantizarán que no tengamos déficits. Además, por supuesto, gozaremos de una dieta más agradable.

Josep Vicent Arnau
Naturópata y Acupuntor
Colaborador de enbuenasmanos.com

miércoles, 26 de octubre de 2011

Proteína, ¿antes o después de hacer ejercicio?

Los autores de un estudio sobre 48 hombres (la mitad de 20 a 30 años y la otra mitad de 70 a 80) hallaron que en ambos grupos etarios el consumo de una bebida proteica después del ejercicio proporcionaba un mayor aumento de la proteína muscular que cuando la bebida se consumía después de un período de descanso.
Es más: la proteína muscular aumentó casi a la misma velocidad en jóvenes y en adultos mayores, publicó el equipo en American Journal of Clinical Nutrition. Eso sugiere que la edad no modificaría la forma en la que el cuerpo digiere y absorbe la proteína de la comida, según el equipo del doctor Luc JC van Loon, del Centro Médico de la Universidad de Maastricht, en Holanda.
El estudio posee varias limitaciones. Además de ser pequeño, no analizó los cambios de la masa muscular en el tiempo. De modo que se desconocen los beneficios que los adultos mayores o los jóvenes podrían obtener al consumir proteína después de hacer ejercicio.
Aun así, los resultados sugieren que hacer ejercicio antes de consumir proteína ayuda al cuerpo a asignarle a esos nutrientes un mejor uso muscular. Y para los adultos mayores, escribió el equipo, el ejercicio debería considerarse “claramente” una forma de aumentar la acumulación de proteína como respuesta a la comida y, por extensión, de asegurar un envejecimiento saludable.
El estudio incluyó a 24 hombres de alrededor de 74 años y a 24 varones de unos 21 años; ninguno hacía actividad física regular. Al azar, el equipo dividió a los hombres en dos grupos: uno descansó durante 90 minutos, seguidos de 30 minutos de ejercicio (bicicleta fija y entrenamiento liviano de fuerza), mientras que el otro grupo pasó esos 30 minutos adicionales haciendo relajación.
Luego, ambos grupos consumieron una bebida con 20 gramos de proteína y se les determinaron varias veces los niveles en sangre de varios aminoácidos (los ladrillos de las proteínas). Se les extrajo también una pequeña muestra de tejido del músculo del muslo antes de consumir la bebida proteica y a las seis horas, para medir la variación del nivel de proteína en el músculo.
El equipo halló un mayor aumento de la proteína muscular en el grupo que había ejercitado que en la cohorte sedentaria, y tanto jóvenes como adultos mayores obtuvieron el mismo beneficio.
La masa muscular tiende a disminuir con el envejecimiento y algunos científicos sostienen que un motivo sería que la producción de proteína muscular en el cuerpo de las personas mayores responde de manera menos eficiente a la proteína de los alimentos y al ejercicio. No obstante, los resultados sugieren que este no sería el caso.
“Se necesitan enfoques alimentarios efectivos para prevenir y/o atenuar la pérdida de masa muscular asociada con la edad”, escribió el equipo de Van Loon. Según los resultados, concluyeron los autores, es posible que el consumo de proteína después de hacer ejercicio mejore el aprovechamiento de la proteína derivada de los alimentos para la producción muscular, tanto en jóvenes como en adultos mayores.

Ref: http://nutrar.com/site_contents/view/1192

miércoles, 14 de septiembre de 2011

¿Cuánta proteína consumo?: el exceso y sus consecuencias

En los países desarrollados, la mayoría de las personas consumen más proteína de la necesaria para que el cuerpo funcione de forma correcta. Una reciente encuesta elaborada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) corrobora esta evidencia, al constatar que la población española se aleja de la dieta mediterránea, ya que se come demasiada carne y pocas frutas y hortalizas. En este caso, el consumo de productos cárnicos asciende a 164 gramos diarios, frente a los 40-70 gramos/día recomendados. En relación directa con la salud, comer proteína animal en exceso acarrea graves problemas sanitarios (obesidad, trastornos cardiovasculares, hipertensión, problemas renales) por su asociación con una mayor ingesta de calorías, grasas saturadas, colesterol y sodio. A partir de estos datos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) apoya la recomendación de un menor consumo de carne en los países desarrollados como elemento de cambio hacia una alimentación más saludable y equilibrada. Conocer cuánta proteína come cada uno es el primer paso hacia unos mejores hábitos alimentarios. Quienes son eminentemente carnívoros, dan un gran salto si comienzan por no comer carne un día a la semana.

¿Sabes cuanta proteína comes?

La combinación de cereales con frutos secos o con leguminosas da como resultado un plato con proteína de alto valor biológico

Carnes, pescados, huevos, leche y derivados, como el yogur y el queso, son alimentos habituales de la dieta cotidiana. Comer cada día todos ellos se traduce para muchas personas en una ingesta de proteína animal mayor de la que su organismo admite como saludable.

Los requerimientos diarios de proteína de alto valor biológico se obtienen por medio del consumo de proteína animal, pero también mediante la combinación de ciertos vegetales, cereales y derivados, con frutos secos o cereales con leguminosas. Este cambio dietético, además de ser muy saludable para quien lo asume, resulta más sostenible con el medio y permite un mejor y mayor reparto de los alimentos para satisfacer las necesidades alimentarias de un mayor porcentaje de población en todo el mundo. ¿Pero cómo saber cuánta proteína se come?

Calcula cuánta proteína comes. La OMS recomienda un consumo diario de 0,8 a 1 gramo de proteína por cada kilo de peso para una persona adulta sana, si bien lo idóneo -por saludable- sería que la mitad de la ingesta recomendada de proteína fuera de origen vegetal, a expensas de legumbres, cereales y frutos secos. Al aplicar esta simple operación, se conocen los requerimientos individuales de proteína. Para una mujer adulta que lleva una vida moderadamente activa y tiene un peso saludable de 60 kilos, sus requerimientos proteicos diarios totales son de 60 gramos (1 g x Kg peso x día = 1 g x 60 Kg x día = 60 gramos).

El siguiente paso es analizar la dieta, concretar la cantidad de lo que se come y conocer el contenido de proteína de los alimentos ingeridos.En el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) "Livestock's long shade: environmental issues and option", se advierte de que la producción de carne exige grandes áreas cultivadas con hierbas para alimentar a los animales. Como dato, producir 10 kilos de carne de cerdo exige la misma superficie que cultivar 240 kilos de hortalizas.

El informe desvela que el sector ganadero genera más emisiones de gases de efecto invernadero (medidos en equivalentes de CO2, procedente del estiércol) que el transporte y es una fuente importante de degradación de la tierra y el agua. A su vez, es responsable de gran parte de la producción del gas metano (23 veces más perjudicial que el CO2), producido en gran medida por el sistema digestivo de los rumiantes. Por ello, comer menos carne es también un paso hacia una alimentación sostenible con el medio ambiente.

Propósito de dieta sana: un día sin carne

Para quienes son muy carnívoros, gustan de comer carne y no conciben un segundo plato sin esta ración, el primer paso hacia una dieta más sana, sin excesos de proteína animal, supone comenzar por no comer carne un día a la semana.

Con el tiempo, se debe reducir la frecuencia de consumo hasta equipararla a la de otros alimentos proteicos como pescados o huevos. Al mismo tiempo, se ha de ajustar la ración proteica a la cantidad recomendada por ración: 125 gramos de carne y 150 gramos de pescado.

La clave al diseñar los platos es pensar en una combinación idónea de alimentos en la que se complementen las proteínas vegetales, legumbres combinadas con cereales o frutos secos mezclados con cereales. No es preciso que todos los platos que conforman el menú respondan a esta combinación vegetal, pero si se tendrá en cuenta en las raciones principales.

LAS CONSECUENCIAS DE LOS EXCESOS

Las dietas que contienen una alta proporción de proteínas de origen animal, a menudo, suponen una ingesta superior en calorías, grasas saturadas, colesterol y sodio. El consumo desmedido de estos nutrientes se asocia de manera directa con las enfermedades evitables de mayor impacto en los países desarrollados, como son la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial y problemas renales.

A su vez, una alimentación con alta proporción de proteína animal provoca un aumento de la excreción urinaria de calcio, una situación que si se mantiene en el tiempo puede derivar en descalcificación ósea, mayor riesgo de fracturas y osteoporosis. En resumen, las consecuencias de un consumo excesivo continuado de proteína animal son:

  • Más proteína, menos calcio: huesos más frágiles.
  • Más proteína, más calorías: más probabilidad de ganar peso (sobrepeso u obesidad).
  • Más proteína, más colesterol y grasa saturada: riesgo aumentado de enfermedad del corazón y los vasos sanguíneos.
  • Más proteína animal, más sodio: aumenta el riesgo de dolencias renales y de hipertensión arterial, condición asociada a enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos.

Ref: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/adulto_y_vejez/2011/06/08/201228.php