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viernes, 30 de mayo de 2014

Bostezamos para refrescar nuestro cerebro


  La creencia popular de que bostezando oxigenamos el cerebro tiene una nueva tesis: bostezar sirve para enfriar el cerebro y que éste funcione mejor, ya que aumenta su velocidad de respuesta.

Para llegar a esta resolución, un equipo internacional de investigadores de Nueva York y de Viena realizaron un experimento con voluntarios en los que midieron la frecuencia del contagio del bostezo en los transeúntes de Viena (Austria), así como en Arizona (EEUU), tanto en invierno, como en verano. Además, realizaron una prueba con imágenes de personas bostezando donde tenían que comentar sus impresiones. Los resultados generales revelaron que los sujetos en Viena bostezaban más en verano que en invierno. En Arizona, sin embargo, las personas bostezaban más en invierno que en verano.

Al comparar los resultados, los expertos descubrieron que estar expuestos en una zona térmica óptima, esto es, entorno a los 20º centígrados, no sólo afectaba al contagio del bostezo, sino también a su eficiencia mental. Además, el contagio del bostezo disminuía cuando las temperaturas eran bastante altas, por ejemplo 37ºC (en Arizona) o muy bajas, como los 0ºC (en Viena).

Según los investigadores, se trata de un mecanismo subconsciente cuyo objetivo es regular la temperatura del cerebro. Así, “a medida que el bostezo enfría el cerebro, sitúa a éste en una condición de homeostasis óptima que puede ayudarnos a reaccionar más velozmente en una situación de peligro o amenaza”, afirma Jorg Massen, coautor del estudio.

El estudio, que revela que bostezar con demasiado calor o con demasiado frío no tiene efecto alguno en esta mejora de la eficiencia cerebral, ha sido publicado en la revista Physiology & Behavior.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/bostezamos-para-refrescar-nuestro-cerebro-371399889871
Foto: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgoK7GPLY5jQ0jhcjoUR5MorhSG5IUSElAPOmvhyphenhyphenbTH529EfXCkfaFOi0j-rcW1GmjwahffbdnEsjXya5Yi-IdggzRWtPyp5QfPNVk9bN74CC1an-lrH_DI_MbhQ_CiDy4A96-1AcxDHwNl/s1600/bostezar.jpg

miércoles, 28 de mayo de 2014

La resistencia a los antibióticos es ya una amenaza mundial


Los antibióticos eficaces han sido uno de los pilares que nos ha permitido vivir más tiempo y con mayor calidad de vida. No obstante, nuestra forma de producir, prescribir y utilizar los fármacos, ciertamente abusiva, trae consigo el desarrollo de inmunidad en los microorganismos causantes de múltiples infecciones. Como consecuencia, los tratamientos se prolongan y los microbios se propagan de forma exponencial, volviendo letales las enfermedades más comunes.

 Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud, basado en los datos extraídos de 114 países, la resistencia a los antimicrobianos es una grave amenaza que ha dejado de ser una previsión de cara al futuro y es ya una realidad en todas las regiones del mundo. La resistencia a los antimicrobianos es el fenómeno por el cual un microorganismo (entre ellos las bacterias, los virus y algunos parásitos) deja de ser afectado por un antimicrobiano al que anteriormente era sensible, de modo que el efecto del medicamento queda neutralizado. Dicha resistencia surge por la mutación del microorganismo, por la adquisición del gen de resistencia, o incluso por la formación de grumos.

 El informe señala que la resistencia está afectando a muchos agentes infecciosos, pero se centra en siete bacterias responsables de infecciones comunes graves, como la septicemia, la diarrea, la neumonía, las infecciones urinarias o la gonorrea. “El mundo está abocado a una era posantibióticos en la que infecciones comunes y lesiones menores que han sido tratables durante decenios volverán a ser potencialmente mortales”, ha explicado Keiji Fukuda, subdirector general de la OMS para Seguridad Sanitaria.

Para los expertos, las medidas claves en la prevención de la resistencia microbiana pasan por limitar los antibióticos e incidir en una mejor higiene, acceso al agua potable y control de las infecciones en los centros sanitarios y vacunación. Los pacientes, por su parte, deben hacer uso de los antibióticos únicamente cuando los haya prescrito un médico, completar el tratamiento aunque se sientan mejor y no medicar a otras personas.

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/la-resistencia-a-los-antibioticos-es-ya-una-amenaza-mundial-301399462659?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=140512_Newsletter

lunes, 26 de mayo de 2014

Sedentarismo: un estilo de vida con poco movimiento


En España, uno de cada dos ciudadanos no hace ningún tipo de ejercicio físico

A los españoles les falta motivación o tiempo para hacer ejercicio, o ambas cosas, a tenor de los resultados del último Eurobarómetro, cuyos resultados se han hecho públicos en fechas recientes. Parece que, a pesar de la insistencia de los profesionales sanitarios y de la evidencia científica que apoya que la práctica de actividad física contribuye no solo en la prevención sino en el tratamiento de distintas patologías, es, sin embargo, una asignatura pendiente. Este artículo aporta algunos datos sobre el sedentarismo en España y en el resto de los países de la Unión Europea, además de sus consecuencias y las recomendaciones de ejercicio que promulga la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No practicar deporte

En la última Encuesta Nacional de Salud de 2011-2012, publicada en marzo 2013, se apuntaba que el 41,3% de la población española se declaraba sedentaria, más los hombres que las mujeres. Según los datos del último informe especial del Eurobarómetro (estudios sobre la opinión pública de cada uno de los Estados miembros llevados a cabo desde 1973 por la Comisión Europea), hecho público en marzo 2014, se sigue en la misma tendencia: en España, el 44% de los ciudadanos nunca hace deporte.

En el conjunto de la Unión Europea (UE), el porcentaje de quienes realizan ejercicio físico al menos una vez por semana es de 70% en Suecia, el 68% en Dinamarca y el 66% en Finlandia. Suecia también tiene una alta proporción (15%) de encuestados que afirma practicar deporte por lo menos cinco veces a la semana, igual que Hungría, Eslovenia, España y Lituania.

La razón más habitual que apuntan los ciudadanos encuestados de todos los Estados miembros para hacer ejercicio es mejorar la salud (62%) o la condición física (40%), relajarse (36%), divertirse (30%), controlar el peso (24%), mejorar la apariencia física (23%) y relacionarse (20%). Por el contrario, los pretextos para no realizar actividad física alguna son muchos y variados: el 45% de los encuestados asegura que no tiene tiempo, el 20% afirma que le falta de motivación o interés, el 13% culpa a su discapacidad o enfermedad (uno de cada cuatro tiene 55 años o más) o, en un 10%, considera que es demasiado caro.

Menos actividad, más riesgo de enfermar

La inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad en todo el mundo

La última Encuesta Nacional de Salud del 2011-2012, publicada hace un año, revelaba también que las enfermedades crónicas van al alza. Esta situación se relaciona, sobre todo, con los factores de riesgo cardiovascular. Así, según los resultados obtenidos en adultos (a partir de 15 años), siguen aumentando la hipertensión arterial (que ha pasado desde 1993 del 11,2% al 18,5%), el colesterol elevado (que se ha duplicado en el mismo periodo y ha pasado del 8,2% al 16,4%) y la diabetes (del 4,1% al 7,0%).

También apunta que el 16,66% de la población adulta sufre algún trastorno crónico, sobre todo mujeres, como dolor lumbar (18,6%), hipertensión arterial (18,5%), enfermedades reumáticas (18,3%), colesterol elevado (16,4%) y dolor cervical crónico (15,9%). En los hombres son más habituales la bronquitis crónica y las lesiones secundarias a accidentes. En menores de 15 años, la alergia (que padece un 10% de niños) y el asma (5%) son los problemas crónicos más prevalentes.

Recomendaciones de ejercicio físico

Está demostrado que la práctica regular de ejercicio físico ayuda a mantener un buen estado de salud, a prevenir enfermedades e, incluso, a un mejor manejo de las patologías crónicas. De hecho, la inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad en todo el mundo. Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud elaboró unas recomendaciones mínimas sobre la frecuencia, duración, tipo y cantidad de ejercicio físico según el grupo de edad:

  • Niños de 5 a 17 años: Realizar un mínimo de 60 minutos al día de actividad física moderada o vigorosa. Todo lo que supere este tiempo aporta más beneficios en la salud.La actividad física diaria de los niños debe ser, ante todo, aeróbica, sin olvidar practicar actividades que fortalezcan el sistema musculoesquelético un mínimo de tres veces por semana.
  • Adultos de 18 a 64 años: Acumular un mínimo 2,5 horas (150 minutos) semanales de actividad física aeróbica moderada o un mínimo de 75 minutos semanales de actividad aeróbica vigorosa, o bien una combinación equivalente de ambas.La actividad aeróbica se debe realizar en sesiones de 10 minutos como mínimo.Hacer ejercicios de fortalecimiento muscular de los grandes grupos musculares, dos o más veces a la semana.
  • Mayores de 64 años: Además de los puntos citados para el grupo de edad anterior, se añaden:Ante dificultades de movilidad, tres o más días a la semana se deben realizar actividades físicas dirigidas a mejorar el equilibrio y evitar las caídas.

Cuando el estado de salud no permita la práctica de ejercicio, hay que intentar mantenerse activos todo lo que sea posible.

Foto:   http://www.bion3.cl/home/wp-content/uploads/2012/08/sedentarismo-bion3.jpg                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  

viernes, 23 de mayo de 2014

Atrapados en las prisas y la filosofía de la lentitud


Nos han enseñado que una vida provechosa es ir deprisa, no detenernos demasiado en ninguna acción, acumular experiencias y actividades. La sociedad industrial y de consumo fomentó desde sus comienzos la competitividad y la prisa, el supuesto valor de llegar el primero, lo que conlleva a un aumento de la impaciencia, la irritabilidad y el estrés que todos hemos asumido. Estamos enfermos de prisa y todo lo queremos de inmediato.

La enfermedad del tiempo

Llenamos nuestro tiempo de multitud de cosas. La jornada laboral no parece productiva si no hemos conseguido, al menos, hacer todo lo que se nos reclamaba para ese día, o mejor más. No importa si apenas hemos tenido tiempo en todo el día de pensar en algo más que la empresa, el trabajo asignado, el que queda pendiente…Y no llegar tarde a ningún sitio, para empezar, aunque sea a costa de comer rápido una comida rápida.

Luego, en casa, nos preguntarán cómo ha ido el día y responderemos que ha sido frenético, pero hemos hecho muchas cosas. Y casi sonreiremos de satisfacción al decirlo. Esperamos ansiosos durante meses las vacaciones, para tener días “libres” para hacer muchas más cosas que no hacemos el resto del año. Porque, claro, no es divertido que los días de asueto no tengamos planes. Viajamos, hacemos largas colas en aeropuertos, carreteras o estaciones. Llegamos a un punto de destino y buscamos actividades lúdicas para no parar en todo el día. Damos por supuesto que tenemos que atender nuestro trabajo fuera y dentro de casa, más la vida social mínima, más los compromisos imponderables. Y que los niños deben tener actividades extraescolares, para que aprendan a “aprovechar el tiempo”.

Vivimos atrapados por las prisas, por el tiempo cronológico ocupado y frenético. Llamamos ocio a media hora frente al televisor, viendo vidas que no nos importan, mientras pensamos en lo que nos queda por hacer mañana o dentro de un rato. El entorno y las acciones del momento se diluyen ante nuestros ojos, mientras visualizamos ya lo próximo que haremos cuando acabemos la labor presente.

Larry Dossey, un médico estadounidense, lo llamó “enfermedad del tiempo” y, en 1982, diagnosticó el síntoma característico y extendido en la población de creer que el tiempo se nos va de las manos sin hacer más de lo que hacemos, que no aprovechamos suficientemente nuestra vida si no vamos más rápido, hacemos más cosas, y llegamos a más sitios.

Vivir deprisa es sobrevivir

En la sociedad del siglo XXI, la psicología colectiva considera que ir rápido equivale a eficiencia.

Esa afirmación no es siempre cierta, ya que todos sabemos que hay trabajos que requieren un cuidado y un tiempo que no suplen la rapidez y la cantidad. Muchas de esas tareas se han ido dejando de hacer, suplantadas por sucedáneos modernos, fáciles de elaborar y de menor calidad.

Nos hemos pasado a la cocina rápida, las reparaciones rápidas, las dietas rápidas, el software rápido. La industria informática ha acabado reconociendo que, la urgencia de tener que sacar al mercado sus productos sin apenas probarlos, para mejor competir, ha provocado una epidemia de errores, fallos y virus informáticos que cuesta a las empresas millones de dólares, cada año.

Los médicos advierten que dormir poco, menos de seis horas al día, provoca irritabilidad, indigestión, diabetes o depresión, así como acaba por dañar el sistema inmunitario y cardiovascular. El consumo de medicamentos y drogas estimulantes se dispara en el mundo civilizado.

Estos y otros datos aporta el libro de Carl Honoré, Elogio de la Lentitud, publicado en el 2005, y que aboga por un novedoso movimiento llamado Slow Down (ralentizar, ir más despacio).

Entre sus reflexiones y como en su obra, utilizada ya como texto académico en disciplinas como Psicología, Periodismo o Comunicación, Honoré dice: “Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo, pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.”

¿Qué es la Filosofía Slow?

No se trata, como aclara el autor, de una crítica a la rapidez, ni de ir contra la sociedad de consumo, el capitalismo o el progreso, sino de convertirlo en algo más humano, saber frenar a tiempo, equilibrarnos, no dejarnos consumir por las prisas, dedicar a cada cosa el tiempo que precise para ir mejor. Empezando por nuestras vidas.

Es lo que pretende mostrar la filosofía Slow, o filosofía de la lentitud. No se trata de no actuar con prontitud en lo que se pueda o se quiera, sino de repartir mejor el tiempo del que disponemos, aceptando que hay cosas que precisan otro ritmo, y que no dejar que nos pueda la impaciencia nos permite hacer mejor nuestro trabajo y relajar nuestro cuerpo y nuestra mente.

Esta filosofía es la que ha dado origen a diversos grupos que se forman en todo el mundo, para difundir sus principios de serenidad, lentitud y disfrute del paso del tiempo en cada área de la existencia. Hay grupos que se centran en aspectos concretos de esa filosofía, como la Slow Sex, la Slow Education, o la Slow Food, pero también se extiende este modo de pensar como modo de vida general, y poco a poco toman forma, con sus sedes, páginas web y principios, como en el caso de Slow Madrid.

http://suite101.net/article/atrapados-en-las-prisas-y-la-filosofia-de-la-lentitud-a62664
Foto: http://www.elblogalternativo.com/wp-content/uploads/2009/07/slow3.jpg

miércoles, 21 de mayo de 2014

Comer legumbres diariamente mantiene a raya el colesterol malo


  Garbanzos, alubias, lentejas o guisantes pueden mantenernos alejados del colesterol malo (LDL) con sólo una porción al día, según un nuevo estudio publicado en la revista Canadian Medical Association Journal.

 El trabajo, desarrollado por un equipo de expertos del Centro de Nutrición Clínica y Modificación de Factores de Riesgo del Hospital St. Michael (Canadá) afirma que comer unos 130 gramos de legumbres diarias nos ayudarán a reducir en un 5% el colesterol malo y, por tanto, a minimizar también el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

 Los investigadores analizaron 26 ensayos controlados aleatorios con una muestra total de 1.037 personas. Los resultados determinaron el papel positivo de las legumbres en la dieta diaria de cara a la disminución del LDL, así como una diferencia palpable en la reducción del colesterol malo entre hombres y mujeres. Los hombres registraron una mayor reducción que las mujeres, probablemente porque éstos suelen llevar una dieta más pobre y alta en colesterol que las féminas.

 “Las legumbres ya desempeñan un papel importante en muchas cocinas tradicionales, incluyendo la del Mediterráneo y del sur de Asia. Además, son de bajo costo. Dado que muchas legumbres se cultivan en América del Norte, es también una oportunidad comprarlas en la zona y apoyar a los agricultores”, afirma John Sievenpiper, coautor del estudio.

http://www.cambiodigital.com.mx/mosno.php?nota=193947#.U0zcDfl_s8o
Foto: http://blog.casapia.com/wp-content/uploads/2014/02/legumbres-1.jpg